Los Bridgerton estrenó su cuarta temporada en dos partes y se enfrentó a un inconveniente obvio. El de mantener el interés en la transición en medio de la pausa entre ambos segmentos y además, contar de manera apropiada la historia. Lo logró con una decisión inteligente. Dejando para el capítulo final de la tanda inicial de episodios, el vergonzoso y controversial ofrecimiento de Beneditch (Luke Thompson) a Sophie (Yerin Ha). A saber: en lugar de ofrecer matrimonio a la mujer de sus sueños, el segundo hijo de la familia titular le pidió ser su amante. Algo que cambió por completo lo planteado en la serie y también, redimensionó lo que podía ocurrir a continuación. 

¿Aceptaría Sophie semejante solicitud? La cuestión, quedó con el cliffhanger provisional de la temporada y dejó al resto de los episodios con una misión. Responder la incógnita y explorar qué haría Sophie, con la posibilidad de seguir los dolorosos pasos de su madre sobre la mesa. O por el contrario, profundizar en la idea de que Benedict pudiera recapacitar y comprender que, más allá de su catadura como soltero de oro, estaba el amor. ¿Renunciaría el héroe a sus privilegios y se enfrentaría a la buena sociedad de su época? La trama de Los Bridgerton decidió indagar en su premisa central desde lugares nuevos y espesar el suspenso para sostener el interés. Todo, dejando claro que para lograr el añorado final feliz, los esforzados protagonistas tendrían que redefinir sus expectativas y anhelos a futuro. 

Pero también, el argumento jugó al riesgo de resultar predecible. En especial, porque es evidente cómo terminaría la historia y hasta qué lugar conduciría este atípico romance. La guionista Jess Brownell enfrenta el dilema con una decisión brillante: analizando cada uno de los personajes por separado y ofreciéndoles tiempo en pantalla. También, reflexionando acerca de los obstáculos (familiares, sociales y culturales) que deben enfrentar los amantes para, finalmente, llegar a una decisión. Una que, sin duda, pasa por permitir a Los Bridgerton su mejor desarrollo hasta ahora y su punto más sofisticado como producción. Todo un acierto que convierte a la cuarta temporada en la más profunda y mejor escrita hasta ahora.

Una humillación que se convierte en redención

Para lograr algo semejante, los últimos cuatro capítulos de la cuarta temporada, convierten a Sophie en el centro de una evolución lenta pero sostenida. En especial, porque de la misma forma del libro que adapta (Te doy mi corazón de 2001), la situación de la protagonista es crítica. No solo está enamorada de un hombre inalcanzable, que ya sería bastante malo. A la vez, debe lidiar con su lugar en el mundo, una vez que sabe que solo es una sirviente, incluso a los ojos del hombre que dice amarla. Algo que permite al argumento explorar lugares poco frecuentes en su historia, como el rechazo, la exclusión y el miedo al futuro. 

La trama de Los Bridgerton hace un buen trabajo haciendo más cuidadosa su exploración acerca de todo lo que ata a Sophie a su clase social. En especial, porque en varios momentos, el guion profundiza en la posibilidad de que termine por aceptar ser la amante de Benedict. Algo que la llevaría a repetir su historia familiar, pero que sin duda, es una posición ventajosa para Sophie, que intenta sobrevivir en una Londres cada vez más hostil para ella. Uno de los puntos altos de temporada es convertir la decisión de la protagonista, no en un motivo de orgullo o una cuestión ética, sino en evasión del sufrimiento. Como se recordará, Sophie es la bastarda de un noble que, al no ser reconocida, terminó en la calle, despedida por su madrastra Lady Araminta (Katie Leung).

El dolor de una mujer herida

El guion establece de inmediato el paralelismo entre la vida que Sophie ha llevado hasta entonces con la de su madre. Los Bridgerton evita caer en un mero conflicto romántico para plantear uno de clases y social. Uno, además, que el personaje debe enfrentar con poquísimas armas a su favor. Algo que hace que el arco de Sophie sea uno de los mejores de la temporada.

Lejos de ser una damisela en desgracia o una mujer aterrorizada por el futuro, el personaje sabe a lo que se enfrenta y lo que es todavía peor, lo que le puede costar un error de juicio. Si antes Los Bridgerton había sido criticada por anteponer el amor y otros temas a la realidad histórica, la cuarta temporada construye su romance desde un lugar realista. La de una mujer que enfrenta el aislamiento social, laboral y la incapacidad de hacer entender una experiencia tan dura al hombre que ama.

Por ello, la determinación de Sophie de brindarse a sí misma un final feliz está más justificada. Pero además, no necesita del giro previsible que se reconozca su lugar en la sociedad (que ocurre), para lograr el amor y ser respetada. Con un ingenio poco común y usando las herramientas de la época a su disposición, Los Bridgerton brindan a Sophie un desenlace que homenajea al personaje del libro. A la vez, explora en su adaptación con soltura. Una combinación que se convierte en el elemento más destacable del final de temporada. 

Un caballero que intenta hacer lo correcto en ‘Los Bridgerton’

Los bridgerton temporada 4 Parte 2 tráiler

Al otro lado, Benedict también enfrenta sus propias presiones y dilemas. Pero al contrario de Sophie, el personaje de Luke Thompson no tiene una evolución tan sólida. De hecho, durante buena parte de los primeros dos capítulos, su gran conflicto está en entender la naturaleza de sus privilegios. Lo que le hace enfrentar la posibilidad del amor con la de vivir la vida despreocupada que disfrutó hasta entonces. El desarrollo, aunque válido (y por supuesto imprescindible), se queda un poco corto, porque el guion no las tiene todas consigo al profundizar en puntos claves.

El más evidente: Benedict solo enfrentaría el descontento de Londres al momento de tomar una esposa que se supone no está a su altura. La timidez del personaje al tomar la decisión choca con el hecho de que, hasta entonces, ha sido un libertino de cuidado. Por lo que no hay mucha explicación entre la contradicción de no preocuparse por las reglas sociales, antes o después. El argumento no logra ser convincente del todo con respecto a lo que Benedict tendría que perder. En específico, porque tanto su madre, Violet (Ruth Gemmell) como sus hermanos y hermanas están lejos de críticas o ataques al personaje. 

Secundarios de lujo para ‘Los Bridgerton’

En cuanto a la reina (un pretexto que se usa para justificar la inquietud de Benedict sobre un matrimonio en entredicho), resulta menos creíble. Mucho más, cuando los últimos capítulos de temporada, de hecho, dedican tiempo e interés en profundizar en una nueva faceta de la monarca. Carlota (Golda Rosheuvel) atraviesa la posibilidad de la viudez, de un cambio mayor en su vida y su propio cansancio. A pesar de su interés en la vida de sus súbditos, sus propios dilemas son mayores y más complejos. 

Ver fuente