Ni las Vision Pro, ni el Apple Watch, ni ningún otro dispositivo de la compañía, puede ser el próximo iPhone. Es hora de aceptar que Apple no va a tener ningún producto con tanto impacto, pese a que la compañía diseñe dispositivos todavía más innovadores que su smartphone.

El iPhone se ha convertido en el centro del ecosistema de la compañía. Es el producto más vendido de Apple, con mil millones de unidades enviadas a lo largo de toda su historia. Es, también, uno de los dispositivos que más llama la atención de los usuarios por sus prestaciones, y es de los pocos dispositivos de Apple que reciben una actualización cada año.

Esto hace que sea el producto que más ingresos le genera a Apple, con 200 mil millones de dólares al año. Ningún otro ha logrado, tan siquiera, llegar a la mitad de ingresos.

De hecho, durante los últimos años, Apple ha intentado replicar el éxito del iPhone con diferentes categorías de producto, consiguiendo buenos resultados, pero ninguno alcanzando al iPhone. La categoría, que incluye a los Mac y otros dispositivos para el hogar, genera unos 40 mil millones de dólares al año a la compañía, afirma Mark Gurman, de Bloomberg. El iPad, otros 25 mil millones de dólares.

Todo gira alrededor del iPhone

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Hay un motivo claro por el que no habrá ningún otro producto como el iPhone: todo gira alrededor de este producto. El Apple Watch existe gracias al iPhone. El smartphone de Apple también es el culpable del éxito de algunos servicios y plataformas de la compañía, como la App Store o Apple Music. Incluso los usuarios compran dispositivos como los Mac, por el iPhone.

Hay varias categorías de producto con las que Apple ha intentado hacer algo similar al iPhone —de momento, sin éxito—. Las Vision Pro es el ejemplo más reciente. Este visor de realidad mixta, que funciona de forma completamente independiente al iPhone, llegó a posicionarse, incluso, como una futura alternativa al dispositivo de Apple. Las Vision Pro, sin embargo, no han tenido el triunfo esperado por varios motivos. Entre ellos, la poca compatibilidad con aplicaciones, su elevado precio o su diseño, que resulta pesado para muchos usuarios.

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