Durante los días 12 y 13 de noviembre, se produjo un gran aumento de la actividad solar que a su vez condujo a una eyección de masa coronal hacia la Tierra. Esto provocó que las auroras boreales, normalmente observadas en latitudes altas, muy cerca del Polo Norte, se vieran mucho más al sur. De hecho, pudieron verse incluso en algunos puntos de España, como ya ocurrió también el paño pasado. Pero si eso ya de por sí fue fascinante, tuvo que ser mucho más verlas desde la Estación Espacial Internacional.

La astronauta de la NASA Zena Cardman mostró justamente este espectáculo en una foto compartida en su cuenta de X. En ella señalaba que, si bien aún no ha visto auroras boreales desde la Tierra, desde la Estación Espacial Internacional ya ha visto unas cuantas, pues son bastante habituales.

Eso sí, que sean habituales no las hace menos increíbles. Como ya han mostrado en muchos astronautas, con distintas fotografías publicadas en diferentes redes sociales, es algo que a ellos les encanta. Ver el espectáculo de colores mirando hacia abajo, en vez de hacia arriba, debe ser de lo más peculiar.

¿Por qué se produjeron estas auroras boreales?

Las auroras boreales se producen cuando las partículas cargadas procedentes de las eyecciones de masa coronal asociadas a tormentas solares interaccionan con las moléculas de gases en nuestra atmósfera. Por lo tanto, para que se produzcan debe haber una gran actividad solar.

Cuando llegan a nuestro planeta, el campo magnético que lo rodea suele desviar las partículas cargadas. Sin embargo, en los polos ese campo magnético es más débil y pueden atravesarlo. Es la razón por la que suelen verse solo a latitudes muy altas, en el caso de las auroras boreales, o muy bajas, para las auroras australes. Una vez que superan este campo magnético, interaccionan con moléculas de gases como el oxígeno o el nitrógeno, excitándolas y provocando que liberen radiación en forma de luces de colores. Unos colores que, por cierto, dependen del elemento en cuestión. Por ejemplo, el verde suele asociarse al oxígeno y el púrpura al nitrógeno. 

A veces, cuando la actividad solar es extremadamente intensa, las eyecciones de masa coronal pueden ser tan grandes que las partículas cargadas son capaces de superar regiones más densas del campo magnético. Esto les permite llegar incluso a puntos mucho más al sur, en el caso de las auroras boreales, o al norte, en el caso de las australes. Más en dirección al ecuador. Eso justamente es lo que ha pasado ahora con estas auroras boreales.

¿Y por qué se ven desde la Estación Espacial Internacional?

No es necesario que las auroras boreales sean muy intensas para que puedan verse desde la Estación Espacial Internacional. Sus instalaciones se encuentran unos 400 km por encima de nuestras cabezas, por lo que nos vigilan siempre. Aunque la magnitud y las distancias son distintas, observar auroras boreales desde la Estación Espacial Internacional es parecido a ver fuegos artificiales desde un avión. Igual de fascinante para quien haya tenido la oportunidad, pero al alcance de muchas menos personas.

Lo bueno es que, para los astronautas, es algo que ocurre con bastante regularidad. Por eso, aunque Cardman nunca ha visto auroras boreales en la Tierra, desde su trabajo actual se han convertido ya en algo relativamente habitual. 



Ver fuente