La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) ha actualizado los protocolos para la implantación, el seguimiento y la explantación de prótesis mamarias. En dicha actualización no solo se aportan nuevos consejos para profesionales sanitarias. También se habla de efectos secundarios de los que se sabía muy poco hasta el momento.

Las prótesis mamarias pueden implantarse generalmente por dos motivos: la reconstrucción del pecho tras una mastectomía o la mamoplastia de aumento de pecho. Aunque en ambos casos es una cuestión estética y las mamoplastias también pueden realizarse por una incomodidad o falta de autoestima que afecte a la salud mental, es cierto que la reconstrucción tras mastectomía suele ser algo menos “prescindible”. De cualquier modo, es importante que los profesionales sanitarios informen bien a todos sus pacientes, sea cual sea el motivo, para que tengan en cuenta los posibles efectos secundarios, incluyendo los que se acaban de incluir en la lista.

Así, teniendo en cuenta también su historial médico, podrán valorar cuál es el riesgo real que corren al implantarse prótesis mamarias. 

Los efectos secundarios que ya se conocían

El nuevo informe de la AEMPS sobre prótesis mamarias incluye efectos adversos que ya se conocían con anterioridad. De hecho,algunos son típicos de prácticamente cualquier intervención quirúrgica: hematomas, seromas (acúmulo de suero), infecciones, mala cicatrización, alergias o intolerancias a los materiales empleados…

También puede haber problemas con la cápsula que el propio organismo fabrica alrededor de la prótesis mamaria cuando esta se coloca. Normalmente esa cápsula es blanda y no causa molestias. Sin embargo, en algunos casos puede volverse rígida y causar dolor. Estaríamos ante lo que se conoce como contractura capsular. Además, tras la contractura puede ocurrir una calcificación que dificulta los diagnósticos mediante mamografía.

Se calcula que el 10% de las mujeres que reciben prótesis mamarias tendrán una contractura capsular en los 10 años siguientes a la cirugía. Por eso, es importante que estén pendientes de síntomas como dolor o rigidez en el pecho. Si esto ocurre, será necesario tratarlo de una forma que dependerá de la gravedad de la contractura. Esto puede ir desde un tratamiento farmacológico hasta masajes, pasando por algunas intervenciones quirúrgicas.

Otro síntoma que ya se conocía es la alteración de la sensibilidad del pecho. Lo más habitual es que esta disminuya a causa de las incisiones de la cirugía, que provocan que la piel en algunas zonas se despegue un poco. Las zonas más afectadas son las areolas y los pezones. En otros casos menos habituales la sensibilidad puede aumentar. Sea del tipo que sea, este suele ser un efecto secundario transitorio.

Otro síntoma al que se debe prestar atención es una posible necrosis. Las prótesis mamaris podrían presionar algunos vasos sanguíneos, disminuyendo el flujo sanguíneo de la zona y necrosando el tejido. Esto es más habitual en personas fumadoras. Por eso, es importante que lo tengan en cuenta antes de someterse a este tipo de operación.

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A veces, la prótesis se puede romper. Hay que tener cuidado con los golpes. Crédito: Philippe Spitalier (Unsplash)

Más allá de los posibles síntomas de casi cualquier implante, en el caso de los implantes mamarios también puede producirse galactorrea cuando estos estimulan el pecho y, con ello, la producción de leche.

Cuidado con los golpes cuando llevas prótesis mamarias

Una herida punzante o un golpe pueden causar la rotura de las prótesis mamarias. También pueden romperse por desgaste. Por eso, de nuevo, hay que prestar atención a posibles molestias. 

Nuevos efectos secundarios de las prótesis mamarias

En la revisión anterior de la AEMPS, publicada en 2021, se incluía ya un tipo de linfoma entre los posibles efectos secundarios raros de los implantes mamarios. Concretamente, se hablaba del linfoma anaplásico de células grandes.

Este es un tipo de linfoma no Hodgkin bastante raro que puede darse en cualquier persona. Parece ser que estos implantes causan cierta predisposición, aunque en general es raro. La parte positiva es que cuando este linfoma se da por una cirugía de pecho es mucho menos agresivo y con mejor pronóstico que cuando aparece de forma espontánea o por otras causas.

En la nueva actualización de la AEMPS se habla de otro tipo de cáncer: el cáncer de células escamosas. Esta es una neoplasia cuya aparición por los implantes mamarios es extremadamente rara. Aun así, se ha añadido al informe porque ha habido 40 casos en el mundo en los que se intuye la relación entre un fenómeno y otro.

Suele aparecer años después de la colocación del implante, en el tejido de la cápsula, y se cree que se debe a cierta inflamación crónica. Si se da este tipo de cáncer, es importante operar y retirar el implante. Además, en algunos casos puede ser necesario más tratamiento.

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Si se produce un cáncer de células escamosas es necesario retirar la prótesis. Crédito Philippe Spitalier (Unsplash)

Por otro lado, cabe destacar que no parece haber ninguna relación entre los implantes mamarios y el cáncer de mama. Se ha sospechado en alguna ocasión, pero la AEMPS recuerda que no hay ninguna evidencia científica de que así sea.

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