Tras un largo periodo de fructuosa amistad, todos pensábamos que ahora el mayor rival de Elon Musk sería Donald Trump. Sin embargo, según un estudio que se acaba de publicar, su nuevo archienemigo es el Sol. Al menos, es el enemigo de los satélites de Starlink, a los que lleva varios años derribando sin que fuésemos conscientes de su participación.

Es bien sabido que el Sol se encuentra en una fase de gran actividad. No hay más que ver la tormenta solar severa que tuvo lugar hace apenas unos días y que puso a las compañías de telecomunicaciones en alerta por la posibilidad de fallos en sus sistemas.

Afortunadamente no pasó nada remarcable. Sin embargo, parece que los satélites de Starlink, la compañía de telecomunicaciones de Elon Musk, sí que llevan varios años sufriendo las embestidas del astro rey. Lo ha descubierto un equipo de científicos dirigido por Denny Oliveira, del Centro de Vuelo Espacial Goddard, de la NASA. 

Los efectos del Sol en su máximo esplendor

La actividad del Sol sigue ciclos de aproximadamente 11 años, con una fase ascendente, en la que cada vez hay más tormentas solares, con erupciones y eyecciones de masa coronal, un pico, en el que se alcanza el máximo de dicha actividad, y una fase descendente posterior. En esas tormentas solares se producen grandes explosiones de energía, con la liberación de una cantidad ingente de partículas cargadas, con efectos que pueden llegar a influir sobre la Tierra. De hecho, es en esos periodos de máxima actividad en los que más auroras se producen, ya que estas tienen lugar cuando las partículas cargadas interaccionan con las moléculas presentes en nuestra atmósfera.

Dado que los ciclos solares no son de 11 años exactos, no se puede predecir con exactitud cuándo sucederá el pico. Sin embargo, sí que puede ir viéndose progresivamente. Además, puede haber varios picos. El ciclo solar número 24 desde que existen registros, por ejemplo, tuvo un pico en marzo de 2012 y otro en abril de 2014

Actualmente está claro que estamos muy cerca de un pico.  Nos encontramos en el ciclo número 25 y la actividad está siendo muy intensa. Lo vimos con las auroras del año pasado y con la tormenta solar de este año. Por eso, sabemos que en los últimos años hemos superado una fase ascendente. Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con Elon Musk y con los satélites de Starlink? 

En el estudio que se acaba de publicar se analizaron las reentradas de satélites de Starlink entre 2020 y 2024. Concretamente se tuvieron en cuenta los datos de 523 satélites que cayeron de forma inesperada hacia la Tierra. 

En 2020 cayeron solo dos de estos satélites. Después, en 2021 fueron 78. En 2022 cayeron 99 satélites y en 2023 se produjo la reentrada en la Tierra de 88 de estos artilugios. Parecía que las cifras descendían, pero no. Y es que, en 2024, cayeron hacia la Tierra un total de 316 satélites de Starlink.

En el estudio se vio que este clarísimo ascenso tenía una relación con la actividad del Sol. De hecho, los periodos de más caída de satélites coincidieron mayormente con tormentas geomagnéticas, asociadas a una gran actividad solar. El 72 % de los satélites que cayeron lo hicieron coincidiendo con uno de estos fenómenos. Además, bastaron condiciones geomagnéticas débiles, no hacían falta tormentas poderosas.

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NASA

¿Por qué se ve así de afectada la compañía de Elon Musk?

Cuando aumenta la actividad del Sol, se producen más eyecciones de masa coronal y, con ellas, un aumento de la temperatura atmosférica. Esto provoca que la atmósfera se infle, aumentando la resistencia a las naves espaciales. Cualquier objeto que intente mantenerse en órbita tiene que superar una mayor resistencia para seguir orbitando. 

Los autores de este estudio creen que los picos de actividad solar han ido degradando progresivamente las órbitas de los satélites de Starlink, hasta que estos han comenzado a caer como moscas. Lógicamente, pasará con otros satélites, pero Elon Musk es quien más de estos dispositivos ha puesto en el espacio, por lo que es lógico que se conviertan en un ejemplo de lo que el Sol puede hacer a nuestras tecnologías.

Aun así, estos científicos de la NASA creen que, ahora que han descubierto el problema, se podrán tomar medidas para evitar, en la medida de lo posible, que vuelva a ocurrir. Quizás lo consigan, pero, hasta entonces, el Sol sigue siendo el archienemigo de Elon Musk. Nadie puede negar lo temible que puede ser su furia. 


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