Grupo de amigos en la playa.

Calcula bien los regalos 

Aunque es una costumbre que poco a poco se está perdiendo, los españoles somos mucho de traer regalos para familiares y amigos cuando viajamos. Camisetas, tazas, llaveros, o imanes no solo ocupan sitio en la maleta sino que, a pesar de que su coste suele ser bajo, sumados suponen un buen mordisco a nuestro presupuesto de viaje. 

Aunque pueda hacer ilusión comprarlos y regalarlos, lo cierto es que la gran mayoría de veces se trata de souvenirs exageradamente caros y de poca calidad, lo que hace que su uso por parte de nuestros conocidos sea poco o nulo. 

Por suerte, existen opciones para reducir este gasto sin renunciar a tener un detalle. Un buen ejemplo es enviar postales desde el destino, que son más económicas que muchos souvenirs y siempre sorprenden. 

Otra buena alternativa es hacer un gran regalo conjunto. En este ámbito funcionan muy bien los elementos gastronómicos como bombones, snacks o licores, los cuales pueden ser los protagonistas de un encuentro familiar. 

Por último, la opción más práctica: preguntar si quieren que les compres algo en concreto. Por ejemplo, si viajas a Japón quizá quieran algún gadget o producto típico de allí. Lo bueno de esta opción es que vas a tiro fijo y en la mayoría de casos ellos mismos te ofrecerán dinero para poder adquirirlo.

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