
La Odisea de Christopher Nolan es una de las películas más esperadas del año. También, todo un reto en la carrera del director, al adaptar un poema épico conocido por su complejidad. La obra sigue el tortuoso viaje de diez años de Odiseo (Matt Damon) para regresar a su reino de Ítaca tras la caída de Troya. Con un colosal presupuesto de 250 millones de dólares, la producción es el primer largometraje de la historia rodado íntegramente con cámaras de formato IMAX. Un hito, al superar los desafíos técnicos habituales de peso y ruido para ofrecer una inmersión visual sin precedentes a la mítica historia.
Todo, para lograr equilibrar la monumentalidad de una historia que mezcla los monstruos mitológicos con un profundo calvario psicológico. Lo cierto es que La Odisea no es solo una película de aventuras y fantasía. También es una reinterpretación de un texto fundacional para entender la literatura occidental. Por lo que el trabajo de Nolan, que también adapta, es por partida doble. A un extremo, analizar cuidadosamente lo esencial del poema épico para llevarlo a nuevas generaciones.
Por el otro lado, respetar el punto esencial de un relato que todavía se considera entre los más complejos, ricos y significativos de la historia universal. Algo que es más evidente en toda la polémica y la controversia que ha levantado la cinta, incluso antes del estreno. Un hecho significativo que deja claro el poder para cautivar la imaginación de la obra de Homero. Algo que te resumimos a continuación en diez puntos que deberías saber, si todavía no lees la épica.
El origen y la tradición oral

La Odisea no nació como un libro escrito para ser leído en la intimidad. En realidad, es un poema épico compuesto para ser cantado por poetas ambulantes llamados aedos. Atribuida tradicionalmente al misterioso poeta ciego Homero alrededor del siglo VIII a.C., la obra se transmitió de forma oral durante generaciones. Eso, antes de compilarse en un texto escrito definitivo.
Lo que significa que el relato original utilizaba recursos nemotécnicos como rimas, ritmos repetitivos y epítetos fijos para narrar su historia. Fórmulas constantes como Atenea, la de los ojos de lechuza, o el astuto Odiseo, ayudaban al bardo a memorizar versos improvisados ante su audiencia.
En cualquier adaptación cinematográfica o teatral, se debe entender que la estructura episódica de la historia responde a esta antigua naturaleza oral. También que cada peligro, monstruo o escala en el viaje funcionaba originalmente como un capítulo independiente. Uno creado para mantener al público expectante noche tras noche en los banquetes reales. Algo que Nolan planea integrar de una manera curiosa: a través del rapero Travis Scott.
Continuación directa de la Ilíada

Aunque funciona de forma autónoma, la obra es la secuela directa de la Ilíada. Por lo que asume que el lector conoce el trasfondo de la mítica guerra de Troya. De modo que no se puede comprender al protagonista sin saber que pasó 10 años combatiendo en una sangrienta campaña militar lejos de su hogar. La Odisea no narra la caída de Troya ni el famoso truco del caballo de madera, ideado por el propio Odiseo. Lo que sí relata son las secuelas humanas y geopolíticas de esa devastadora victoria griega.
Al iniciar el relato, los grandes héroes de la guerra ya han regresado a sus tierras o han muerto trágicamente en el intento. Algo que deja a Odiseo como el último superviviente cuyo destino sigue siendo un misterio absoluto. Una situación que convierte su viaje en una dolorosa transición desde la mentalidad del guerrero destructivo hacia la del hombre pragmático que solo busca recuperar su vida civil.
El significado real del héroe

El concepto de héroe en la antigua Grecia difería sustancialmente de la noción moderna vinculada a la pureza moral o al altruismo desinteresado. Odiseo, conocido en la tradición latina como Ulises, no destaca principalmente por su fuerza bruta o su nobleza incorruptible. Más bien, lo hace por su metis, un término griego que define una inteligencia astuta, la destreza técnica. A la vez, la capacidad de engaño y la flexibilidad mental para adaptarse a situaciones desesperadas.
Es un personaje profundamente complejo y contradictorio. Es a la vez un líder carismático pero egoísta, un estratega brillante capaz de mentir sin parpadear. Por último, un guerrero implacable que recurre a la crueldad extrema cuando lo considera necesario para proteger a los suyos o asegurar su supervivencia.
El panteón divino y el destino

