Las diferencias que durante meses permanecieron dentro del chavismo comenzaron a hacerse visibles en el espacio público. Mensajes en redes sociales, artículos de opinión y pronunciamientos de antiguos dirigentes de la revolución bolivariana reflejan un creciente malestar por el rumbo político del país y por la influencia de actores extranjeros en decisiones consideradas estratégicas para Venezuela.

Desde comienzos de año, la palabra «traición» se ha repetido en los discursos de figuras históricas del movimiento fundado por Hugo Chávez. Entre las voces más críticas destacan el conductor de La Hojilla, Mario Silva; la exministra y exdiputada Iris Varela; el exvicepresidente Elías Jaua y el exgobernador Francisco Arias Cárdenas, quienes, con distintos matices, han cuestionado el escenario político actual y la conducción del proceso revolucionario.

Así lo reporta la periodista Sebastiana Barráez, a través del sitio de noticias Infobae.

Uno de los documentos que evidencia ese descontento es la denominada Declaración de Maracay, firmada por 29 dirigentes y referentes del chavismo en el marco del aniversario del nacimiento de Hugo Chávez. En el texto, los firmantes rechazan cualquier forma de tutela extranjera sobre Venezuela y solicitan que el diálogo político previsto para el 1 de agosto se desarrolle con transparencia y responda exclusivamente a los intereses nacionales.

Entre los suscriptores figuran dirigentes como Elías Jaua, Reinaldo Iturriza, Tony Boza, Aurora Morales, María Alejandra Castillo, Enrique Maestre y Diógenes Andrade, además de otros exfuncionarios, académicos y dirigentes regionales vinculados históricamente al chavismo. El documento también reclama que los recursos obtenidos por la comercialización del petróleo y otros activos venezolanos permanezcan bajo control soberano y no sean administrados desde el exterior.

La declaración sostiene que cualquier negociación política debe surgir de un consenso entre venezolanos, sin injerencias internacionales, y plantea la necesidad de construir una alternativa política basada en la defensa de la Constitución, la soberanía y la independencia nacional. Asimismo, llama a organizar espacios de debate y articulación entre sectores que se identifican con esos principios.

En paralelo, Elías Jaua publicó un pronunciamiento en el que expresó su preocupación por la presencia de fuerzas militares estadounidenses en territorio venezolano y cuestionó el silencio de dirigentes oficialistas frente a esa situación. Sin mencionar directamente a las actuales autoridades, aseguró que algunos sectores institucionales priorizan la cooperación con los planes del gobierno de Estados Unidos antes que la defensa de la soberanía nacional.

El exvicepresidente también rechazó los acuerdos de reconstrucción impulsados tras los terremotos del 24 de junio de 2026 junto al gobierno de Israel, y criticó el manejo de los ingresos provenientes de los recursos venezolanos. Según su posición, esos fondos deberían destinarse a la recuperación del país y no estar bajo administración extranjera. Además, calificó el esquema de pago de la deuda externa como perjudicial para los intereses nacionales y denunció lo que considera una pérdida de la autodeterminación del Estado venezolano.

Jaua advirtió además sobre los riesgos de involucrar a Venezuela en conflictos geopolíticos internacionales y propuso exigir la salida de fuerzas militares extranjeras del territorio nacional. En su planteamiento, defendió la construcción de un modelo político, económico y social acordado entre distintas corrientes de pensamiento, basado en la inclusión, la igualdad y el respeto a la soberanía.

Las declaraciones de estos dirigentes representan uno de los cuestionamientos públicos más notorios surgidos desde sectores históricamente identificados con el chavismo. Aunque sus posturas difieren en el tono y el alcance de las críticas, coinciden en advertir sobre la necesidad de redefinir el rumbo político del país y preservar la independencia nacional frente a influencias externas.

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