A estas alturas todos debemos tener clara la importancia de lavar las frutas y verduras. Sin embargo, a veces hay dudas sobre cuál es la mejor forma de hacerlo. ¿Antes de pelarlas? ¿Después? ¿Con lejía? ¿Solo con agua? Son muchísimas las preguntas que nos suelen surgir en estas ocasiones.

Es cierto que todo depende mucho de la fruta o la verdura de la que estemos hablando. No obstante, a grandes rasgos, solo se deben tener en cuenta algunos detalles. Lo ha explicado recientemente en un artículo para The Conversation la microbióloga de la Universidad de Leicester Primrose Freestone.

Según ella, aunque hay alternativas casi igual de eficaces, a veces lo más simple es la mejor opción. Basta con lavar las frutas y verduras con agua del grifo. Eso sí, teniendo algunos detalles más en cuenta. Esto es lo más importante que debes saber al respecto.

Antes de lavar las frutas y verduras, lávate las manos

Los vegetales pueden contaminarse con virus, bacterias, hongos o pesticidas tanto durante el cultivo como en el procesado, ya sea durante el envasado o en la preparación y el almacenamiento. Pero también podemos contaminarlos nosotros en casa. Por eso, antes de lavar las frutas y verduras, debemos lavarnos las manos con agua y jabón.

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Las frutas y verduras de piel dura se deben frotar con un cepillo. Crédito: Unsplash

Hecho esto, la mejor forma de lavar los vegetales, según Freestone, es frotándolos con la mano, bajo el agua del grifo. Solo habría que hacer una excepción con verduras y frutas de piel dura, como la sandía o la calabaza. En ese caso, en vez de frotar con las manos, sería recomendable usar un cepillo. Debemos tomarnos nuestro tiempo, para asegurar que se ha lavado adecuadamente y que no quedan restos de suciedad.

¿Peladas o enteras?

Hay estudios que demuestran que los pesticidas se concentran sobre todo en la piel de la fruta. Por eso, se aconseja pelarlas. Pero esto es algo que debemos coger con pinzas. Y es que, por mucho que sea algo totalmente cierto, también hay que tener en cuenta que los niveles de pesticidas se miden antes de que los vegetales lleguen al mercado y no se deben superar ciertos límites. Así, aunque la mayoría esté en la piel, no será una cantidad preocupante.

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