La semana pasada, Flappy Bird volvió a ser noticia al anunciarse su regreso oficial tras más de 10 años. Detrás del proyecto se presentaba The Flappy Bird Foundation, una organización que afirmaba haber comprado los derechos del juego y su marca registrada. Como en ningún momento se hizo referencia a Dong Nguyen, el creador de la app original, todo hacía pensar que este no tenía ningún tipo de vínculo con su desarrollo. Cosa que el susodicho se encargó de confirmar a través de X (Twitter).

Nguyen rompió un larguísimo silencio en la citada red social —desde noviembre de 2017 que no publicaba nada— para despegarse del nuevo Flappy Bird. «No, no tengo ninguna relación con su juego. No he vendido nada. Tampoco apoyo las criptomonedas», escribió en un escueto mensaje.

La publicación del creador de Flappy Bird hizo que el público arqueara un poco más las cejas y comenzara a moderar su expectación en torno al nuevo juego. En especial, luego de que se descubriera un aparente vínculo entre el incipiente proyecto y el mundo de los NFT y las criptomonedas.

En el anuncio del regreso de Flappy Bird, se mencionó la introducción del modo de juego original junto a otras modalidades. También, la inclusión de nuevos personajes y hasta un componente multijugador. Sin embargo, no se hizo referencia a posibles conexiones con el mundo cripto. Esto cambió tras un análisis profundo al sitio web oficial del proyecto que hizo el investigador Varun Biniwale.

En un extenso artículo, el susodicho reveló que encontró varias referencias a la web3 y a la integración de Flappy Bird con las criptomonedas. Incluso halló conexiones a recompensas con un token llamado Flap, que funcionaría en la red TON de Telegram, así como con la blockchain Solana.

Biniwale tuvo acceso al directorio de leaderboards en los que aparecían nombres de influencers de criptomonedas, y donde también se incluía el nombre de Michael Roberts, líder de la empresa 1208 Productions, conocida por el desarrollo de colecciones de NFT.



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