La canción del verano más conocida no la interpretaron ni Georgie Dan ni King África. Tampoco es cosa de Quevedo o Ana Mena. La canción indiscutible del verano, que además se repite año tras año, es el canto de las cigarras. Por eso, un equipo de científicos japoneses ha pensado que podría ser interesante cambiar su a veces irritante soniquete por algo más conocido. Algo de música clásica. O, en realidad, barroca, ya que la canción que han seleccionado para sus experimentos ha sido el Canon de Pachelbel.
De paso, ya que estamos con correcciones de terminología, cabe destacar que las cigarras no cantan, sino que estridulan. Dicho esto, los autores del estudio que se publicó recientemente pensaron que dicho sonido podría usarse para convertir a las cigarras en altavoces biológicos. Ellas actuarían con normalidad, pero se aplicarían electrodos para seleccionar cómo suenan sus famosos chirridos.
Lógicamente, esto no se ha diseñado con fines lúdicos. El objetivo a largo plazo no es utilizar cigarras para escuchar la última canción de Bad Bunny. Lo que se busca es emplearlas en casos de emergencia en los que se necesite emitir una llamada de auxilio o un aviso de cualquier tipo a grandes distancias, con un sonido elevado y sin necesidad de electricidad, más allá de una batería conectada a un sistema de electrodos. Para eso es para lo que estos y otros científicos quieren convertir a los insectos en cyborgs.
Un futuro lleno de insectos cyborgs
De momento, los insectos cyborgs solo forman parte de pequeños experimentos de laboratorio. Algunos no son más que una simple prueba de concepto. No obstante, los científicos que han apostado por ellos creen que, en un futuro, pueden llegar a ser algo grande.
El objetivo es aprovechar las cualidades que ya tienen y darles apoyo con dispositivos electrónicos que, de una manera u otra, puedan modificarlas ligeramente. Por ejemplo, es algo que ya se ha hecho con cucarachas. Dado su pequeño tamaño y su capacidad para sobrevivir en lugares bastante inhóspitos, se ha conseguido usarlas como pequeños sistemas de navegación que serían muy útiles en la búsqueda de supervivientes después de un desastre.
También se cree que los insectos cyborgs pueden ser útiles para transportar objetos o reubicar nidos a un lugar seguro, entre otras funciones. ¿Pero qué es lo que se pretende hacer exactamente con las cigarras?


Cigarras convertidas en orquesta
A pesar de su reducido tamaño, las cigarras pueden alcanzar sonidos con un gran volumen, alcanzando intensidades de hasta 120 decibelios. Cualquiera que haya echado una siesta en el campo en un día de verano sabe lo fuerte que puede llegar a escucharse una cigarra. Además, se conoce muy bien el mecanismo que emplean para obtener esos sonidos, por lo que son unas candidatas magníficas para usarse como altavoces biológicos.
Dicho sonido consiste, básicamente, en la vibración de unos músculos ubicados en su abdomen, conocidos como timbales. Por eso, estos científicos optaron por colocar en el abdomen de las cigarras unos electrodos similares a los que se usan en humanos para la tonificación muscular. Al fin y al cabo, lo que se busca con ellos es la vibración de una serie de músculos.
Los sonidos, tanto los de las cigarras como el resto, son el resultado de vibraciones que suceden a distintas frecuencias. La frecuencia, a su vez, hace referencia al número de vibraciones que tiene lugar en un segundo. Si la frecuencia es baja se obtiene un sonido grave; mientras que, si es alta, tendremos un sonido agudo. Así, modificando las vibraciones de los músculos timbales, se podrían obtener distintas notas musicales.
Llega la hora de tocar
Estos científicos eligieron hacer su experimento con el Canon de Pachelbel por dos motivos. Por un lado, porque es una canción muy popular. Y, por otro, por su condición de canon. Esta es una composición musical en la que intervienen dos o más voces que, dicho a muy grosso modo, se imitan entre sí o se dan la réplica con intervalos temporales concretos. Si escuchamos el Canon de Pachelbel, suena un violín tocando una melodía y poco después entra en escena otro tocando una melodía similar, pero un poco más tarde. La canción no solo se llama Canon, sino que también es un canon.
Esto es muy útil, porque se podían usar varias cigarras entonando melodías distintas. Era ideal para probar el concepto. Y lo consiguieron, vaya si lo consiguieron. También probaron con la melodía de Top Gun, pero nada como el Canon de Pachelbel. En este vídeo puedes verlo mejor.
¿Para qué sirven las cigarras cyborg?
Estos científicos creen que las cigarras cyborgs pueden servir para enviar mensajes de auxilio en lugares remotos. También, por ejemplo, podría usarse una melodía concreta o una serie de pulsos de código Morse que indicasen que una persona se encuentra a salvo después de un desastre.
Las opciones son infinitas y lo más importante es que, con ello, no se hace daño a las cigarras. De hecho, después del experimento siguieron volando con normalidad. Solo hay que conectarlas a los electrodos para enviar el mensaje. Después pueden seguir con su vida como insectos totalmente normales.
Todo esto es fascinante y lo mejor es que no sale de un capítulo de Black Mirror. Podría ser perfectamente una realidad en el futuro.