El estreno de Venom: El Último Baile por fin ha llegado. La tercera entrega del simbionte de Tom Hardy cierra la trilogía y pone el punto y final a su andadura por el Universo Spider-Man de Sony. Una despedida después de seis años en los que, a pesar de las críticas mixtas, se ha ganado un hueco en el corazón de los fans. Para este adiós, desde la compañía han optado por una gran aventura con la amenaza más grande a la que Eddie Brock se haya enfrentado jamás.

A lo largo de toda la película, Venom y Eddie deben huir tanto de los federales de Estados Unidos como de unas monstruosas criaturas extraterrestres enviadas por Knull, el dios de los simbiontes. Este villano, encerrado en su prisión eterna en Klyntar, quiere escapar y para eso necesita el codex generado por la simbiosis de los protagonistas de Venom: El Último Baile.

Esta constante escapada les lleva hasta el Área 51. Allí, los científicos militares del gobierno han conseguido separar a Venom de Eddie. Pero mientras les mantienen encerrados, los xenófagos llegan y atacan todo el complejo. Esto provoca una brutal batalla en la que numerosos simbiontes entran en escena por primera vez en la franquicia.

Venom: El Último BaileVenom: El Último Baile

La muerte de Venom

En la pelea, los simbiontes van cayendo poco a poco uno tras otro en las fauces de los xenófagos. Estos seres parecen invencibles puesto que se regeneran constantemente. De hecho, la única que consigue sobrevivir es Agonía, que se une a la Dra. Payne de Juno Temple en Venom: El Último Baile. Todos los demás se van sacrificando en vano para mantener a Venom a salvo.

Al final, el protagonista se da cuenta de que no hay forma posible de ganar la batalla. Las tropas de Knull son demasiado poderosas. Y si les atrapan, el brutal villano se hará con la llave para salir de su prisión y tomar todo el universo bajo su perversa oscuridad. Por eso, el simbionte toma una medida desesperada. Decide absorber a todos los xenófagos y separar a Eddie, a quien le da un escudo.

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