Enero es el agosto de los gimnasios. Las matriculaciones alcanzan su pico máximo gracias a las personas que incluyen el ejercicio físico entre sus propósitos de año nuevo. Las salas de entrenamiento están llenísimas de gente, pero, a medida que pasan las semanas, se van vaciando. Muchas personas siguen pagando su cuota creyendo que en algún momento lo retomarán, pero poco a poco pierden el interés. Esto puede deberse a muchos motivos, pero uno de ellos es un exceso de motivación que puede provocar lesiones a los principiantes y no tan principiantes. En general, las lesiones de gimnasio le pueden ocurrir a cualquiera, aunque lógicamente son más comunes en nuestras primeras veces.

Cuando eso ocurre, nos desanimamos, pensamos que el ejercicio no es para nosotros y abandonamos los entrenamientos. Esto es lo peor que podemos hacer. Lógicamente, hay que evitar las lesiones en el gimnasio, pero el abandono no es la mejor forma de hacerlo. No hacer ejercicio es tan malo para nuestro cuerpo como muchas de esas lesiones. Lo ideal es que las prevengamos sin dejar a un lado el deporte y para eso el primer paso es conocerlas.

Debemos saber cuáles son las lesiones de gimnasio más comunes para prevenirlas o, en el peor de los casos, reconocerlas. En general, la mayoría de ellas se deben a los mismos errores. Se trata de errores comunes en principiantes, pero también en veteranos demasiado confiados. El conocimiento es poder y esto es lo que debes conocer para alcanzar el propósito del ejercicio sin que tu salud se resienta por ella.

Las lesiones de gimnasio más comunes

Según una revisión de la literatura científica realizada por científicos colombianos en 2022, las lesiones de gimnasio más comunes son las que afectan a los hombros, las rodillas, la parte baja de la espalda y el codo.

Pueden ser de diferentes tipos. Lo más habitual es que se produzcan esguinces, donde se ven afectados los ligamentos, cepas, en las que son los músculos y los tendones los que sufren, y tendinitis, donde, como su propio nombre indica, se produce una inflamación de los tendones. Cuando estas lesiones de gimnasio son leves pueden tratarse en casa hasta que poco a poco desaparezcan. Sin embargo, si el dolor es muy intenso o no se experimenta ninguna mejoría, habría que acudir a un profesional.

En el caso de las lesiones de hombros, normalmente se ve afectado lo que se conoce como manguito rotador. Este es un conjunto de músculos y tendones que ayudan a estabilizar la articulación del hombro. Si alguno de esos músculos o tendones se inflama o se desgarra se puede producir mucho dolor. Además, en caso de que haya una distensión, un movimiento tan simple como levantar los brazos para peinarnos se puede convertir en toda una tortura.

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Las lesiones en el hombro son de las más comunes. Crédito: Master1305 (Freepik)

En el caso de las rodillas, pueden producirse muchos tipos de lesiones, aunque lo más común es que se lesione el ligamento cruzado anterior. Este es un ligamento que conecta el músculo del muslo con el de la espinilla y puede desgarrarse por una sobrecarga, dando lugar a un gran dolor. También son comunes las tendinitis rotulianas en las que se inflaman los tendones que unen el músculo de la rodilla con el hueso.

Las lesiones de la parte baja de la espalda se caracterizan por dolor en torno a las vértebras inferiores de la columna. Es un dolor que se puede comparar al que sentimos cuando pasamos mucho tiempo sentados. Por eso, pasar del sedentarismo a una mala realización del ejercicio puede provocar fácilmente estas lesiones de gimnasio. 

Finalmente, en el caso del codo, un exceso de carga del mismo puede lugar a una dolorosa artrosis primaria. 

¿A qué se deben?

Las lesiones de gimnasio más comunes en principiantes son las tres primeras. Es decir, las de hombro, rodilla y parte baja de la espalda. Cada una tiene sus propias peculiaridades, pero también hay factores comunes en su origen.

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