La Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria de Francia (Anses) ha solicitado que se retiren los alimentos con soja de los comedores escolares. El motivo, según explican en su informe, es que el consumo de altas cantidades de este alimento puede acarrear problemas hormonales, especialmente sobre el sistema reproductor. Por lo tanto, para evitar que se alcancen dichas concentraciones al sumar el consumo en el colegio y en casa, han optado por retirar el primero. Ahora bien, ¿son tan alarmantes estos riesgos de la soja a los que se refieren?

Lo cierto es que la soja es posiblemente el alimento más rico en isoflavonas, unos compuestos vegetales que tienen un gran poder antioxidante; pero, a su vez, podrían ser perjudiciales en grandes cantidades. O eso dicen algunos estudios.

El motivo principal por el que se habla de riesgos de la soja es que las isoflavonas actúan como fitoestrógenos. Es decir, se unen a los mismos receptores que estas hormonas reproductivas que se encuentran tanto en hombres como en mujeres, pero en mayor cantidad en las segundas. Durante mucho tiempo se ha señalado que, al imitar esos efectos hormonales, podrían aumentar el riesgo de padecer ciertos tipos de tumores hormonodependientes, como algunos cánceres de mama. También podrían afectar al desarrollo de los niños o alterar los niveles de testosterona en hombres. De todo esto se han llevado a cabo numerosos estudios, unos más concluyentes que otros, pero, en general, o se niega rotundamente que esos riesgos sean ciertos o no se encuentran datos sólidos que los apoyen.

Más bien se conocen muchos beneficios

Hay numerosos estudios que apuntan a que las isoflavonas pueden ayudar a minimizar los síntomas desagradables de la menopausia. También parece ser que tiene un papel importante en el control de la presión arterial. Incluso se ha encontrado cierto papel protector frente a determinados tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama.

Por lo tanto, hay muchos más estudios que apoyan los beneficios por encima de los riesgos de la soja. La realidad es que, si bien es cierto que contiene fitoestrógenos y que un exceso de estrógenos puede propiciar ciertas enfermedades, no parece que la cantidad de fitoestrógenos que se adquieren con la dieta llegue a ser suficiente para producir ese mismo efecto en la salud. 

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La soja parece tener beneficios contra los síntomas de la menopausia. Crédito: Freepik

Vale, ¿pero qué dice la ciencia sobre los riesgos de la soja?

Es cierto que hay algunos estudios que apuntan a posibles riesgos de la soja, sobre todo cuando se consume temprano, al inicio del desarrollo infantil. No obstante, la mayoría de esos estudios terminan reconociendo la necesidad de más investigación para poder concluir algo sólido.

En el caso de su efecto sobre los niveles de testosterona, es uno de los riesgos de la soja mejor desmentidos a nivel científico. Sobre todo desde que en 2010 se publicó una revisión de decenas de estudios en la que se concluía que no hay evidencias de que afecte ni a dicha hormona ni a la fertilidad masculina. Tampoco se ha encontrado nada similar en el aparato reproductor femenino. Al contrario. 

¿Por qué hablan de los riesgos de la soja en Francia?

Las autoridades sanitarias francesas han tomado su decisión sobre los comedores escolares basándose en un supuesto consumo por encima de los valores tóxicos de referencia. Según las declaraciones recogidas por varios medios de comunicación, también españoles, el 75% de los niños entre 3 y 5 años que consumen soja superan estos límites. Ocurre lo mismo con el 53% de las adolescentes de 11 a 17 años y el 47% de los adultos, hombres y mujeres.

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La norma se aplicaría solo a los comedores escolares franceses. Crédito: Freepik

Es cierto que casi cualquier alimento es peligroso si se superan ciertos límites, por muy saludable que sea. Incluso el agua puede ser mortal por encima de ciertas dosis. Por eso, esto podría tener sentido. El problema es que esos valores tóxicos de referencia no se han podido calcular bien para humanos. La propia Agencia Española de Nutrición y Seguridad Alimentaria (AESAN) declaró en un informe sobre la soja que se necesitarían estudios en humanos para poder tener una cifra clara.

La mayoría de estudios en los que se ha señalado una cifra se han realizado en animales de laboratorio, como ratones o peces. Esto no puede extrapolarse a humanos, por lo que no sabemos con seguridad si los niños están superando cantidades preocupantes en su consumo de soja.

Es normal que en niños muy pequeños o bebés se restrinja su consumo. ¿Tiene sentido en niños de más edad o incluso en adultos? No hay estudios concluyentes que apunten a esos riesgos de la soja, mientras que sí existen muchos que apoyan sus beneficios. Lógicamente no debemos atiborrarnos, igual que con el agua, pero eso no sigifnica que la soja sea peligrosa. 

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