Para su gran final, la trama de Stranger Things comienza a revelar todos sus secretos. Algo más que obvio en los tres capítulos del Volumen II, estrenados a la vez el día de Navidad. En cualquier caso, la serie de los hermanos Duffer tiene la capacidad de responder todas las preguntas básicas con la suficiente habilidad. De modo que mezcla en un mismo escenario múltiples giros de acción y misterio, con un desarrollo de personajes que conmoverá a los más fanáticos.

En especial porque, ahora, el equipo de los héroes de Hawkins se encamina al gran cataclismo final. Esta vez, la serie no se desvía de una única línea temporal contada en varios puntos de vista. A un lado, Nancy (Natalia Dyer), Jonathan (Charlie Heaton), Steve (Joe Keery) y Dustin (Gaten Matarazzo), que todavía se enfrentan al Mundo del Revés. Al otro, Hooper (David Harpour) y Eleven (Millie Bobby Brown), que acaba de descubrir y liberar a Ocho/Kali (Linnea Berthelsen) de su confinamiento. Un punto que cambiará la serie en adelante y comienza a mostrar indicios de hacia dónde apunta su final. 

También desde el comienzo de los nuevos episodios, se explora la interesante línea de Will (Noah Schnapp), que acaba de descubrir sus capacidades. Todo, para sorpresa de su madre Joyce (Winona Ryder), Mike (Finn Wolfhard), Lucas (Caleb McLaughlin) y Robin (Maya Hawke). Un giro al que el guion concede una especial importancia al dejar claro que, gracias a Will y su conexión con la mente colmena, será posible llegar a Vecna (Jamie Campbell Bower). Pero el villano definitivo lo sabe, intentará detenerlo y hacerse más poderoso que nunca. Y de hecho, los tres capítulos del Volumen II muestran lo que podría ser el camino hacia el triunfo definitivo de la maquiavélica criatura.

Todos los caminos conducen a Vecna

El último punto de vista en que exploran los episodios es el que muestra lo que está ocurriendo en Camazotz. Como se recordará, se trata de la cárcel mental en la que Holly (Nell Fisher) y Max (Sadie Sink) se encuentran confinadas. Y que es, más o menos, una dimensión mental creada a partir de los recuerdos de Vecna. Por lo que ambas chicas deben encontrar no solo la manera de salir del lugar. Además, encontrar la manera de evitar que Vecna utilice al resto de los niños de Hawkins para su plan de conquistar la realidad y destrozar todo a su paso. 

El argumento hace un gran trabajo al separar perfectamente todo lo que está pasando fuera de este espacio abstracto y lo importante que es de cara a la lucha del resto de sus personajes. Pero no funciona tan bien al no dejar claro —y ahora menos— cuáles son las reglas con las que juega Vecna. Obviamente, siendo que son los recuerdos del antiguo Henry Creel, la única forma de entender su funcionamiento es comprender los memorias y traumas del personaje. Pero en su afán de revelar poco de cara a su gran final, Stranger Things comete dos errores en los nuevos episodios del Volumen II.

El primero es confundir con todo tipo de pistas falsas acerca de qué es exactamente lo que está pasando con Vecna/Henry. Mientras el personaje gana poder, hay una parte suya que se vuelve paso a paso más humana. O al menos se demuestra que toda la maldad de Vecna no es gratuita o fruto de un afán del personaje de conquistar el mundo. Pero las diversas insinuaciones del control sobre Vecna o que solo es una herramienta de un poder mayor, son torpes y caóticas. Además, demasiado convenientes o salidas de giros de guion poco pulidos como para resultar creíbles.

El otro error es plantear que Camazotz (controlado y creado a partir de Vecna) tiene partes en las que sencillamente el mismo Vecna no tiene acceso y poder. El giro ya se tocó con Max, dejando claro que dentro de la montaña en que se oculta el personaje se encuentra el mayor trauma de Vecna. Pero ahora, el espacio mental parece tener características arbitrarias e imaginadas para que Max pueda salvar la vida y permitir a Holly escapar. Un blanco de guion que sabotea algunas de las mejores escenas de temporada.

Eleven encuentra la manera de luchar

Como ya se mostró en el Volumen I, Eleven se ha tomado como algo personal enfrentar a Vecna, a pesar de su seguridad y salud. De hecho, buena parte de los tres episodios del Volumen II le muestran esforzándose hasta el límite para rastrear al villano y entender la manera en que este planea su ataque. Y a pesar de que se agradece que la joven heroína tome el lugar para el que se ha preparado durante toda la historia del programa, la obsesión de Eleven se vuelve impulsiva y desordenada.

Mucho más, cuando los tres episodios (que están planteados en el caso de personaje como una transición hacia nuevas decisiones) la muestran cada vez más empecinada y furiosa. La llegada de Ocho implica, además, que debe negociar y tratar de entender de qué manera ambas pueden funcionar juntas como un equipo. Stranger Things siempre ha sido una serie que basa parte de su encanto en alianzas improbables y pruebas de amistad sorprendentes. Pero en el caso de las dos supervivientes del Laboratorio, la idea no termina de funcionar del todo. 

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