El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aseguró que Washington ha recibido 10 millones de barriles de petróleo venezolano desde enero y que los recursos son auditados por Kpmg y supervisados por el Tesoro estadounidense “en beneficio del pueblo venezolano”. Pero las cifras oficiales de producción de Pdvsa revelan una brecha gigantesca: solo entre enero y abril Venezuela reportó más de 127 millones de barriles producidos. La diferencia abre preguntas explosivas sobre el destino real del crudo, la opacidad del nuevo esquema petrolero y el alcance del tutelaje energético de Estados Unidos sobre Venezuela

¿Cómo es el negocio real entre Estados Unidos y la Venezuela tutelada en materia petrolera? Este miércoles, 27 de mayo, Marcos Rubio, secretario del Departamento de Estado, ofreció una declaración para presumir el control petrolero sobre Venezuela por parte de Washington, pero las cifras no cuadran.

Las palabras de Rubio aumentan la suspicacia porque intentó vender como éxito el nuevo esquema petrolero impuesto sobre Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.

Durante una reunión de gabinete junto con el presidente Donald Trump, afirmó que Venezuela ha enviado al menos 10 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos desde enero y que el dinero producto de esas ventas está bajo supervisión del Departamento del Tesoro y auditado por la firma Kpmg. “Por primera vez, el dinero no está siendo robado. Va en beneficio del pueblo venezolano”, aseguró.

El funcionario incluso afirmó que la industria petrolera venezolana “está siendo profesionalizada por primera vez” y defendió que el petróleo ahora se vende “a precio de mercado”. Una declaración que no muestra la realidad de la industria petrolera criolla, sobre todo antes de la era revolucionaria, cuando fue modelo de formación y tecnología para el mundo.

Más de 127 millones de barriles… y Rubio solo habla de 10 millones

Según cifras oficiales atribuidas a Pdvsa y reportes de producción divulgados entre enero y abril, Venezuela produjo aproximadamente 127 millones 177 mil barriles de petróleo en apenas cuatro meses.

Las cifras son estas:

Mes       Producción diaria            Total mensual

Enero    924 mil barriles diarios   28.644.000

Febrero               1 millón 21 mil barriles diarios    28.588.000

Marzo   1 millón 095 mil barriles diarios  33.945.000

Abril      1 millón 200 mil barriles diarios  36.000.000

Total acumulado: 127 millones 177 mil barriles, sin incluir mayo.

La diferencia es brutal.

Si Estados Unidos solo recibió 10 millones de barriles bajo el nuevo acuerdo energético anunciado por Rubio, surge una pregunta inevitable:

¿Dónde está el resto del petróleo venezolano? Porque incluso descontando compromisos internos, consumo nacional, deudas energéticas y exportaciones parciales, la distancia entre lo producido y lo anunciado públicamente por Washington resulta demasiado grande como para pasar inadvertida.

El petróleo venezolano bajo tutela

Rubio ha defendido abiertamente el control estadounidense sobre la comercialización del crudo venezolano desde enero. En declaraciones previas, aseguró que Washington buscaba tomar control de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano para venderlos directamente en el mercado internacional y administrar los ingresos.

La operación forma parte del esquema de “estabilización, recuperación y transición” promovido por la administración Trump tras la caída de Maduro, según ha explicado el propio Rubio.

El discurso oficial estadounidense intenta construir una narrativa de transparencia.

Rubio insiste en que los recursos petroleros ahora sí son administrados correctamente y no terminan en redes de corrupción. “El dinero va a una cuenta en Estados Unidos controlada y monitoreada por el Tesoro”, aseguró. Pero el problema ya no es únicamente político. Es matemático.

Un agujero petrolero que nadie explica

La magnitud de la diferencia entre producción y petróleo reconocido públicamente por Estados Unidos abre dudas sobre varios frentes:

¿Cuánto petróleo realmente está exportando Venezuela? ¿Quién controla las ventas restantes? ¿Qué porcentaje sigue bajo manejo de estructuras heredadas del chavismo? ¿Cuánto crudo continúa moviéndose mediante triangulación, descuentos o mercados paralelos?

Hasta ahora no existe un balance público detallado sobre:

Ingresos obtenidos, cuentas receptoras, distribución de recursos, contratos firmados, ni cantidades exactas colocadas en el mercado. La opacidad resulta todavía más delicada porque Rubio intenta vender la idea de que el petróleo venezolano ahora financia “beneficios para el pueblo”. Pero en Venezuela nadie ha visto todavía una explicación concreta. Ni hospitales recuperados. Ni servicios estabilizados. Ni transparencia sobre los fondos.

“Por primera vez no se lo roban”… ¿Seguro?

La frase de del Secretario de Estado también golpea directamente el corazón del relato político que Washington intenta construir sobre la nueva etapa venezolana.

Porque mientras el funcionario habla de auditorías de Kpmg y supervisión del Tesoro, dentro y fuera de Venezuela siguen creciendo las preguntas sobre el verdadero destino del dinero petrolero. Y la historia reciente no ayuda.

El caso Pdvsa-Cripto dejó al descubierto cómo miles de millones de dólares desaparecieron a través de mecanismos opacos de comercialización petrolera, criptomonedas y estructuras paralelas dentro de PDVSA. Ahora, aunque el esquema cambió de manos, la información sigue siendo limitada. La diferencia es que antes el chavismo controlaba el negocio. Hoy el control lo presume Washington.

El país que sigue sin respuestas

Mientras Rubio habla de profesionalización y control financiero, Venezuela continúa atrapada entre dos realidades contradictorias. Por un lado, cifras petroleras que muestran un incremento de producción. Por el otro, un país donde persisten salarios pulverizados, hospitales colapsados, apagones y servicios destruidos. El petróleo sigue saliendo. Los millones siguen moviéndose. Pero la transparencia sigue sin aparecer.

Y mientras Washington intenta vender la idea de que ahora “el dinero sí llega al pueblo venezolano”, las cifras oficiales dejan flotando una duda demoledora:

Si Venezuela produjo más de 127 millones de barriles en cuatro meses… ¿dónde terminó realmente el resto del petróleo?

Ver fuente