La segunda temporada de La casa del Dragón, prometía abrir la puerta al enfrentamiento total entre bandos Targaryen. La primera entrega, que finalizó con el anuncio que todas las piezas estaban dispuestas para el enfrentamiento, dejaba claro que la guerra era inevitable. Lo que era aún peor, que cada una de las facciones estaba lista para una lucha fratricida que arrasaría a Poniente.
Pero no solo no ocurrió, sino que la nueva entrega culmina, dejando a la historia prácticamente en el mismo punto. Lo que es aún peor, incorpora una serie de cambios en la historia original que hacen más complicada la historia. O en el peor de los casos, le aleja de los puntos centrales de la original. Lo que lleva a La casa del Dragón a terrenos inexplorados que el final de temporada no explicó del todo. Y que parecen sumarse a la serie de interrogantes a futuro, que la tercera deberá responder.
Al otro extremo, la segunda temporada exploró en abundancia en la mitología de la saga. Tanto, como para brindar nuevos elementos para comprender mejor a Juego de Tronos e incluso, parte de la historia literaria. De introducir la profecía Canción de hielo y fuego — o al, menos explorar en sus elementos más importantes — a en apariencia, confirmar la identidad del príncipe prometido. Lo cierto es que la más reciente entrega de La casa del Dragón, fue una combinación de puntos altos y bajos que te dejamos a continuación. Un recorrido a través del argumento, que demuestra que las futuras temporadas tienen un complicado trabajo por delante.
Lo bueno de la segunda temporada de
‘La casa del dragón’


Mucha información nueva para la saga
Uno de los puntos más interesantes de la segunda temporada de La casa del Dragón, fue que añadió a su historia todo tipo de datos del original literario. Mucho más, que exploró y con elegancia, escenarios que hasta ahora habían sido parte de leyendas, rumores y segundas lecturas. De la forma en que el Trono de Hierro es algo más que un simple cargo monárquico hasta la forma en que funciona la magia en Poniente.
Lo cierto es que la serie creció en ambición y también en detalle. La visita a la ancestral propiedad de Harrenhal, permitió explorar en la naturaleza de las brujas, a un nuevo nivel. También, la percepción sobre el misterio y lo sobrenatural en la obra de George R.R. Martin. Lo que permitió que sucesos como la importante visión de Daemon (Matt Smith) que cerró la temporada hasta las capacidades de Helaena Targaryen (Phia Saban), tomaran una nueva dimensión.


Poco a poco, la serie añadió a su argumento el complejo y denso enigma que rodea a Poniente durante la era Targaryen. Lo que permitió, que la producción avanzara a través de todo tipo de detalles sustanciales. El más importante, al confirmar que el Trono de Hierro está atado al deber de destruir a los Caminantes Blancos. Lo que redimensiona por completo la guerra en puertas.
Dragones, dragones y más dragones


De los puntos altos de la temporada, fue la forma en que el argumento exploró, y con enorme cuidado, en la mitología relacionada con las grandes bestias míticas de Poniente. Varios de los más importantes capítulos de La casa del Dragón, dedicaron tiempo e interés a mostrar la forma en que se comportan las criaturas más temidas del continente. También, cuál es su relación con los Targaryen. En especial, de qué forma funciona el vínculo entre los miembros de la familia y sus monturas.
Lo que llevó a explorar en cuestiones como los jinetes de dragón, las semillas de la familia Targaryen a través de Poniente y la importancia de estos últimos en la guerra venidera. A la vez, mostrar cómo ocurre el lazo entre una de las grandes criaturas legendarias y quienes vuelan sobre ellas. De hecho, unas de las mejores escenas de toda la temporada, fue la forma en que Hugh Hammer (Kieran Bew) establece un vínculo con Vermithor, montura del fallecido Jaehaerys I Targaryen y abuelo del personaje.


