Los beneficios fiscales de empezar un plan de pensiones
Los planes de pensiones sirven para preparar un colchón para el futuro, pero esa misma función la podrían cumplir muchos productos financieros convencionales. ¿Qué les hace diferentes? Tal y como decíamos al inicio, el Estado premia a las personas que deciden preparar su jubilación con un plan de pensiones otorgándoles una bonificación fiscal.
La mecánica es muy sencilla: todo el dinero que aportes durante el año a tu plan de pensiones se restará de tus ingresos brutos en la declaración de la Renta (el IRPF). Es decir, para Hacienda no cuentan. A esta ventaja se la conoce como reducción de la base imponible. En lugar de darle tu dinero a Hacienda hoy, lo inviertes para ti mismo.
Por si no queda claro, veámoslo con un ejemplo rápido. Imaginemos que tu sueldo bruto a lo largo del año es de 30.000 €. Si no haces nada, cuando llegue el momento de hacer la Declaración de la Renta, Hacienda calculará y te cobrará los impuestos correspondientes sobre esos beneficios.
Si durante ese año decides meter 1.000 € en tu plan de pensiones, se activa esa ventaja. Al presentar la declaración, la Agencia Tributaria restará automáticamente esos 1.000 € de tus ingresos, situando tu beneficio anual en 29.000 €.
¿El resultado? Como a ojos del Estado has ganado menos dinero, te cobrarán menos impuestos. Ese porcentaje que te habrían cobrado por esos 1.000 € te lo ahorras directamente, consiguiendo un beneficio económico inmediato por un dinero que sigue siendo tuyo.