La vida adulta está llena de decisiones. A veces se trata de asuntos cotidianos, como qué cocinar para cenar, pero otras consisten en elecciones que pueden cambiar nuestra vida. ¿Me quedo en ese trabajo que me encanta, pero está mal pagado, o me paso a uno más aburrido, pero con un sueldo mucho mejor? ¿Realmente quiero tener hijos o es solo un convencionalismo social? ¿Me compro ya el coche o espero a ahorrar un poco más? Sean del tipo que sean, tomar decisiones puede suponernos mucha ansiedad. Por eso, no está de más buscar trucos que nos ayuden a hacerlo de una forma más racional.
El psicólogo Dan Denis, de la Universidad de York, ha publicado recientemente un artículo en The Conversation en el que explica cuál es el truco perfecto. Para ello hace referencia a muchos estudios científicos publicados en los últimos años. Pero la realidad es que las expresiones tradicionales llevaban ya mucho tiempo avisándonos. Para tomar decisiones, lo mejor es consultarlas con la almohada.
Porque sí, según los estudios citados por Denis, el sueño es el truco perfecto para tomar buenas decisiones. Eso no quiere decir que todo lo que decidamos después de dormir será un acierto. Pero la realidad es que nuestro cerebro trabaja mucho mejor en esos aspectos durante el sueño. Además, si le damos un poco de descanso, se vuelve menos visceral y no se guía tanto por las primeras impresiones. Eso, a la hora de tomar decisiones, es un detalle muy importante.
¿Qué hay en la caja?
Este mismo año, un equipo de científicos de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, realizó un estudio muy interesante sobre la mejor forma de tomar decisiones. Las personas que se ofrecieron voluntarias participaron en un juego online en el que se les hacía elegir entre varias cajas con objetos de distinto valor. La mayoría eran baratijas, pero había algunos objetos bastante valiosos. Para hacer el juego más realista, se les dijo que se les daría un premio económico equivalente a la suma del valor de todos los productos en la caja elegida.
El experimento se realizó de dos formas. En primer lugar, se les hizo elegir nada más inspeccionar las cajas. Sin embargo, en la segunda parte del experimento, se les hizo elegir después de una noche de sueño.
En el primer caso, elegían las cajas que tenían los objetos más valiosos en la parte de arriba, aunque todo lo que hubiese debajo fuesen baratijas. Al contrario, cuando habían dormido previamente hacían una selección más meditada, basada en todo el contenido de la caja. Eso significa que el sueño les ayudó a tomar decisiones sin guiarse por la primera impresión.


Tomar decisiones siguiendo los sonidos
Otro estudio muy interesante sobre este tema se publicó en 2019. En él, un grupo de voluntarios tuvo que resolver varios rompecabezas. Cada rompecabezas tenía un sonido asignado que sonaba de fondo mientras lo resolvían. Finalizada esa primera fase del entrenamiento, se les hizo dormir, para repetir los rompecabezas a la mañana siguiente.
Algunos de los voluntarios durmieron escuchando inconscientemente el sonido de uno de los rompecabezas sin resolver. El resto no escucharon nada o solo oyeron sonidos que no tenían nada que ver con los rompecabezas.
Al día siguiente, cuando hicieron su segundo intento, aquellos que habían escuchado los ruidos de los rompecabezas lograron resolverlos. Eso indica que el sonido asociado al puzzle había activado el cerebro durante el sueño para que se pusiese en marcha. Con lo referente a tomar decisiones pasa exactamente lo mismo. Por eso debemos consultarlas con la almohada.
También aumenta la creatividad
Algunas personas experimentan una especie de ensoñaciones en las primeras fases del sueño conocidas como hipnagogia. En muchos casos, se ha visto que esos sueños tempranos, cuando aún no se ha caído en la fase de sueño profundo, pueden aumentar la creatividad. De hecho, el mismísimo Salvador Dalí aseguraba haber tenido la idea de muchos de sus cuadros más famosos durante este sueño tan peculiar.


También Thomas Edison hizo referencia a ello. Según se dice, por la noche dormía solo 4 horas, pero en el día descansaba en pequeñas siestas que le ayudaban a pensar mejor en su trabajo. Según explica Denis en el artículo para The Conversation, el inventor de la bombilla dormía esas siestas con una pelota en la mano. Así, cuando iba a entrar en la fase de sueño profundo, sus músculos se relajaban y liberaban la pelota, causando un golpe contra el suelo que servía para despertarle.
En 2021 unos científicos franceses quisieron comprobar si esto que se dice sobre Edison es cierto. Al menos, si el experimento que se dice que realizaba es realmente eficaz.
Para ello, hicieron que un grupo de participantes resolviese unos problemas matemáticos. Los voluntarios no lo sabían, pero en cada problema había una vía que permitía resolverlo mucho más rápido.
Si no lo lograban en el primer intento, algunos de ellos descansaron despiertos, mientras que otros durmieron una siesta con una taza en la mano. La mayoría de ellos soltaron la taza y se despertaron antes de entrar en un sueño profundo. Otros se quedaron aferrados a ella o no se despertaron.
Al repetir el problema matemático, se vio que aquellos que habían dormido solo hasta la caída de la taza lograban encontrar el atajo mucho más rápido que los que no durmieron o estuvieron demasiado tiempo en los brazos de Morfeo.
En definitiva, dormir es el truco ideal para tomar decisiones y, de paso, mejora nuestra creatividad. Son todo ventajas.