Con dos muertes impactantes y una revelación inesperada. Así ha terminado la tercera temporada de The White Lotus, por distancia la más retorcida, incómoda y dramática de la producción. En especial, porque el ya icónico misterio de temporada sobre el asesinato que se insinuó en el primer capítulo, tuvo una respuesta más escabrosa de lo que podría suponerse. 

Más allá de las pistas falsas acerca de las intenciones de Timothy Ratliff (Jason Isaacs), el cierre de la entrega mostró el giro más duro en la vida de Rick (Walton Goggins). En medio de una tensa escena, terminó por disparar contra Hollinger (Scott Glenn), convencido de que se trataba del asesino de su padre. Solo para casi de inmediato descubrir, que en realidad el críptico personaje era su progenitor. Un giro de los acontecimientos que llevó a Rick a protagonizar un tiroteo en que terminó asesinando a Chelsea (Aimee Lou Wood).

A lo largo de sus 87 minutos de duración — el episodio más largo de la serie — el final de temporada tuvo tiempo que concluir todos sus cabos sueltos. No obstante, y a pesar de los esfuerzos del guion por dar punto final a sus tramas más complicadas, hubo una que se quedó en el tintero. Y esa fue una escena sexual que involucraba a Piper Ratliff (Sarah Catherine Hook) y mostraba al personaje perdiendo la virginidad. A pesar de que fue grabada, la larga duración de la secuencia, provocó que fuera eliminada del montaje final. 

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Una buena razón para perder una escena clave

The White LotusThe White Lotus

Como se recordará, Piper viajó a Tailandia convencida de que necesitaba un cambio de vida. Lo que incluía ingresar en un templo budista y recluirse para meditar acerca de su existencia llena de privilegios y de todo tipo de ventajas. Pero pronto, descubre que no solo es incapaz de sobrevivir sin el estilo lujoso al que está acostumbrada, sino que una reclusión monástica es mucho más complicada de lo que suponía. 

Pero en una versión que fue eliminada, Piper toma la decisión de perder su virginidad. Eso, una vez que salió del monasterio y se encontró sin verdaderos alicientes para llevar adelante su gran proyecto a futuro. Por lo que sostiene relaciones sexuales con Zion (Nicholas Duvernay), el hijo de Belinda (Natasha Rothwell). Un giro de los acontecimientos que, de una u otra forma, habría culminado la experiencia del personaje en su búsqueda de significado más allá del dinero y una vida llena de privilegios. 

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Sin embargo, al final, Mark White cortó la secuencia de la edición definitiva. Y el motivo es bastante mundano: se trató de una decisión que evitaba que el último capítulo de temporada, ya de por sí extenso, lo fuera aún más. Según palabras de White, la escena entera tenía el tinte de comedia romántica y habría añadido al episodio unos 10 minutos más. 

Además, de una u otra forma, entraba en conflicto con el resto de la trama que rodeaba al personaje. “Tenía un aire de comedia romántica en medio del intento de matar a la familia con las frutas de pong pong. Sentí que estaba intentando abarcar demasiado”, ha justificado White en el pódcast oficial del programa

Críticas van y críticas vienen

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Pero aunque el cierre de temporada de The White Lotus dio mucho que hablar y se convirtió en uno de los puntos centrales del argumento de la entrega, las críticas no faltaron. En especial, entre los asiduos a la serie, que insistieron en que la historia ambientada en Tailandia fue más lenta y mucho menos graciosa que las dos anteriores.

Un tema al que Mike White respondió con ironía, también en el pódcast de la producción: “Hubo quejas sobre la falta de trama. Esa parte me parece rara. El programa nunca la tuvo. Por lo que una parte de mí piensa: ese es el punto”. Una reflexión que resume la conocida identidad de la serie, de mostrar la vida de ricos y privilegiados desde su ángulo más sórdido y sin buscar moralizar en el tema. 

“Estoy construyendo un mundo. Si no quieres acostarte conmigo, sal de mi cama. ¡Te estoy llevando al límite! Disfruta del límite. Si no quieres que te lleve ahí, sal de mi cama” concluyó White, en un juego de palabras muy sexual, a tono con su producción. 

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