Cuando el Telescopio Espacial James Webb se lanzó al espacio sabíamos que haría hallazgos fascinantes. Sin embargo, no imaginábamos todo lo que encerraría el mapa del Universo que lanzó a principios de este mes.
El James Webb tiene la capacidad de captar imágenes muy lejanas, a 13.800 millones de años luz. Es decir, ubicadas a la distancia que recorre la luz en 13.800 millones de años. Dado que el Big Bang, esa gran explosión que dio lugar al Universo, ocurrió justamente hace 13.800 millones de años, podríamos pensar que veremos objetos que estaban emitiendo su luz justo después de la explosión. Pero la realidad es que no es exactamente así, ya que en todo ese tiempo el Universo se ha expandido, de modo que esa luz tenía aún más espacio que recorrer.
Es por eso por lo que los responsables de este último hallazgo señalan que en su mapa del Universo se puede abarcar CASI todo el tiempo cósmico. Aún no hemos llegado al fondo del pozo, pero estamos muy cerca. Y la cuestión es que, con los conocimientos actuales, lo más interesante está dentro de ese mapa del Universo que ha logrado obtener el James Webb. Al fin y al cabo, en ese pequeño periodo sin analizar habría muy pocos objetos listos para observar.
El James Webb no ha sido suficiente
Gracias a su capacidad para operar en el rango infrarrojo del espectro electromagnético, el James Webb puede penetrar en la oscuridad que generan las nubes de gas y polvo, accediendo a imágenes muy débiles, correspondientes a objetos muy lejanos. Eso le ha convertido desde su lanzamiento en una herramienta esencial para obtener el mapa del Universo más completo. Pero no basta solo con un buen Telescopio Espacial, ya que este puede arrojar una gran cantidad de datos en bruto, que después deben analizarse.
De dicho análisis se han encargado los miembros del proyecto de colaboración científica multinacional COSMOS. Han tardado dos años, empleando ordenadores extremadamente potentes, en analizar toda esa información y construir con ella un mapa del Universo que ha supuesto toda una caja de sorpresas.


¿Qué hay en el mapa del Universo de COSMOS?
Para la elaboración de este mapa del Universo se han estudiado 0,54 grados cuadrados de cielo, lo que equivale al área de tres lunas llenas cuando se ven desde la Tierra. Eso ha permitido trazar casi 800.000 galaxias, extendidas por lo que se considera casi el 98 % de la historia cósmica. Solo falta ese pequeño porcentaje perdido con la expansión del Universo.
Pero lo más sorprendente de este proyecto no es el mapa del Universo en sí, sino todo lo que contiene. Por ejemplo, se han descubierto 10 veces más galaxias de las esperadas y se han detectado algunos agujeros negros supermasivos que habían permanecido invisibles para el Hubble, el antecesor del Telescopio Espacial James Webb.
Todo esto indica que, durante los primeros cientos de millones de años de nuestro Universo, tuvieron lugar sucesos que habíamos sido incapaces de predecir. Si entender nuestros orígenes nos ayuda a comprender nuestro presente, está claro que debemos dar un giro a la investigación que se había llevado a cabo hasta ahora.
La importancia de la ciencia abierta
Los científicos de COSMOS valoran mucho la ciencia abierta. Por eso, los datos de este nuevo mapa del Universo están disponibles para cualquier científico que desee analizarlos. Está claro que, si queremos entender qué pasó después de la explosión, la colaboración es importante. Ocultar los resultados a otros equipos de investigadores no traería nada bueno.