
Carmageddon es de esos juegos que quedaron en la historia más por las polémicas a su alrededor, que por sus cualidades como producto. El título de Stainless Games debutó en 1997 con una premisa que lo diferenciaba bastante de otros juegos de carreras de coches de la época. No solo se podía ganar si se completaba el recorrido antes que los demás vehículos, sino que también se podía lograr si se destruía al resto de los vehículos o se atropellaba (y mataba) a todos los peatones que aparecían en el nivel. Motivos más que suficientes para que en algunos países se tomaran decisiones drásticas. Así sucedió en Argentina, donde Carmageddon fue prohibido por ley en la Ciudad de Buenos Aires.
En 1998, la Legislatura de Buenos Aires sancionó y promulgó la Ley 16, que prohibió la distribución, promoción, venta o alquiler del juego. Si bien el veto a Carmageddon se circunscribía a Capital Federal y no a toda la República Argentina, el caso fue tan resonante que llevó a muchos a pensar que en realidad aplicaba a todo el territorio nacional. Esto contribuyó a darle al juego una suerte de misticismo que, sabiendo que el mundo adulto lo había vuelto ilegal, lo hacía todavía más atractivo para adolescentes y niños de cierta edad (entre quienes debo incluirme).
Con el correr del tiempo, la prohibición de Carmageddon en Buenos Aires perdió toda relevancia. Sin embargo, la Ley 16 1998 continuó vigente, enterrada en una pila con otras normativas que quedaron anticuadas muy rápidamente. Pero la cosa cambió pocos días atrás.
El 18 de junio, la Legislatura porteña sancionó la llamada Ley Hojarasca. Dicha normativa derogó leyes y ordenanzas antiguas, obsoletas, que no tenían aplicación real y que, en muchos casos, eran una carga burocrática. La Ley 16 1998 estuvo entre las alcanzadas . Así se eliminó la prohibición sobre Carmageddon, que 28 años más tarde sale de la clandestinidad argentina.
28 años después, Carmageddon ya no está prohibido en ningún lugar de Argentina


Los primeros indicios de la posible prohibición de Carmageddon en Argentina aparecieron en febrero de 1998. Por entonces, el diario La Nación publicó una noticia sobre una denuncia contra la importación y comercialización del juego. Incluso se realizó un allanamiento a una empresa importadora donde se secuestraron copias físicas del material.
Según el reporte en cuestión, se denunció a Carmageddon por «instigación a cometer delitos, incitación a la violencia y apología del crimen». La principal impulsora de la medida era FAVAT, la asociación Familiares y Víctimas de Accidentes de Tránsito. En retrospectiva, la preocupación y el descontento por parte de la organización tenían un origen genuino. Si perdiste a un ser querido o sufriste un accidente con consecuencias fatales directas o indirectas, tiene toda la lógica del mundo que un juego donde atropellar transeúntes otorgue más puntos te resulte insensible, desagradable y más.
También era una época de enorme desconocimiento sobre los avances tecnológicos, los videojuegos y el Internet. Sumado esto a que los medios masivos de comunicación echaban más leña al fuego, dio como resultado la Ley 16 1998 de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
La normativa no solo prohibía la distribución y venta de Carmageddon, sino también de cualquier otro juego que implicara la destrucción de personas usando vehículos. Su violación implicaba multas y la clausura de los comercios por hasta 10 días en caso de reincidencia. Las personas que cometieran la infracción también estarían obligadas a tomar un curso de educación vial. Y todas las copias del juego que se encontraran, serían decomisadas y destruidas.
Es un misterio si la ley que prohibía Carmageddon en Buenos Aires realmente se aplicó a conciencia, más allá del impacto noticioso inicial. Como dije al comienzo, si bien el juego estaba vetado en territorio porteño, existía la creencia de que la normativa aplicaba al resto del país. O que, como mínimo, te podías meter en problemas si te encontraban con una copia.
Todavía recuerdo que en 1998, siendo un niño de 10 años en un pueblo de 1.000 habitantes en Santa Fe, a 500 kilómetros de Buenos Aires, solo hablar de Carmageddon en la escuela te podía ganar una reprimenda de la maestra. Había una fascinación por los rumores sobre el hermano o el primo de fulano o mengano, que supuestamente habían conseguido una copia y se juntaban a jugarlo a escondidas para que no se enterara la policía (?). Todo incomprobable, claro, y muy posiblemente falso.
El misticismo no era tanto por el juego en sí, más allá de sus polémicas y peculiaridades, sino por el simple hecho de que estaba prohibido. Lo cierto es que ahora la cosa ha cambiado, Carmageddon ya no está prohibido en ninguna parte de Argentina. Eso sí, no esperes un repentino boom en popularidad, ni nada por el estilo.
Seguir leyendo: Argentina elimina la ley que prohibía ‘Carmageddon’, uno de los juegos más polémicos de los noventa. Solo les ha llevado 28 años