A la vez, hubo oportunidad de mostrar a los dragones salvajes, explicar qué ocurre cuando el jinete muere e incluso, la manera que un dragón puede seleccionar su montura. La segunda temporada de La casa del Dragón, brindó forma y sentido a todos los datos que, hasta ahora, se tenían sobre los dragones. Lo cual enriqueció su trama y le dio una doble lectura a una de las partes más importantes de lo que acaecerá a continuación.
Lo malo de la segunda temporada de
‘La casa del dragón’
Desorden narrativo
Giros que no llevan a ninguna parte, insinuaciones sobre personajes que no terminan de explorarse. Incluso, arcos argumentales que entorpecieron la historia central. La segunda temporada de La casa del Dragón, tuvo claros y evidentes problemas de guion, que no solventó en ningún capítulo y que se hicieron más evidentes, en su final de temporada.
El personaje de Daemon Targaryen — del que se esperaba un lugar central en el argumento — fue reducido a su mínima expresión. Todo, mientras atravesaba lo que pareció una extraña y mística redención en las tierras ancestrales de Harrenhal. Eso, mientras Rhaenyra (Emma D’Arcy), se enfrentaba a todo tipo de inconvenientes sin abandonar jamás Rocadragón.
Esta última, además, se vio disminuida por temores y apenas tuvo desarrollo; eso, más allá de dos conversaciones significativas con Alicent (Olivia Cook) y un beso apasionado y sin explicación con Mysaria (Sonoya Mizuno).
Idas y venidas sin ninguna trascendencia


Si algo se echó de menos de la segunda temporada de La casa del Dragón, fue su incapacidad para tener la lógica práctica y sentido de la realidad que distingue a la saga. En lugar de eso, los capítulos acumularon todo tipo de decisiones y movimientos sin sentido. De la Reina Negra, volviéndose débil a los ojos de sus partidarios en una mala interpretación de la prudencia, hasta el enfrentamiento interino de la Fortaleza Roja.
Lo cierto, es que las malas decisiones de argumento abundaron en la entrega. Para su último capítulo, todo se volvió más complicado. Otto Hightower (Rhys Ifans), que se mostró encarcelado — y al que nadie echó en falta en Antigua — a las maquinaciones tibias de Alicent. Eso pasando por el despertar romántico — e innecesario — de Criston Cole (Fabien Frankel), pañuelo en mano y extrañando el ¿amor?, de la reina.


Las malas decisiones dramáticas abundaron en la serie. Lo que se lamenta, siendo que el universo del que procede, es más que rico y bien fundamentado, como para brindar lecturas interesantes a la historia. Lo que nos lleva al siguiente punto.
Una desordenada adaptación


Por supuesto, se trata de una versión de una historia compleja para un formato por completo distinto al literario. Pero en la segunda temporada de La casa del Dragón hubo muchas malas decisiones con respecto a sus personajes y escenarios principales. Más allá del desperdicio de Daemon Targaryen — héroe de guerra y fiel aliado de los suyos — estuvo la completa incapacidad de la trama para explorar en Jace Velaryon (Harry Collett).
El príncipe negro, que en el libro es el artífice de una serie de complicadas e importantes alianzas, pasa a la pantalla pequeña como un personaje secundario sin brillo. Pero mucho más complicado, fue la forma en que el mismo efecto empequeñeció a Otto Higthower. La importantísima figura del bando Verde, terminó por desaparecer, solo para aparecer — sin explicación — en una celda. Eso, sin el menor indicio de quién o por qué terminó encarcelado.


Peor destino ha tenido el mapa estratégico de Poniente. Daemon Targaryen logró crear un plan de amplia expansión para sitiar Desembarco del Rey. Solo para que la conquista de la capital, se resumiera a una conversación entre Rhaenyra y Alicent. De hecho, la relación entre estas dos figuras — que se explora demasiado en los libros — alcanzó un nivel preponderante, innecesario y torpe. Lo que se convirtió en uno de los puntos bajos del argumento televisivo.
Lo feo de la segunda temporada de
‘La casa del dragón’
Ser completamente innecesaria


Y eso, debido a la forma en que la serie enfocó el cierre de su segunda entrega. En la primera, la temporada culminó dejando claro que la guerra era inevitable y que todo lo que ocurriría después, sería una batalla de largo alcance y peores consecuencias entre los bandos Targaryen. Nada de lo cual pasó en los nuevos capítulos y tampoco, estuvo cerca de ocurrir, a pesar de las interesantes batallas mostradas en pantalla.
Peor aún, es que la segunda temporada culminó exactamente en el mismo lugar. De nuevo, se muestran los movimientos de las diferentes partes en disputa, sin que eso conduzca a otra cosa, que a un ambiente cargado y tenso. Nada parece haber avanzado entre ambas entregas, lo que pone en duda, los verdaderos aportes de la actual a la trama en general.