La Odisea está regida por un sistema teocéntrico donde los dioses intervienen de forma constante, caprichosa y directa en los asuntos de los mortales. El viaje del protagonista no es solo una lucha contra los elementos geográficos. También es el tablero de una intensa disputa teológica entre dos deidades mayores: Poseidón y Atenea.
El dios del mar persigue implacablemente a Odiseo con tormentas destructivas debido a una afrenta familiar. Mientras que la diosa de la sabiduría (interpretada por Zendaya) actúa como su protectora celestial. Por lo que le guía, transformando su apariencia para salvarlo de la muerte. Sin embargo, ni siquiera los dioses del Olimpo poseen el poder absoluto, ya que todos están supeditados al Hado o Moira. Este, el destino inexorable que dicta el curso final de las cosas. El héroe está predeterminado a regresar a su patria, pero el cómo y a qué costo depende de sus decisiones.
La estructura narrativa no lineal

A diferencia de las narraciones cronológicas tradicionales de la época, La Odisea rompe la linealidad temporal de una manera sorprendentemente moderna. Eso, utilizando el recurso de la narrativa enmarcada y los saltos temporales. El relato no comienza con el protagonista saliendo de los escombros de Troya, sino in media res. De modo que le muestra atrapado tras diez años de navegación en una isla paradisíaca en el tramo final de su largo cautiverio.
Los pasajes más famosos del viaje, como los encuentros con los cíclopes, las sirenas o la hechicera Circe, no ocurren en el presente de la historia. En realidad, son narrados retrospectivamente por el propio Odiseo durante un banquete en el reino de los feacios.
La sacralidad de la hospitalidad

Uno de los pilares éticos y sociales más importantes de la cultura griega clásica es la Xenía o la ley sagrada de la hospitalidad. Un elemento fundamental para entender La Odisea. Bajo este estricto código religioso tutelado por el propio Zeus, todo extranjero o viajero desamparado debía ser recibido con generosidad. También, recibir alimento, baño y refugio antes de que se le preguntara siquiera su nombre o procedencia.
La violación de este precepto fundamental es lo que desencadena los mayores castigos de la historia. El cíclope Polifemo es cegado por devorar salvajemente a sus huéspedes en lugar de honrarlos. También, los pretendientes en Ítaca sellan su trágico destino al abusar de la hospitalidad del palacio de Odiseo. Puntos esenciales para comprender la historia.
El verdadero motor en Ítaca

Mientras el héroe desafía monstruos marinos en los confines del mundo conocido, el verdadero conflicto se desarrolla en su reino de Ítaca. Su esposa, la reina Penélope (Anne Hathaway), y su joven hijo, Telémaco (Tom Holland), resisten desesperadamente el asedio de decenas de nobles locales. Todos instalados por la fuerza en el palacio real, asumiendo la muerte de Odiseo. Estos hombres no solo buscan el matrimonio con la reina, sino el control absoluto del trono y las riquezas del reino desprotegido.
Un mapa más mental que real

Aunque la geografía de la obra menciona lugares reales, la mayor parte del periplo de Odiseo transcurre en un territorio puramente mítico, fantástico y alegórico. Los intentos históricos por trazar una ruta cartográfica exacta del viaje del héroe suelen fracasar porque los espacios representan desafíos psicológicos. También, arquetipos humanos más que coordenadas geográficas verdaderas. La isla de los lotófagos representa el peligro del olvido y la pérdida de la identidad. El paso entre Escila y Caribdis simboliza tener que elegir entre dos males inevitables.
Por último, la estancia con Calipso encarna la tentación de la inmortalidad a cambio de renunciar a la propia humanidad y las raíces. El espectador debe interpretar el viaje como una odisea interior de maduración y resistencia ante la tentación.
El concepto del regreso

El eje conceptual y emocional que unifica toda la obra se resume en el término griego Nostos, que significa el viaje de regreso a casa. Lo que constituye la raíz etimológica de nuestra palabra moderna nostalgia. Para la mentalidad griega arcaica, la realización plena de un hombre no se lograba muriendo con gloria efímera en el campo de batalla. En realidad, se lograba sobreviviendo para fundar, proteger y gobernar su propio hogar o oikos.
A diferencia de Aquiles en la Ilíada, quien elige una vida corta pero llena de gloria eterna, Odiseo toma una decisión crucial. Todo, al rechazar activamente la oferta de la inmortalidad divina de la ninfa Calipso. Eso, con tal de regresar a su pequeña y rocosa isla, envejecer junto a su esposa mortal y abrazar su destino como ser humano finito pero libre.
Un desenlace violento y restaurador

Cualquier adaptación fiel de la obra concluye con un estallido de violencia extremadamente explícita y sangrienta. El clímax de la historia no es un reencuentro idílico, sino una masacre militar. Está cuidadosamente planeada por Odiseo, Telémaco y unos pocos sirvientes leales dentro del gran salón del palacio de Ítaca. Un punto que ya se habla es uno de los más complicados de La Odisea.
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