El final de temporada de La casa del Dragón ha sido una decepción para buena parte de los fanáticos. A la falta de batallas, enfrentamientos o incluso, las prometidas revelaciones del cierre de la entrega, se suma un ritmo lento, extraño y pesimista. Lo que incluyó una visión — al más puro estilo del célebre Bran Stark — para Daemon Targaryen (Matt Smith). Como se recordará, el personaje pasó buena parte de la temporada, en la ancestral Harrenhal, propiedad de los Strong.
Allí, conoció a Alys Ríos (Gayle Rankin), bruja de la tierra, con la que trabó una extraña amistad. Durante varios capítulos, Daemon, que hasta ahora no había manifestado ninguna capacidad psíquica, sufrió una serie de visiones. De ver a Rhaenyra como una adolescente (Milly Alcock) y decapitada a sus pies, a una conversación de ultratumba con su hermano Viserys (Paddy Considine). Hubo de todo para afianzar no solo el tránsito mental de Daemon para comprender el sentido de su lealtad a la Reina Negra. También, su propio futuro en La casa del Dragón.
Pero la mayor de las visiones, fue la que se reservó para el último capítulo de la segunda temporada de la serie. En ella, no solo logró ver la profecía Príncipe Prometido — que Viserys llamó la Canción de Hielo y Fuego — sino su lugar en la historia. Todo, cuando Alys le llevó para apoyar su mano en el árbol Arciano que ya se había mostrado en el primer capítulo de la entrega. Todas las imágenes que el rey consorte vio, le llevaron directamente al futuro. Y en específico, a varios de los puntos más interesantes del argumento de Juego de Tronos, que ahora reaparecen en La casa del Dragón.


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¿Cuál ha sido la visión de Daemon en Harrenhal?


En primer lugar, Daemon vio al árbol sangrar, como se supone que lo hace al mostrar hechos y eventos relacionados con la propia familiar del que sufre la visión. O al menos, sucesos que impactarán en su futuro. Luego de ahí, vio a un joven y rubio Cuervo de Tres Ojos. Lo que parece confirmar que el mentor de Bran Stark (Isaac Hempstead-Wright), fue Brynden Rios, un futuro bastardo Targaryen. Después, lo que se considera la auténtica amenaza para todos en Poniente: los Caminantes Blancos.
A continuación, Damon ha podido ver la muerte del que parece su propio dragón y de hecho, un anuncio de la forma en que el mismo Daemon morirá. Luego y en lo que parece la revelación más importante de la visión, una imagen de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), la mañana siguiente a la eclosión de sus huevos de dragón. Lo que parece confirmar, al menos de manera parcial, que el personaje es la princesa prometida para unir los reinos y enfrentar a la muerte blanca.


Finalmente, la visión muestra a Rhaenyra gobernando y dejando claro para que todo lo que demás ocurra, la Reina Negra debe sentarse alguna vez en el Trono de Hierro. La visión cierra con Helaena Targaryen (Phia Saban), pronunciando la enigmática frase: “todo es historia”. Lo que implica que todo lo que ha ocurrido ya está marcado por el destino.
Las implicaciones de una visión profética


Todo lo anterior, deja claro tres puntos. En primer lugar, que la Danza de Dragón ocurrirá y lo hará, incluso con la amenaza de los Caminantes Blancos a futuro. Segundo, que los Targaryen deben mantener el Trono de Hierro, no por su permanencia, sino para asegurar que el reino tenga la capacidad para luchar contra la amenaza de la muerte blanca.
Como se recordará, en la primera temporada de La casa del Dragón, Viserys contó a su hija, por entonces adolescente, la importancia del reinado. Lo que incluye una misión dinástica que va más allá de los deberes reales. “Aegon previó el fin del mundo de los hombres”, le dijo Viserys. “Comienza con un terrible invierno que sopla desde el lejano norte. Aegon vio oscuridad absoluta cabalgando sobre esos vientos, y lo que habite en ellos destruirá el mundo de los vivos”.
Además, añadió la descripción a futuro de la octava temporada de Juego de Tronos. “Cuando llegue este gran invierno, Rhaenyra, todo Poniente debe oponerse a él. Y si el mundo de los hombres ha de sobrevivir, un Targaryen debe sentarse en el Trono de Hierro. Un rey o una reina lo suficientemente fuerte como para unir al reino contra el frío y la oscuridad. Aegon llamó a su sueño la Canción de Hielo y Fuego. Este secreto ha pasado de rey a heredero desde la época de Aegon. Y ahora debes prometer que lo llevarás y lo protegerás”. Lo que hace que el deber del monarca Targaryen de turno vaya más allá de la sucesión. Un punto que la visión de Daemon dejó claro y cerró la segunda entrega de La casa del Dragón.