
A pesar de que es algo que ya estaba aprobado, todavía no conocíamos la fecha de entrada en vigor para esta norma. ¿Cuál? La que obliga a todos los fabricantes de dispositivos electrónicos a incluir baterías fácilmente reemplazables por el usuario final. La Unión Europea ha consolidado uno de los puntos fuertes del Reglamento Europeo sobre baterías, pilas y residuos que se firmó en 2023 y que, hasta el momento, ha ido activando algunos puntos de forma paulatina. En 2027 le toca el turno a uno de los más relevantes.
El objetivo de la UE es reducir los residuos que se generan y permitir a los dispositivos electrónicos alargar su vida útil con un reemplazo sencillo de la batería. Y, si bien no está mal planteado y se ha dado en la tecla (la caída de la autonomía es uno de los principales motivos por los que los usuarios cambian de móvil), toda obligación siempre viene acompañada de quejas, adaptaciones cuestionables y muchos detalles que pueden pasarse por alto.
¿Cuándo entra en vigor esta regla? Según cuenta la UE, a partir del 18 de abril de 2027.
¿Qué es exactamente a lo que obliga? Todos los fabricantes de dispositivos electrónicos deben garantizar un reemplazo sencillo de la batería para el usuario final. En el saco entra todo lo obvio: móviles, tablets, ordenadores portátiles o cámaras.

¿Qué es exactamente un «reemplazo sencillo» de la batería?
Este término no obliga a los fabricantes a lanzar móviles con una batería extraíble como las de antaño, pero sí a poner todo un poco más fácil para los usuarios finales. La norma exige a las compañías que la batería se pueda sustituir con herramientas disponibles de forma comercial. En otras palabras: cosas que puedas comprar en cualquier tienda y sin necesidad de utilizar gadgets específicos.
Además, la regulación exige que este proceso pueda ser llevado a cabo por usuarios finales y no por trabajadores o personal de tiendas de reparación. Es decir, un proceso lo suficientemente accesible para cambiar la batería en casa sin cosas raras y sin tener experiencia.
Ahora bien, ¿qué pasa con los auriculares? ¿Y con los relojes? ¿Y unas Ray-Ban Meta? La norma exige que cualquier dispositivo electrónico con batería se acoja al nuevo reglamento, pero hay dispositivos que, por su naturaleza, o bien es prácticamente imposible sustituir la celda sin romper el gadget o no se puede hacer sin herramientas personalizadas de las propias compañías.
Un gran ejemplo son los AirPods de Apple, cualquier smartwatch o productos pequeños y delicados como las gafas inteligentes. Y es aquí donde entra otra de las grandes polémicas de esta norma: la obligación podría frenar el avance o condicionar los dispositivos vendidos en la UE.
Justamente desde 2023, la industria de la tecnología, y concretamente el sector de la telefonía móvil, ha dado un salto significativo en cuestión de baterías. Las celdas de silicio-carbono están cambiando la forma de utilizar los dispositivos, su fabricación y su transporte internacional.
Estas baterías tienen más capacidad, una densidad energética mayor y están ligadas a diseños cada vez más imposibles y ajustados. Todos los fabricantes compiten por lo mismo: poder incluir la mayor cantidad de mAh posibles en el móvil más fino que se pueda hacer.
¿Qué pasa con esta batalla si la UE te obliga a poner todo demasiado sencillo para el usuario? Que los procesos de fabricación y diseño se ven condicionados, hacen que no se puedan implementar ciertas mejoras y que, en esencia, la evolución de la tecnología se frene.
De forma indirecta, los fabricantes ya han contribuido a que los móviles tengan una mayor vida útil tras la implementación de baterías más grandes y duraderas, pero para muchos puede ser un problema compaginar esto con una sustitución sencilla en casa.
En la industria casi siempre se cumple una regla: puedes hacer un dispositivo fino y ligero difícil de reparar o un producto pesado, grueso y con peor diseño que cuenta con la accesibilidad necesaria para repararlo fácilmente.
La decisión de la UE, si bien aboga por mejorar la experiencia del usuario y motivar el cambio de componentes antes del reemplazo completo del dispositivo, lo hace comprometiendo a los fabricantes, sus productos y la forma de diseñarlos.
Todo, con una norma que parece hacer volver las baterías extraíbles con tapa, pero que realmente sigue obligando al usuario a comprar herramientas, ver tutoriales y jugársela a abrir su dispositivo sin apenas experiencia.
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