La reducción del consumo de combustibles fósiles pasa, en parte, por el desarrollo de más vehículos eléctricos. Si a ello le sumamos que cada vez hay más dispositivos electrónicos diseñados para trabajar sin cables, podemos entender por qué la industria de las baterías de litio tiene cada vez más relevancia. Nuestro día a día depende en cierto modo de ellas.

Hay muchos tipos de baterías, pero las baterías de litio son las que más ampliamente se utilizan, por su eficiencia y su amplia capacidad de carga. Desgraciadamente, no son todo ventajas, pues el litio es un metal que se encuentra disponible en muy pocos lugares del mundo y su obtención implica la deforestación y destrucción de ecosistemas. Si queremos reducir el consumo de combustibles fósiles, debemos buscar alternativas que no dañen el planeta por otra vía.

Por eso, muchos científicos dedican su investigación al desarrollo de alternativas a las baterías de litio. Es precisamente el caso de un equipo de científicos de la Universidad de Córdoba, cuyos resultados se han publicado recientemente. Han logrado obtener una batería basada en elementos mucho más limpios y accesibles, como el sodio y el azufre. Ahora bien, además de ser más amigable con el medio ambiente, ¿qué tal funciona esta batería?

Empecemos por el principio: así funcionan las baterías de litio

Antes de pasar al sodio y el azufre, es importante saber cómo funcionan las baterías de litio. En general, una batería, como una pila, funciona gracias a la formación de una corriente eléctrica entre dos electrodos. El negativo se conoce como ánodo y el positivo como cátodo. La corriente de electrones pasa a través de un electrolito, que actúa como puente. Normalmente el cátodo y el ánodo están compuestos por un metal que pierde los electrones y otro que los recibe. Pero hay un problema: llega un momento en el que se agotan. ¿A quién no se le han gastado unas pilas alguna vez?

Las baterías de litio, en cambio, pueden recargarse, lo cual supone una gran ventaja. Pero, además, son muy eficientes. Estas se basan en que el litio es el elemento de la tabla periódica que más fácil cede electrones. Cuando los pierde, se oxida, de modo que se forma un ión de litio con una carga positiva. Este puede recuperar luego el electrón para volver a su forma estable. Y esa es la principal ventaja de las baterías de litio.

Normalmente, en su cátodo tienen óxido de cobalto y en su ánodo puede haber varias opciones, pero a menudo se tratar de un material similar al grafito, llamado coque. El litio puede encontrarse en ambos electrodos, junto a estas sustancias. No obstante, la reacción comienza en el ánodo. Cuando se da una pequeña descarga de corriente, el átomo de litio en el ánodo se excita y pierde un electrón, dando lugar al ión de litio. Los iones de litio viajan a través del electrolito, mientras que los electrones que se van perdiendo forman una cadena por la parte externa de la batería. Esa corriente de electrones es la que proporciona la electricidad necesaria para el funcionamiento de coches o dispositivos electrónicos.

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