Te levantas con una canción que odias en la cabeza. Parece que consigues olvidarla, pero de repente, mientras desayunas, el soniquete vuelve a martillear tu cerebro. Intentas apartarlo, pero durante toda la mañana, cada vez que te distraes mínimamente del trabajo, descubres que la melodía sigue ahí. Todos hemos experimentado alguna vez esta situación. Puede ocurrir con una canción que odiamos o con otra que nos encante. Pero, incluso en este último caso, a veces llega a ser realmente desagradable. Este es un fenómeno conocido como gusano de oído y es totalmente normal. No indica necesariamente que tengamos ningún problema a nivel mental. De hecho, puede ser una señal de que nuestro cerebro trabaja correctamente.

Ahora bien, que sea normal no lo hace menos incómodo. A veces luchamos y luchamos contra ese gusano de oído, pero no logramos apartarlo de nuestra cabeza. Para encontrar la forma de hacerlo, sería ideal conocer los mecanismos cerebrales que llevan a esas canciones a atascarse en nuestra mente. Pero lo cierto es que no se han logrado desentrañar por completo.

Deben ser sonidos conocidos. Cuanto más nos familiaricemos con una canción, más fácil es que se convierta en un gusano de oído. Por eso los temas de TikTok son un ejemplo perfecto. También se ha comprobado que ocurre más a menudo con canciones repetitivas, sean del estilo que sean. ¿Pero qué hacemos para sacarlos de nuestra mente? Estos son algunos trucos.

Los gusanos de oído más habituales

Cualquier persona puede tener un gusano de oído en algún momento, aunque se ha visto que hay factores que nos hacen más propensos. Por ejemplo, las personas con trastorno obsesivo compulsivo, migrañas o una actitud abierta a nuevas experiencias suelen experimentarlos más habitualmente.

En cuanto a las canciones, nos gusten o no, deben ser temas muy conocidos, con una parte repetitiva. No toda la melodía se convierte en gusanos de oído. Suele hacerlo solo una parte, justamente el estribillo o algún otro patrón muy repetido.

Hay estudios en los que se analiza cuáles son las canciones que más habitualmente se convierten en gusanos de oído. A la cabeza del ránking tenemos Bad Romance, de Lady Gaga, pero la siguen de cerca Can’t Get You Out Of My Head, de Kylie Minogue, y Don’t Stop Believin’, de Journey. Algo curioso es que Lady Gaga se encuentra en la lista en más ocasiones, con temas como Alejandro. Está claro que la cantante sabe cómo almacenar sus canciones en nuestro cerebro.

Ver fuente