Chris Barrett, el exdirector de Marathon, ha presentado una demanda millonaria contra Bungie y PlayStation tras su despido por presuntas conductas inapropiadas. Según reportan IGN y Venture Beat, el susodicho reclama una compensación que podría superar los 200 millones de dólares.

De acuerdo con Barrett, Bungie y Sony Interactive Entertainment (PlayStation), lo despidieron de su rol para evitar pagarle una deuda de entre 45 y 50 millones de dólares. El creativo había sido apartado de su cargo en marzo de este año, luego de que una investigación interna le dejara en el punto de mira por hacer comentarios y avances de índole sexual a empleadas que estaban en puestos de menor jerarquía.

El antiguo responsable de Marathon sostiene que la investigación de Bungie y Sony fue una farsa y que se usó como excusa para echarle de la compañía. Incluso sostiene que su despido se produjo luego de que intentara tomar una licencia por salud mental, acogiéndose a la Ley de licencia familiar y médica estadounidense (Family and Medical Leave Act).

A través de X (Twitter), Chris Barrett compartió un comunicado informando que había tomado acciones legales contra sus exempleadores. «He esperado con ansias la oportunidad de sacar la verdad a la luz y contar mi parte de la historia, y ese momento ha llegado. Hoy presenté una demanda contra Bungie y Sony para hacerles responsables de sus conductas y del daño que le han causado a mi reputación y carrera», remarcó.

Chris Barrett, exdirector de Marathon, demanda a Bungie y PlayStation

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Los pormenores de la supuesta conducta sexual inapropiada de Barrett se conocieron en agosto de este año, a través de un reporte de Jason Schreier, de Bloomberg. El citado periodista indicó que al menos 8 empleadas del estudio acusaron al exdirector de Marathon de realizar comentarios y avances inapropiados, como también de hacer alarde de su poder y fortuna y de insinuar que podía ayudarles a lograr avances en sus carreras.

Según la demanda de Barrett, Sony y Bungie nunca le consultaron si las denuncias en su contra eran ciertas. También sostiene que las empresas solo le preguntaron por mensajes de texto inespecíficos, y que la naturaleza de ellos no era suficiente para basar una investigación al respecto.

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