
Lo de la Starliner ya es una historia de pesadillas para Boeing. La cápsula, que protagonizó múltiples fallos técnicos en su vuelo inaugural y dejó varados a sus tripulantes en la Estación Espacial Internacional, todavía no está lista para recibir la certificación que le permita volver a volar. Situación que complica su panorama, pues empujaría cualquier posibilidad de regresar al espacio al menos hasta 2027.
Según reporta Ars Technica, el inspector general de la NASA publicó una auditoría que da a entender que Boeing tendrá que esperar hasta el próximo año para que la Starliner esté en condiciones de volar. De acuerdo con la información disponible, la agencia especial estadounidense ha recibido seis recomendaciones a las que ha acordado hacer frente para que la nave reciba la certificación necesaria para volver a operar.
El objetivo es echar por tierra cualquier posibilidad de que vuelvan a hacerse presentes los fallos técnicos que plagaron el primer vuelo de prueba tripulado de la Starliner, que se concretó en julio de 2024. Desde la NASA estiman que las tareas requeridas se concretarán recién para el próximo 31 de diciembre. Esto no dejaría ningún tipo de margen para entregar la certificación correspondiente a la cápsula de Boeing, retrasando efectivamente cualquier posible despegue hasta 2027.
El reporte del inspector general es bastante crítico tanto de Boeing como de la propia NASA. Sostiene, por ejemplo, que algunos fallos de la Starliner, como las anomalías en el sistema de paracaídas, todavía no están totalmente resueltos. A esto hay que sumar problemas como el sobrecalentamiento de los propulsores de control y las fugas de helio. Según la auditoría, la raíz de estos incidentes está en «el exceso de confianza en el uso de sistemas antiguos de Boeing, un cronograma imposible de cumplir y la falta de más datos de simulación de vuelo».
La Starliner de Boeing no volvería a volar al espacio al menos hasta 2027

La intención de Boeing y la NASA es que el próximo vuelo de la Starliner sea solamente con carga y no con tripulación. Sin embargo, esto no termina de satisfacer al inspector general. Si no hay tripulantes, no se pueden cumplir con todas las metas de certificación para vuelos con humanos. Además, esto obligará a la agencia estadounidense a gastar unos 300 millones de dólares adicionales para contralar una misión de transporte alternativa.
Por otra parte, Boeing ya ha recibido cientos de millones de dólares a cuenta de misiones de la Starliner cuya concreción todavía está en duda. Y aun si la cápsula lograra entrar en la rotación de viajes hacia la Estación Espacial Internacional en 2027, lo haría con una década de demora respecto del plan inicial.
Las demoras y los problemas de la Starliner se suman a la carrera contra el tiempo que está afrontando la Estación Espacial Internacional. Al laboratorio orbital le quedan solo tres años y medio antes de llegar a su fecha de retiro, programada para 2030. Hoy en día, nadie se anima a aventurar cuántos viajes hacia la EEI puede llegar a concretar la nave de Boeing. En especial, considerando que los problemas técnicos y de integridad de la Estación son cada vez más frecuentes y complejos.
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