Los agonistas de la GLP-1, como Ozempic o Wegovy, están de moda. A pesar de haberse concebido como tratamientos para la diabetes tipo 2, cada vez más personas recurren a ellos como medicamento para perder peso. Desde que algunas estrellas de Hollywood hayan asegurado que sus espectaculares cambios físicos se debían a este fármaco, mucha gente quiere probarlo. Desgraciadamente, esto supone dos problemas importantes. Por un lado, el desabastecimiento del medicamento para los pacientes diabéticos en los países en los que se pueden adquirir sin receta médica. Y, por otro, la aparición de efectos secundarios que, al no haber un seguimiento médico, pueden detectarse tarde. La mayoría son leves. Sin embargo, hay otros muchísimo más preocupantes, como los pensamientos suicidas.

Las autoridades sanitarias australianas acaban de alertar sobre este efecto, tras comprobar que en solo 12 meses se han notificado 20 casos en la Base de Datos Australiana de Notificación de Efectos Adversos. Según ha explicado en The Conversation el profesor de la Universidad de Macquarie Nial Wheate, esto ha llevado a que la Administración de Bienes Terapéuticos de Australia (TGA) lance una advertencia a los posibles consumidores de fármacos como el Ozempic.

Se avisa que, en caso de sentir síntomas depresivos o pensamientos suicidas, acudan a su médico inmediatamente. No obstante, si los pensamientos suicidas son intensos, antes que ir al médico, siempre se recomienda, sea cual sea el origen, llamar a los números de teléfono dispuestos para ello en cada país. En España es el 024. Dicho esto, ¿qué son estos fármacos y por qué llegan a ser tan problemáticos?

Sí, el Ozempic te ayuda a adelgazar, ¿pero a qué precio?

El Ozempic es el nombre de la semaglutida, uno de los fármacos agonistas de la GLP-1 que se encuentran actualmente en el mercado. ¿Pero qué significa eso?

A grandes rasgos, son medicamentos que imitan el efecto de la GLP-1, una hormona que se encarga de regular los niveles de glucosa y reducir el apetito. Desgraciadamente, la GLP-1 natural tiene una vida media muy corta. Dura muy poco en el cuerpo. Por eso, en pacientes con diabetes tipo 2, con una necesidad mayor de regular la glucosa, no les basta con la que producen de forma natural. Aquí es donde entran en juego los fármacos que imitan su efecto.

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La reducción de apetito puede conducir a una rápida pérdida de peso. Crédito: Huha Inc (Unsplash)

En cuanto al apetito, lo que hace esta hormona es ralentizar el vaciado del estómago, de modo que se alarga la sensación de saciedad. También interacciona con otras hormonas que aumentan aún más ese efecto. 

Los famosos de Hollywood que han puesto de moda el Ozempic insisten en que ha hecho desaparecer por completo cualquier tipo de antojo. Esto, en muchos casos, promueve una pérdida muy rápida de peso. Aunque lo cierto es que el sobrepeso puede tener muchos orígenes y que reducir los antojos y el apetito no va a dar lugar siempre a una pérdida de peso.

Con esto en cuenta, es innegable que muchísimas personas han adelgazado con estos medicamentos. Los efectos secundarios suelen ser leves: náuseas, dolores estomacales, estreñimiento, diarrea… Además, generalmente remiten por sí solos. No obstante, cuando se toma sin control pueden darse problemas más graves, como la interacción con otros fármacos. Por ejemplo, las interacciones con anticonceptivos han dado lugar ya a muchos embarazos no deseados. E incluso aún peor que eso es el asunto de los pensamientos suicidas.

El tema de los pensamientos suicidas no se ha visto solo en Australia

En realidad, ya hay varios estudios publicados sobre el desarrollo de pensamientos suicidas en pacientes que han tomado Ozempic y otros agonistas de la GLP-1. Por ejemplo, en 2024 se publicó uno en el que se reportaba un aumento del 106 % en el riesgo de padecer este efecto. También se reportó un gran aumento en el riesgo de padecer ansiedad y depresión. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido al respecto

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