Los Bridgerton concluyó su cuarta temporada por todo lo alto. De un emocionante final feliz para Sophie (Yerin Ha) y Benedict (Luke Thompson), a dejar indicios de que quizás será el turno de Eloise (Claudia Jesse) de contar su historia. Eso, pasando por mostrar qué ha sido de Anthony (Jonathan Bailey) y su feliz matrimonio con Kate (Simone Ashley), hasta la despedida de Lady Danbury (Adjoa Andoh). Para culminar, concluyendo con la impactante revelación de una nueva Lady Whistledown, dispuesta a contar sin tapujos los chismes de Londres.

Lo cierto es que la nueva temporada de una de las series más populares de Netflix logró no solo satisfacer las expectativas de sus fanáticos. También mostró la madurez de la saga de drama histórico basada en la obra de Julia Quinn. Por primera vez, Los Bridgerton va más allá de su tradicional romance centro de temporada, para indagar en tópicos complejos como el peso de la clase y la jerarquía. También, el lugar de la clase trabajadora en una historia conocida por evitar (hasta ahora) giros profundos en su escenario histórico. Todo en un argumento que supo balancear de forma elegante, divertida y conmovedora sus diferentes puntos de vista, para ampliar su mundo y posibilidades. Una decisión que permitió a la guionista Jess Brownell brindar una bocanada de aire fresco al argumento y dar una personalidad por completo nueva a su premisa.

Pero eso solo es parte de lo que la cuarta temporada de Los Bridgerton hizo de manera hábil y que enriqueció considerablemente a la entrega. Para ahondar en el tema, te dejamos un análisis de las cinco cosas buenas que hicieron los nuevos capítulos de Los Bridgerton. De repensar con originalidad el núcleo de su historia a personajes deslumbrantes que cautivaron al público. Todo para los fanáticos de esta obra encantadora que acaba de reafirmar su cualidad como fenómeno de la cultura pop. A la vez, uno de los grandes triunfos de la plataforma de la N mayúscula. 

Una nueva cara para ‘Los Bridgerton’

Los Bridgerton 4

Hasta ahora, la serie se había distinguido por tener una fórmula más o menos clara. Un romance central entre un miembro de la familia Bridgerton, que terminaba en un final feliz después de un azaroso camino de obstáculos. Todo en medio de pequeños dramas de los personajes secundarios y una desenfadada reinvención de la Regencia británica. Una combinación que le brindó a la serie su curiosa personalidad.

Pero la cuarta temporada apostó por poner énfasis a su escenario histórico desde una perspectiva realista. Por lo que explotó varios aspectos prácticos sobre la situación de la clase trabajadora en el Londres bajo el reinado de la reina Charlotte (Golda Rosheuvel). De las condiciones de salario, la dinámica entre sirvientes y sus empleadores, pasando por las durísimas reglas sociales que debían acatar los súbditos. Los Bridgerton hicieron un trabajo más interesante y mejor construido para mostrar el contexto de sus personajes. También, tuvo la sensibilidad de usar la historia como telón de fondo para mostrar aspectos menos elegantes y refinados que solo grandes cenas y bailes

Por supuesto, es evidente que la producción tomó el ejemplo de La reina Charlotte: Una historia de Bridgerton y su ingeniosa mirada sobre la historia. Como se recordará, el exitoso spin-off de la franquicia mostró el romance entre una versión juvenil de la reina (India Amarteifio) y el rey George (Corey Mylchreest). Y además, exploró en su trágico romance, siendo formalmente exacto en todo lo relacionado con la pareja. Un giro que se repite en la cuarta temporada de Los Bridgerton y que logró brindar mayor sustancia a la narración. 

La familia al rescate

Los Bridgerton personajes

La nueva temporada, además, combinó su habitual relato de amor con una gran participación de los vecinos de Mayfair. De hecho, varias de las mejores escenas de la temporada ocurrieron en los últimos cuatro episodios. En todos, la familia Bridgerton tuvo una participación protagónica para proteger a Sophie de las maldades y componendas de Lady Araminta (Katie Leung). Más interesante todavía es toda la historia de Lady Violet (Ruth Gemmell) y su romance con Lord Marcus Anderson (Daniel Francis). Un giro que permitió a la producción ahondar en el amor maduro y las segundas oportunidades.

En realidad, buena parte del éxito de Los Bridgerton durante su cuarta temporada fue incluir a sus brillantes personajes como algo más que piezas a la trastienda. De las bromas de Eloise sobre la maternidad y el matrimonio a la reflexión dolorosa de Francesca (Hannah Dodd) sobre el duelo y el luto. Eso, sin olvidar una visión refrescante, encantadora y dulce sobre la juventud, con las peripecias de Hyacinth Bridgerton (Florence Hunt)

Los Bridgerton abrió su panorama más allá del romance y mostró las incontables posibilidades de las diferentes situaciones alrededor del amor de la temporada. Más interesante todavía, cuestionó de origen la rigidez de su premisa hasta ahora, que solo dedicó tiempo al amor, la pasión y todo lo relacionado con las emociones. Pero con toda la familia Bridgerton mostrando su inteligencia, vivacidad y bondad, la serie encontró varios de sus mejores puntos.

Una pareja en busca de un futuro

Los Bridgerton Sophie

Buena parte del encanto en todas las temporadas de Los Bridgerton fue mostrar un romance complicado que nadie dudaba que tendría un final feliz. Pero la cuarta temporada se aventuró a subvertir su propia fórmula. Por lo que la gran pregunta no era si Sophie y Benedict terminarían juntos, sino de qué forma sería ese final feliz. Al final de la primera tanda de capítulos estrenados en enero, los amantes apasionados parecían separados por un muro.

Eso cuando el origen humilde de Sophie parecía ser un impedimento insalvable para su historia de amor. Mucho peor, el hecho de que el mismo Benedict dio un paso en falso. Todo, al ofrecer a su amada, no una propuesta de matrimonio, sino pedirle que se convirtiera en su amante. El giro no solo convirtió toda la trama de la serie en un tema sobre la clase social en contraposición al amor.

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