¡Inocente! ¿Te lo habías creído? Pues, en realidad, haces muy bien. Porque las cuestiones de las que vamos a hablar hoy pueden parecer auténticas bromas, barbaridades o simples exageraciones, pero lo cierto es que son casos seriamente estudiados por la comunidad científica. ¡Y es que parecen inocentadas de mal gusto! Pero son muy reales.

Y hay algunos casos especialmente paradigmáticos. Mira esta historia: una mujer llega al hospital alegando que no se encuentra bien. Se siente débil, mareada e indispuesta. Pero lo más desconcertante es que asegura que, a veces, suda sangre. Los enfermeros no se lo toman muy en cuenta: «Sí, claro», piensan. Pero cuando vuelven a ver cómo se encuentra, su cara, cubierta de un rojo brillante, los mira con desafío. «¿Véis?» Parece que dicen sus ojos.

Tras un estudio más conciso, los médicos determinaron que esta mujer italiana padece una extrañísima enfermedad llamada hematohidrosis. La sangre aparece en la cara y palmas de las manos sin que vaya acompañada de lesión y, según explicó la chica, los episodios se dan especialmente en momentos de estrés.

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Aunque desde el siglo XIX solo se han recogido unos cuarenta casos, esta enfermedad está en el folclore desde hace milenios. “Sudar sangre” es una expresión muy común para hablar de grandes esfuerzos y mucho sufrimiento. Aunque en realidad desconocemos las razones de la enfermedad.

Los episodios de exudado suelen estar acompañados de dolor de cabeza y malestar. Y, en realidad, no se suda sangre en sí, sino una mezcla de sudor con glóbulos rojos y otros componentes sanguíneos. ¿Por qué se produce? No lo sabemos, aunque las investigaciones apuntan a lo que decía la chica: parece estar muy relacionado con el estrés.

Cuidado con la “mula de Moscú”

La jarra de cobre parece el recipiente idóneo para tu «mula de Moscú», un cocktail con vodka, cerveza de jengibre, lima y un pH por debajo de 6. Pero, tal y como podrás imaginar, y no es ninguna broma, el cobre es un mal acompañante de este brebaje debido, precisamente, a su pH.

Dejando de lado el hecho de que beber alcohol siempre es malo para la salud, beber bebidas ácidas en jarras de metales como el cobre puede suponer un riesgo adicional e importante, tal y como señalan las autoridades de Iowa. La razón de esto, explican, es el auge que está teniendo esta bebida entre sus habitantes.

Y la explicación científica es muy sencilla: como decíamos, el pH de la «mula de Moscú» está por debajo de 6, lo que implica que es ligeramente ácido. Pero lo suficiente como para corroer las jarras de cobre puro, ya que es un metal poco resistente al ácido. La comida y la bebida, entonces, pueden acumular el metal, lo que podría derivar en un envenenamiento por cobre.

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El cobre puede causar dolor abdominal, diarrea, vómitos o, incluso, piel amarilla. En el peor de los casos, podría provocar la muerte. Pero, ¿tan peligrosas son las «mulas de Moscú»? En realidad, con usar jarras recubiertas de níquel o acero inoxidable serían más que suficiente. Tampoco sabemos la concentración de níquel que puede acumular un solo cocktail, aunque ¿para qué arriesgarse pudiendo usar un bonito vaso de vidrio?

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