
Un correo mal dirigido ha sido el causante de que la relación entre OpenAI y Apple se rompiera. Previo a la demanda, las dos empresas intentaron resolver sus diferencias para no tener que llegar a los tribunales. No obstante, un simple error de destinatario terminó por complicar las negociaciones y cerrar esa puerta de forma definitiva.
De acuerdo con NBC News, las conversaciones entre Apple y OpenAI sobre el presunto robo de secretos comerciales se rompieron luego de que un abogado de Apple confundiera a dos destinatarios en un correo electrónico. El incidente habría ocurrido meses antes de que los de Cupertino presentaran una demanda en un tribunal federal de Estados Unidos.
Gabriel Gross, abogado externo de Apple perteneciente al bufete Weil, Gotshal & Manges, envió un correo a Che Chang, abogado general de OpenAI. El mensaje estaba marcado con el asunto «Antiguos empleados de Apple en OpenAI retienen información no pública, confidencial y de propiedad exclusiva» e incluía documentos que respaldaban las acusaciones de Apple contra los dirigidos por Sam Altman.

Trece minutos después, Gross envió un segundo correo a Chang agradeciéndole una llamada telefónica que tuvieron durante ese intervalo de tiempo. El problema es que esa llamada nunca existió con Chang, ya que el abogado de Apple habló por teléfono con una persona de apellido Wang que ofreció su «rápida cooperación». Ese Wang no es otro que un exempleado de Cupertino que ahora trabaja en OpenAI y que respondió por error al hilo equivocado.
Un error de dedo derivó en una demanda entre Apple y OpenAI
Al recibir el correo que hacía referencia a la llamada, el asesor legal de OpenAI interpretó que Apple le estaba enviando información fabricada para reforzar su caso contra la compañía. Chang se puso en contacto con dos abogados internos de Apple para denunciar lo ocurrido y acusó a Gross de mentir sobre una llamada que nunca se produjo.

Aunque Gross se disculpó con Chang, el daño ya estaba hecho. Los intentos de diálogo cesaron y OpenAI no recibió ningún otro contacto por parte de los abogados de Apple hasta el viernes pasado, cuando la compañía presentó formalmente la demanda.
Según el documento legal, Apple acusa a OpenAI, io Products y a sus exempleados Chang Liu y Tang Tan de robo de secretos comerciales. El gigante tecnológico asegura que Tan usó su conocimiento sobre proyectos confidenciales para presionar a los candidatos durante las entrevistas de trabajo. La demanda afirma que el antiguo vicepresidente de diseño de producto en Apple llegó a pedir piezas reales de hardware.
Liu, quien se desempeñó como ingeniero eléctrico de sistemas en Apple, está acusado de aprovechar un fallo de seguridad para descargar archivos confidenciales. Apple señala que Liu llegó a bromear sobre el hallazgo en mensajes internos y se robó una recopilación de más de mil páginas. Esta consiste en documentación técnica de fabricación, incluyendo detalles sobre las placas de circuitos utilizadas en sus productos.
La demanda exige a OpenAI que cese sus prácticas y destruya cualquier material confidencial. Apple también pide que la empresa de IA rediseñe sus próximos productos para que no incluyan ninguna de sus tecnologías.
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