Para sorpresa de nadie, Avatar 3: Fuego y ceniza llegó a los cines este fin de semana con un considerable éxito de taquilla. Eso, a pesar de que recaudó cifras inferiores a las de Avatar 2: El sentido del agua y todavía le espera un largo mes de diciembre para confirmar su impacto financiero. Con todo, es bastante notorio que la cinta, la tercera de una saga longeva que no se arriesga demasiado, continúe teniendo tanto arraigo entre la audiencia como tener una recaudación récord. 

Aun así, la gran pregunta durante su fin de semana de estreno no se enfocó en las cifras que pueda obtener la película de James Cameron a futuro. De hecho, el interés se basó en una interrogante complicada: ¿tiene impacto cultural la franquicia? Se trata de un tema que parece abarcar varios puntos a la vez. Desde el hecho de que la saga no parece formar parte de la conversación en redes sociales antes o después de su estreno, hasta que ninguno de sus personajes es especialmente relevante. Pasando por su escasa repercusión en la temporada de premios. Todos factores que dejan duda a su paso acerca de la relevancia de la obra magna de Cameron a nivel más allá del momento puntual de su llegada al cine. 

Por supuesto, no es un tema sencillo ni uno que pueda analizarse solo a través de un único factor. Particularmente porque el impacto de la saga Avatar, va más allá de su paso por las salas de cine o los premios que pueda acumular. Mucho más, en una época en la que la tecnología asociada a las producciones de ciencia ficción se mueve en un territorio resbaladizo, que atraviesa lo ético y hasta lo artístico. Elementos que James Cameron no solo equilibra con cuidado, sino a los que brinda una especial solidez en su ambiciosa perspectiva sobre la historia de Pandora. 

El impacto de una obra de vanguardia

Avatar Fuego y Ceniza KiriAvatar Fuego y Ceniza Kiri

Desde su estreno en 2009, Avatar revolucionó por completo la producción de películas en 3D y CGI. En específico, por el hecho de que James Cameron dio un paso inédito en la ciencia ficción: convertir la experiencia del ficticio planeta de Pandora en una narración inmersiva total. Además, agregar un ingrediente humano y bioético, que fue lo bastante universal para utilizar el espectacular apartado visual, para contar una historia más matizada y profunda.

Claro está, la premisa de un colonizador que termina por empatizar con un pueblo oprimido, tanto como para unirse a él no es nueva. El argumento de Avatar es lo suficientemente parecido a Pocahontas y Danza con lobos como para que nadie pudiera sorprenderse del giro. Pero Cameron agregó el ingrediente de un mundo por completo nuevo, con su propia mitología, folclore, arquitectura social y creencias. Todas desarrolladas paso a paso y al servicio de una puesta en escena de impacto que marcó un antes y un después en la ciencia ficción. 

Para una labor semejante, el realizador desarrolló una tecnología de captura de movimiento por completo nueva. Tanto como para permitir un nuevo nivel de realismo a sus personajes. Algo que permitió que, más allá de curiosidades del mundo de la creación de efectos digitales, los complejos protagonistas de Avatar fueran complejos.

Una nueva frontera para la ciencia ficción

A la vez, capaces de mostrar emociones profundas en todo el espectro histriónico de un actor de carne y hueso. Por lo que la película también innovó en la forma de dirigir actores bajo condiciones complicadas. Algo que le permitió sentar precedentes en la actuación en condiciones semejantes —con puntos de captura en el rostro y escenarios de pantalla verde o azul—, como un mérito profesional

Gracias a todo lo anterior, la ciencia ficción inmersiva y a una escala por completo nueva, encontró un nuevo lugar en el cine. Algo que benefició a franquicias como el Universo Cinematográfico de Marvel y las nuevas cintas de Star Wars, pudieron incorporar los avances de Avatar a los suyos. Un punto de enorme interés en el impacto a futuro de la saga. 

Un paso más allá para el cine

Avatar 3 Fuego y Ceniza VarangAvatar 3 Fuego y Ceniza Varang

James Cameron es especialista en encontrar nuevas fronteras debido a la constante innovación que exigen sus distintos proyectos. Gracias a la saga Terminator, logró avanzar a un nuevo tipo de combinación entre efectos prácticos y digitales que hizo historia. Lo mismo podría decirse de The Abyss (1989). La cinta se considera el paso previo a la saga Avatar. Uno, además, que le permitió un tipo de efecto digital de punta, que marcaría época en el mundo del cine. 

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