La triatleta belga Claire Michael ha sido hospitalizada en París a causa de una infección por Escherichia coli contraída en el río Sena mientras competía en los Juegos Olímpicos. Como consecuencia, su equipo mixto no podrá participar en la prueba que se realizará hoy. No es la primera prueba que se ve afectada en estas Olimpiadas por la contaminación del Sena. De hecho, no es la primera vez que se dan este tipo de infecciones en triatletas por nadar en ríos urbanos.
Estas masas de agua son un gran reservorio de bacterias patógenas, sobre todo después de periodos de lluvia. Esto se debe a que la lluvia conduce el agua de las cloacas hacia el río, con todo lo que ello conlleva.
Es habitual que las pruebas de natación de triatlón se lleven a cabo en ríos urbanos. En los Juegos Olímpicos de París estaba claro que tendría que ser en el Sena. Por eso, se ha estado analizando el agua regularmente para comprobar que no había niveles peligrosos de bacterias. La lluvia ya se dejó ver en la propia ceremonia de inauguración, como anticipo de lo que estaba por llegar. Fue un factor de riesgo que no se tuvo suficientemente en cuenta. Ahora Claire Michael está en el hospital y, si bien no parece que la infección sea grave, su caso ha servido para recordar que, en lo referente a la natación en ríos urbanos, toda precaución es poca.
Bacterias en los ríos urbanos
En 2019, un equipo de científicos de la Universidad de Tsinghua, en China, llevó a cabo un estudio dirigido a analizar los niveles de bacterias en el agua de los ríos urbanos. Tomaron 41 muestras de 15 ríos a lo largo de todo el país y comprobaron que en la mayoría de ellas había una gran proporción tanto de bacterias ambientales como entéricas. Estas últimas son las que normalmente viven en los intestinos de los animales, por lo que se podía sospechar cuál era su origen.
Las que se encontraban en una concentración mayor fueron Escherichia coli, Enterococcus faecalis, Campylobacter jejuni, Arcobacter cryaerophilus, Acinetobacter johnsonii, Acinetobacter lwoffii y Aeromonas spp. Vemos en esta lista la E. coli que ha causado el incidente en los Juegos Olímpicos de París, pero también otras muchas bacterias.


En este estudio también se comprobó que la concentración de bacterias entéricas era proporcional a los niveles de marcadores fecales humanos. Esto indicaba que las aguas residuales que se vierten a los ríos sin tratar eran las responsables de la contaminación.
Tres años después de este estudio, otros científicos, esta vez de la India y Corea del Sur, realizaron una nueva investigación en la que se comprobó que los ríos urbanos son también un gran reservorio de bacterias resistentes a los antibióticos. Esto es muy peligroso, pues es fácil que desde ahí pasen de nuevo hasta los humanos.
Por lo tanto, lo que ha ocurrido en los Juegos Olímpicos de París es mucho más que un incidente con consecuencias a nivel deportivo. Nos recuerda que nadar en los ríos urbanos puede ser peligroso y que, si se van a realizar competiciones en ellos, es esencial que se analice la calidad de su agua a conciencia.
Mucho más allá de los Juegos Olímpicos de París
Si bien parece que la única atleta ingresada ha sido Claire Michael, la contaminación microbiana en el Sena ha afectado ya al desempeño de varias pruebas en los Juegos Olímpicos de París.
Pero no es la primera competición deportiva que se ve afectada por la presencia de bacterias en ríos urbanos. Es más, E. coli y el resto de bacterias entéricas no son las únicas que pueden ocasionar estos problemas.


Por ejemplo, en 2017 se registró en España el ingreso de tres triatletas por leptospirosis. Habían contraído la infección mientras competían en una prueba de triatlón en la ría de Bilbao.
Esta infección la causa una bacteria procedente de la orina de animales, principalmente de ratas. Dado que estas son muy habituales en las ciudades, no es raro que su orina llegue desde las cloacas hasta ríos urbanos, como la ría de Bilbao. La enfermedad consta de dos fases. La primera cursa de forma leve, pero la segunda puede traer complicaciones potencialmente mortales, como la meningitis. Afortunadamente, el 90% de los pacientes no pasan de la primera fase, ya que su sistema inmunitario combate a la bacteria a tiempo. Pero no debemos olvidar al otro 10%. Es importante tomar medidas de precaución y comprobar que la bacteria no se encuentra a niveles preocupantes antes de realizar cualquier prueba deportiva en ríos urbanos.
La E. coli de los Juegos Olímpicos de París tampoco suele causar infecciones graves, pero en ciertos casos también puede haber complicaciones. Nadar en el río puede ser muy placentero, pero no olvidemos que no somos los únicos en sus aguas. A veces, hay otros nadadores invisibles que pueden ser muy peligrosos. Cuidado con eso.