La carrera por la soberanía digital en Europa ya está en marcha y uno de los primeros proyectos es Euro-Office. Bautizada como «la primera suite ofimática de código abierto desarrollada en Europa», la iniciativa ya está generando polémica en la comunidad europea del open source. Los creadores de LibreOffice han acusado a Euro-Office de oportunista y de jugar en la cancha de Microsoft.

En una carta abierta publicada hace unos días, The Document Foundation criticó a Euro-Office por autodefinirse como los primeros en lanzar una versión de Office de código abierto. La organización detrás de LibreOffice dijo que ese título corresponde a OpenOffice.org, que ya existía en 2001 y que se construyó sobre el código fuente de StarOffice, también de origen europeo. LibreOffice llegaría una década después como continuación natural de ese mismo legado, por lo que no puede colgarse de un título que no le corresponde.

Pero el problema no se limita a quién llegó primero. The Document Foundation va más al fondo y cuestiona la propia naturaleza del proyecto. Euro-Office es, en realidad, un fork con raíces rusas, impulsado por una coalición de empresas europeas entre las que están Nextcloud, IONOS y Tuta. Pero lo que más irrita a LibreOffice no es que exista competencia, sino que Euro-Office utiliza por defecto el formato OOXML, que es el estándar propietario de Microsoft.

«Los formatos de los documentos siguen siendo un tema plagado de desinformación», dijo la organización. «Esto es comprensible por parte de Microsoft, que desarrolló y controla el horrible formato propietario OOXML, diseñado precisamente para evitar la soberanía digital manteniendo el bloqueo del contenido».

LibreOffice-Principal

Euro-Office no ofrece verdadera soberanía digital al usar un formato propietario de Microsoft

Según The Document Foundation, si una suite almacena y gestiona documentos en un formato que Microsoft controla en exclusiva, la soberanía que promete es más bien nominal. LibreOffice lleva años defendiendo el formato ODF (OpenDocument Format), precisamente porque es el único estándar abierto que garantiza que el usuario, y no una empresa privada, tiene control real sobre su contenido. Usar OOXML como formato nativo convierte a Euro-Office en un aliado de facto de Microsoft en su estrategia de dependencia.

La organización también lanza una crítica con más carga histórica. Muchas de las empresas que hoy agitan la bandera de la soberanía digital estuvieron completamente ausentes cuando LibreOffice y ODF más lo necesitaban:

«Cabe recordar que muchos de los defensores guardaron silencio en 2006, cuando se anunció el estándar abierto ISO/IEC ODF —el pilar de la soberanía digital— no solo no nos escucharon durante todos estos años, sino que en algunos casos nos recibieron con una sonrisa condescendiente».

Tras el bombazo inicial, The Document Foundation publicó un segundo comunicado con un tono más constructivo. La organización reconoció que el anuncio de Euro-Office incluye compromisos positivos, como mejorar el soporte para el formato ODF. Aunque se trata de un paso en la dirección correcta, «mejorar el soporte» no es suficiente.

Euro-Office debería adoptar ODF como formato nativo para crear y almacenar documentos, no como una opción de compatibilidad. Hasta que eso ocurra, la organización considera que el proyecto no puede reclamar de forma honesta el legado del software libre europeo ni las promesas de independencia tecnológica que lleva en el nombre. Esa diferencia define si la soberanía digital es real o solo un argumento de marketing, según los creadores de LibreOffice.

Seguir leyendo: LibreOffice acusa a Euro-Office de oportunista y aliado de Microsoft

Ver fuente