Hoy en día comemos mejor que nunca. Tenemos mucha información sobre lo que es saludable y lo que no y podemos alimentarnos con mucho más conocimiento de causa. Sin embargo, de vez en cuando los medios se llenan de titulares que ponen patas arriba todo lo que creíamos cierto. El caso más reciente es el de los torreznos de Soria. La semana pasada se hizo casi viral en redes un estudio en el que, según muchos titulares, se demuestra que no solo no son peligrosos, sino que pueden incluso mejorar los niveles de colesterol de los consumidores.

Teniendo en cuenta que se trata de grasa frita, resulta bastante poco creíble. Pero lo dice la ciencia. ¿Cómo va a ser falso? La ciencia también dijo que tomar una copita de vino al día era bueno para el corazón. Luego salió a señalar que la única cantidad saludable de alcohol es ninguna. De nuevo la ciencia contradiciéndose a sí misma y yendo en contra de lo que parece obvio. ¿Con qué nos quedamos?

En realidad, la mayoría de esos estudios no se sostienen sobre mentiras. Ni el de los torreznos ni ninguno de los del vino. Simplemente, se aferran a la parte de la verdad que les interesa. Precisamente por eso, no debemos fiarnos de lo que dice un estudio sin informarnos sobre cómo se ha realizado. Lamentablemente, eso no siempre es posible para la población general, que puede no tener los conocimientos o el tiempo para informarse a fondo. Son los informadores los que tienen en su manos contar los pormenores de estas investigaciones para que no demonicemos a la ciencia por mentirnos. Por supuesto, los científicos pueden equivocarse. Son humanos. Pero a veces, sí que utilizan la ciencia correctamente para dar a entender algo tan aparentemente imposible como que los torreznos son saludables.

El caso de los torreznos

Antes de empezar, es importante dejar claro que, en realidad, los autores de la investigación de los torreznos no han sido tan tajantes con sus resultados como aseguran muchos medios de comunicación. En ningún momento intentan vendernos que comer torreznos sea saludable. De hecho, han querido aportar una investigación científica más fiable para desplazar aquella que el año pasado señaló que era incluso mejor que comer verdura. Sí que señalan que pueden no ser perjudiciales si se toman junto a alimentos ricos en fibra y fritos en aceite de oliva virgen extra. Pero veamos cómo han llevado a cabo el estudio para ver qué es lo que les ha llevado a esa conclusión.

En primer lugar, hay dos detalles que llaman la atención de este estudio. El primero es que, si bien lo han realizado científicos de la facultad de ciencias de la nutrición de Soria, la financiación proviene de la Fundación Caja Rural y la Asociación de Fabricantes del Torrezno de Soria. A pesar de que señalan que no hay conflicto de intereses, parece todo lo contrario. Por otro lado, en la investigación participaron solo 40 mujeres, por lo que no es un tamaño muestral muy grande.

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Mejor freír con aceite de oliva. Crédito: Pixabay

Ahora bien, dejando eso a un lado, veamos el procedimiento. Las participantes se dividieron en dos grupos. En el primero, se les pautó el consumo de 150 gramos semanales de torreznos, acompañados de 200 gramos de verduras, dos veces por semana durante catorce semanas. Mientras tanto, las del otro grupo tomaron la misma cantidad de torreznos, pero sin verduras. El resto de la alimentación semanal fue la misma, ya que todas las participantes, de entre 18 y 90 años, vivían juntas en una misma institución. Se señala que las porciones las repartía la madre superiora, bajo las directrices de los investigadores, y que las participantes vivían recluidas en la institución. Por lo tanto, esto lleva a pensar que se trata de un convento de monjas de clausura. No es relevante para la investigación, más allá del hecho de la convivencia, pero es interesante señalarlo.

¿Los torreznos son saludables?

Se vio que los parámetros asociados a la salud cardiovascular no empeoraron y que, cuando tomaron los torreznos junto a verduras, cayeron los niveles de colesterol y triglicéridos y se redujo la circunferencia de la cintura en aquellas con índices de masa corporal muy elevados.

Eso no indica que los torreznos sean saludables. Sin embargo, si se toma una dosis baja de esta carne procesada junto a una buena ración de verduras, en el marco de una dieta mediterránea, se pueden experimentar beneficios en la salud. Los autores de la investigación apuntan a que la fibra de las verduras afecta al metabolismo de las grasas de una forma positiva. Pero eso no quiere decir que sean los torreznos los que provocan los beneficios. Simplemente, si no se toman demasiados y el resto de la dieta es saludable, los efectos no parecen muy perjudiciales.

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El verdadero beneficio está en las verduras. Crédito: Tom Brunberg (Unsplash)

Esto ocurre con cualquier alimento. Es importante conocer los riesgos de los alimentos que comemos, pero no para demonizarlos. Podemos seguir tomándolos, pero teniendo en cuenta cuáles son sus efectos y, sobre todo, entendiendo que no deberían componer la base de nuestra alimentación. Una buena alimentación no debe basarse en prohibir, sino en informar.

¿Y qué pasa con el vino?

El caso del vino es bastante más controvertido. No debemos olvidar que el alcohol es una droga. Sí, una droga legal para mayores de edad en la mayoría de contextos, pero una droga al fin y al cabo.

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