En los últimos años, cada vez es más frecuente ver a influencers y otros usuarios usando las redes sociales para manifestar de forma muy abierta su malestar emocional. Vídeos llorando por ansiedad, rupturas amorosas, burnout o todo tipo de motivos están prácticamente a la orden del día. A todos seguro que nos viene a la mente alguno. Por ejemplo, en España es posible que visualicemos la cara de Lola Lolita deshecha en lágrimas en su coche. Este tipo de actuaciones son tan habituales que incluso tienen un nombre: sadfishing.

Fue bautizado así en 2019 por la escritora Rebecca Reid, a raíz de una polémica originada en torno a Kendall Jenner. La modelo estadounidense utilizó las redes sociales para hablar de sus problemas con el acné durante la adolescencia. Se mostró realmente compungida, explicando lo mucho que había afectado a su bienestar emocional. Sin embargo, con el tiempo se vio que todo era un paripé que formaba parte de una campaña de márketing para vender productos cosméticos. Todos esos seguidores a los que sus palabras les habían estrujado un poquito el corazón se sintieron estafados y enfadados. No era la primera vez que alguien hacía algo así, pero quizás sí la primera vez que alguien con tantos seguidores lo llevaba a cabo de una forma tan flagrante. Ahí fue cuando se bautizó el término, que desde entonces se sigue usando cada vez más. 

¿Pero por qué recurre la gente al sadfishing? ¿Son siempre lágrimas de cocodrilo o hay gente que llora de forma genuina, porque necesita desahogarse con sus seguidores? Es difícil saberlo. Lógicamente, habrá casos de los dos tipos. La cuestión es que, según cómo lo interpreten el resto de usuarios, las reacciones pueden ser muy variadas y la persona que comenzó a transmitir su llanto puede sentirse peor que al principio. Veamos qué es lo que dicen los psicólogos.

¿Por qué se llama sadfishing?

Cuando hablamos de sadfishing, en realidad hacemos referencia a algo que, de inicio, puede parecer falso. De hecho, Reid lo llamó así como un juego de palabras entre sad, que es triste en inglés, y el término catfishing, con el que se describe cuando alguien se hace una cuenta falsa en redes sociales para perjudicar a otras personas. Se habla de falsedad, pero las lágrimas no son siempre de cocodrilo.

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No siempre son lágrimas de cocodrilo. Crédito: Freepik

¿Por qué algunas personas necesitan transmitir su llanto en redes sociales?

Generalmente, hay tres motivos por los que una persona puede mostrar su llanto en redes sociales. En primer lugar están los casos más claros de sadfishing, en los que se busca algún tipo de beneficio comercial. Tal como lo hizo Kendall Jenner. Das pena, atraes la atención de los usuarios y, entonces, lanzas tu campaña de márketing.

En otras ocasiones, puede que las personas en cuestión busque atención, pero no necesariamente para vender nada. Puede ser que quiera ganar seguidores o que simplemente necesite sentir que hay personas que se preocupan por su situación. Finalmente, hay personas que simplemente lloran públicamente porque eso les ayuda a desahogarse, independientemente de la reacción que genere en el resto de usuarios.

Cada caso es un mundo y, desde fuera, es muy difícil de saber con qué motivo está recurriendo alguien al llanto. Según explica en un artículo para Psicología y Mente el psicólogo Luis Martínez-Casasola, hay rasgos que pueden hacer más probable que alguien recurra a estas técnicas. Por ejemplo, lo relaciona con el narcisismo. En esos casos se suele hacer puramente para llamar la atención y a menudo se exagera el llanto. No sería un sadfishing comercial, pero sí que tiene ciertos propósitos ocultos. También pueden llorar en redes sociales las personas que se sienten solas o tienen problemas de autoestima. Incluso puede ser frecuente en casos de depresión o ansiedad.

¿Cuáles son los efectos en los usuarios?

Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea, explica que el sadfishing puede ser liberador para quien lo practica, pero también puede ser perjudicial. Las personas que lo hacen se exponen muy vulnerables emocionalmente en uno de los contextos menos empáticos que existen: el de las redes sociales. Los usuarios no responden con cuidado, al contrario. 

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Si el llanto es exagerado puede causar rechazo. Crédito: Freepik

Además, los propios usuarios pueden sentirse engañados si ven que las escenas de llanto son muy exageradas o muy recurrentes. Puede que empaticen con esa persona y la apoyen al principio, pero el efecto se va diluyendo si las escenas tristes se repiten una y otra vez, por lo que pueden responder de una forma muy negativa.

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