Tom Hardy estrena al fin Venom: El Último Baile, la tercera entrega de su querido simbionte que, además, será la película final del personaje. El actor se despide después de seis años dando vida a uno de los seres más estrafalarios y populares del cine de superhéroes reciente cerrando una trilogía que encabeza el Universo Spider-Man de Sony. Durante este tiempo, ha aprendido y se ha involucrado mucho en su saga. Por eso, entiende perfectamente cómo debían llevarlo a la pantallas especialmente en este último estreno.

El gran sello distintivo de esta franquicia que protagoniza es que han tomado a un personaje conocido principalmente por ser uno de los villanos más temibles de los cómics de Spider-Man. Pero en lugar de enfocarse en su lado más tenebroso, le han transformado y llevado al lado de los buenos, culminando el viaje en Venom: El Último Baile. Esa era la clave fundamental para tener éxito, aunque también la gran dificultad, nos cuenta en una entrevista exclusiva concedida a Hipertextual.

«El Venom inicial que leí cuando era joven lo mostraba como un personaje extremadamente maquiavélico, oscuro, visceral y dinámico. Realmente no soy partidario de que sea villano o héroe, pero entiendo que se usen esas palabras. Seré específico. Puede hacer cosas buenas y cosas aborrecibles al mismo tiempo. Vive en un rango enorme», comienza Hardy. Ante un personaje tan complejo, el protagonista de Venom: El Último Baile revela cuál era su gran preocupación.

Venom: El Último BaileVenom: El Último Baile

Los fans de Venom

«Tiene un aspecto un tanto oscuro. Pero si observamos los grupos demográficos de fans de Venom, el más grande abarca entre 8 y 12 años, son los niños de América Latina. Así que este personaje tan oscuro y explícito hace que a estos niños les encante. Y esa es la dicotomía», desvela el actor. Ahí radicaba el gran problema que a lo largo de tres películas han intentado solucionar.

«Para hacer una película que sea para toda la familia, desde la abuela hasta su patrón demográfico de fans, ¿cómo se puede ofrecer algo que sea reconocible para el fandom que los ama por completo y…? Es como estar en Mad Max y no ser Mel Gibson. Es difícil. Mel Gibson es Mel. Venom en los cómics es Venom en los cómics. Nos preguntamos: ‘Bien, ¿qué podemos hacer con él que sea diferente y fresco, pero que también respete lo que viene de él, su legado?'», plantea a su vez Hardy, recordando otro de sus papeles más queridos y aclamados en Mad Max: Fury Road. Después de seis años, en Venom: El Último Baile tiene muy clara la respuesta a esa cuestión.

Venom: El Último BaileVenom: El Último Baile

Ni héroe ni villano

«Donde das en el clavo es con el concepto de antihéroe», resuelve Hardy el problema. «Venom es explosivo, primario y hace lo que quiere cuando quiere. Pero solo puede hacerlo dentro de lo razonable porque no se nos permite arrancar tantas cabezas y tener tanta sangre porque entonces no podríamos dejar que los niños la vean, y queremos que disfruten de su personaje…», confiesa entonces. Por ello, aunque en Venom: El Último Baile el simbionte volverá a entrar en acción como hasta ahora, la cinta seguirá sin subir el tono a uno más violento, como algunos espectadores demandaban.

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