Es bien sabido que el hongo de The Last of Us está basado en el género Cordyceps, existente en la vida real. No, el hongo de la vida real no infecta a los humanos. Y no, no hay riesgo de que cause un apocalipsis zombie. Pero sí que es cierto que convierte en zombies a los insectos de una forma muy curiosa. Hace tiempo que se conocen algunos de sus mecanismos, pero recientemente se ha descubierto otro igual de fascinante.
Lo que sabíamos hasta ahora es que, por lo general, algunos hongos del género Cordyceps tienen la capacidad de infectar a un insecto, como una hormiga, y manipular su cerebro para que actúen de la forma que más beneficie al propio hongo. Por ejemplo, puede hacer que una hormiga infectada suba a lo más alto de un árbol y se vaya a morir al borde de una rama, donde el hongo acaba del todo con su vida haciendo que reviente y libere un montón de esporas. Esto permite al hongo llegar a distancias mucho mayores que si las esporas se hubiesen liberado directamente en el suelo.
El nuevo hallazgo sobre el hongo de The Last of Us se ha hecho en Cordyceps militaris, una especie que suele infectar a las orugas. Concretamente, se ha estudiado en gusanos de seda. En esta ocasión, lo que manipula no es tanto su comportamiento como su alimentación. Y es que el hongo convierte el alimento de la oruga en alimento para sí mismo. Esto le permite crecer mucho y muy rápido, de modo que cuando la oruga se envuelva en su capullo pueda reventar y liberar sus esporas.
¿Cómo manipula Cordyceps el alimento de sus víctimas?
Los gusanos de seda suelen alimentarse de hojas de morera, muy ricas en un azúcar conocido como trehalosa. El hongo de The Last of Us, Cordyceps militaris en este caso, cuenta con un gen con las instrucciones necesarias para sintetizar trehalasa, una enzima cuya función es justamente favorecer la descomposición de la trehalosa. Cuanta más de esta enzima haya, más deprisa se descompone la trehalosa y más rápido vuelve a tener hambre la oruga.
Por eso, los gusanos de seda infectados con el hongo de The Last of Us comen como verdaderos zombies. Esto es beneficioso para Cordyceps; porque, además, la trehalasa descompone las moléculas de trehalosa, de 12 carbonos, en moléculas de glucosa de 6 carbonos, que son usadas por el hongo como alimento. Mientras que el gusano de seda está hambriento, el hongo sigue creciendo fuerte.


Una nueva arma para el hongo de The Last of Us
En realidad, parece que Corydceps militaris complementa esta habilidad recién descubierta con las que ya tenía. No hace a las orugas subir a lo más alto, como con las hormigas, pero sí deja que construyan su capullo con normalidad y, una vez que ellas mismas se cuelgan, emerge liberando esporas por todas partes.
Gracias a esto, otras orugas pueden ser infectadas y comenzar un nuevo ciclo en el que, otra vez, se comportarán como zombies propios de The Last of Us. ¿Veremos algo así en la nueva temporada de la serie? No sería muy raro. Al fin y al cabo, por mucha ficción que contenga la historia, el hongo de The Last of Us también tiene mucha ciencia real detrás.