Chespirito, sin querer queriendo de HBO, se enfrentó desde su estreno a la polémica. Razones no faltan. La historia del actor, director, guionista y productor Roberto Gómez Bolaños, es esencial para el mundo del entretenimiento latinoamericano. Pero además, la trama, basada parcialmente en la autobiografía homónima publicada en 2003, toca puntos escandalosos por necesidad. Del sonado divorcio de su protagonista, las dispuestas creativas que sostuvo con diferentes figuras, hasta su relación con la también actriz Florinda Meza.
Lo cierto es que Chespirito, sin querer queriendo tiene la complicada responsabilidad de explorar en la vida de una celebridad que dejó a su paso una estela de polémica. Mucho más, un hombre que debió encontrar el equilibrio entre su vida pública como celebridad y la privada, sin lograrlo siempre. Por lo que la serie, es tanto una exploración de una dimensión por completo desconocida acerca de Roberto Gómez Bolaño, obra y trascendencia como un homenaje.
Pero la pregunta inevitable es qué tanto es real — y qué no — en una obra que intenta ser respetuosa con la figura de su protagonista. A la vez, contar detalles íntimos acerca de su vida que no son en especial favorecedores. Para explorar en el tema, te dejamos una revisión de qué es verídico y lo que son libertades de los guionistas en Chespirito, sin querer queriendo. De incluir varios personajes ficticios a cambiar el nombre de una figura central. Se trata de un recorrido a través de una producción que marca un hito en la cultura pop latina y que, con toda seguridad, será motivo de intenso debate en el futuro.


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El nombre de Florinda Meza


Uno de los aspectos más llamativos de la producción fue el cambio de nombre de Florinda Meza en el argumento. Interpretada en la ficción por Bárbara López, en el guion recibe el nombre de Margarita Ruiz. Eso, a pesar de que hay pocos cambios en el resto de la historia de su relación laboral y sentimental con Roberto Gómez Bolaños que llega a la televisión.
No obstante, la actriz — que ha mostrado públicamente su desacuerdo con la serie — no autorizó el uso de su nombre ni tampoco la representación de su vida. Por lo que el creador Roberto Gómez Fernández — hijo del comediante — optó por modificar algunos aspectos, entre ellos el nombre real de la actriz. También, los datos alrededor del público romance que sostuvo con el humorista, con el que contrajo matrimonio en el año 2004.
Para eso, Chespirito: Sin querer queriendo enfoca su atención en lo narrado por el propio Gómez Bolaños en su autobiografía. Por lo que relata el romance clandestino entre ambos actores y su posterior relación, como un suceso complicado que afectó a toda la familia del actor. También, que produjo una ruptura total entre sus hijos y esposa, en medio de acusaciones de maltrato emocional. Un punto que Florinda Meza niega y que promete aclarar en un futuro documental sobre su vida con el humorista.
La creación de personajes emblemáticos


Siempre según Florinda Meza, otros de los puntos controvertidos de la serie, es la participación de Graciela Fernández, primera esposa de Robert Gómez Bolaños, en la creación de sus personajes. En especial, el emblemático Chapulín Colorado. En la serie, se muestra que el recordado papel que lanzó a la fama al actor, fue una obra creada a partir del trabajo de su familia. Algo que incluye desde las frases más emblemáticas del personaje, hasta el traje, cosido a mano por Graciela Fernández. Por lo que esta última, tendría un papel fundamental en el proceso creativo del actor.
En palabras de Florinda Meza, que corrobora lo escrito por el humorista en su biografía, el personaje fue creado antes que Roberto Gómez Bolaños fuera actor. De hecho, nació como una idea que ofreció a varios actores distintos, pero ninguno estuvo de acuerdo con el tono o el humor del papel. Por lo que, luego de varios intentos fallidos, el comediante decidió interpretarlo él mismo en un piloto para Canal 8 de México.
Florinda Meza también contradice la versión del programa, que relata como ese histórico primer episodio de la futura Chespirito, fue grabado en secreto. La actriz ha declarado en su Instagram como en otros medios de comunicación, que para 1968, ya Roberto Gómez Bolaños era un hombre reconocido en el medio. Por lo que la producción del piloto, fue pública y sin la precariedad que insinúa la serie de HBO.
Un actor cambia de nombre


De la misma forma que Florinda Meza, el actor Carlos Villagrán, recordado por interpretar a Quico en El Chavo del 8, pidió que su nombre fuera cambiado en la serie. Por lo que para la trama, se le conoce por Marcos Barragán, encarnado por Juan Lecanda. El motivo de la exigencia, es una larga disputa legal que comenzó en 1978, cuando Villagrán abandonó el elenco de Chespirito. Poco después, se mudó de México a Venezuela e intentó producir su propio show, basado en el niño imaginado por Roberto Gómez Bolaños.
Una decisión que llevó a un largo y complicado litigio en tribunales mexicanos para probar el derecho de autor sobre el personaje y sus alcances. Finalmente, la sentencia fue favorable para Gómez Bolaños y aunque Villagrán pudo continuar interpretando físicamente al personaje, no pudo utilizar su nombre o cualquier señal distintiva. Lo anterior, provocó un duro enfrentamiento público que distanció a ambos actores en adelante.
Y aunque Carlos Villagrán no tomó la vía legal para evitar que su nombre fuera utilizado en Chespirito: Sin querer queriendo, sí dejó claro a los productores que se negaba a participar. Un giro de los acontecimientos que provocó sustanciales modificaciones en la trama de la serie de HBO.
Otro cambio fue el del nombre del director Enrique Segoviano, por Mariano Casasola, encarnado en la ficción por Rolando Breme. Y aunque no demasiados detalles al respecto, todo parece indicar que, como otros miembros del equipo de producción, Segoviano pidió no ser incluido por su nombre real en el argumento de la serie.
Personajes ficticios para un programa histórico


Otros personajes dentro de la trama, fueron creados expresamente para Chespirito: Sin querer queriendo. Por un lado, Gilberto Treviño. El supuesto ejecutivo de Canal 8, en realidad, es una mezcla de todos los obstáculos que el comediante debió atravesar para producir el programa. También, los diferentes ejecutivos que pusieron objeciones antes o después a las decisiones creativas del autor.
Por último, Víctor Palacios, comediante rival, resume la necesidad de reinventarse que tuvo Roberto Gómez Bolaños y que le llevó a innovar en toda una serie de versiones sobre el humor. Un punto esencial para comprender los últimos capítulos de la serie.
