Windows 10 perderá el soporte oficial en 2025, lo que significa que dejará de recibir actualizaciones de seguridad. Este suceso plantea algunas interrogantes al usuario, quien deberá que decidir si migra a Windows 11, paga por otro año de actualizaciones o simplemente deja atrás el sistema operativo de Microsoft.

Para muchos, la última opción se está volviendo cada vez más atractiva, en parte por la cantidad de bloatware y funciones de IA que Microsoft inyecta en cada actualización. A esto se suma que el interés por Linux ha crecido significativamente en la última década, en parte gracias a su flexibilidad, seguridad y a la amplia gama de distribuciones (distros) que ofrece.

Para usuarios acostumbrados a Windows, hacer la transición a un sistema basado en Linux puede parecer desafiante, especialmente si se enfrentan a interfaces y comandos completamente diferentes. Afortunadamente, existen distribuciones diseñadas específicamente para ofrecer una experiencia familiar, combinando la apariencia y funcionalidad de Windows con las ventajas de un sistema operativo de código abierto y libre.

Si alguna vez pasó por tu mente cambiarte a Linux, este es el momento indicado para hacerlo. A continuación, exploraremos tres de las distribuciones más adecuadas para aquellos que buscan una experiencia similar a la de Windows.

Linux Mint

Si buscas en Google «Qué versión de Linux es la más recomendada para usuarios de Windows» es muy probable que Linux Mint aparezca en todos los listados. Esta distribución es una de las más recomendadas para principiantes, especialmente para aquellos que vienen del sistema operativo de Microsoft.

Basado en Ubuntu, Linux Mint ofrece una interfaz intuitiva que recuerda a la experiencia de Windows, con un menú de inicio y una barra de tareas similar. La versión más reciente es compatible con funciones populares e incluye un conjunto de aplicaciones esenciales que permiten una transición fluida sin necesidad de buscar software similar.

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