
ATENCIÓN: El artículo contiene SPOILERS de La Casa del Dragón 3×02.
Después del espectacular episodio de la semana pasada, La Casa del Dragón ha vuelto a sorprender con su capítulo 3×02, en el que ha derramado sangre una vez más. La serie spin-off de Juego de Tronos está narrando una de las guerras más brutales de la historia de la franquicia. La batalla por el Trono de Hierro en el seno de la familia Targaryen ha dejado en sus dos temporadas pasadas varias muertes importantes, pero esta nueva entrega ha arrancado especialmente fuerte.
En los últimos compases del episodio anterior, durante la Batalla del Gaznate, el hijo mayor de Rhaenyra moría trágicamente en el agua a manos de los soldados de la Triarquía. El príncipe Jacaerys Velaryon y su dragón Vermax perdían la vida en un ataque marítimo bestial que ya es una de las batallas más duras y épicas de toda la franquicia de HBO.
Así las cosas, Rhaenyra perdía a su principal heredero en un drástico giro en la contienda. Esto le provoca a la reina exiliada un estado de shock total. Pero la guerra no ha acabado y, por eso, en La Casa del Dragón 3×02 deben dar los siguientes pasos si quieren ganar. Porque como Daemon le recuerda, sus hijos no han podido morir en vano.

Rhaneyra recupera el Trono de Hierro
Al margen de la Batalla del Gaznate, las informaciones que llegan hasta Rocadragón confirman que Vhagar ha abandonado Desembarco del Rey. Esto les da a los Negros una pequeña ventana de oportunidad de tomar la capital de los Siete Reinos y recuperar el control de Poniente. En un movimiento desesperado por mantenerse con vida y evitar más destrucción en la familia, Alicent ha conseguido disponerlo todo para que su antigua amiga pueda volver a sentarse en el Trono de Hierro.
Y eso es exactamente lo que sucede. Rhaenyra y sus seguidores toman Desembarco del Rey y entran en la Fortaleza Roja. Allí se encuentran algo de oposición de la Guardia Real, pero pronto logran la victoria cuando los Capas Doradas deciden apoyar a la reina, manteniendo su antigua alianza antes de que la guerra estallase. De esta manera, la hija de Viserys por fin puede sentarse en el Trono de Hierro, tal y como siempre había esperado.

La muerte de Otto Hightower
Sin embargo, la guerra no ha acabado aún. Para poder coronarse legítimamente como reina, Rhaenyra debe eliminar al usurpador del trono. El problema es que Aegon Targaryen ha huido de la ciudad con Larys Strong. Aemond Targaryen tampoco se encuentra en Desembarco del Rey. Por lo que necesitan un sacrificio lo suficientemente potente como para consolidar sus intenciones.
Y el nombre de la víctima no es otro que Otto Hightower. El padre de Alicent y antiguo Mano del Rey se encontraba encerrado en los calabozos de la Fortaleza Roja. Aunque se le creía en Antigua, resulta que Larys Strong se las había apañado para apresarle y dejarle como «obsequio», a sabiendas de que sería un buen sustituto para los intereses de Rhaenyra.

Ella, en realidad, no está nada convencida de hacerlo. Aunque son enemigos, sigue siendo el padre de su amiga. Una amiga que, de hecho, le ha permitido llegar hasta donde están ahora. Pero Daemon sabe que las responsabilidades de la corona están por encima de los sentimientos personales. Por eso le ofrece su espada y le insiste en que debe matarlo para «convertirse en reina».
Al final, llorando, Rhaenyra acaba matando a Otto Hightower en el final de La Casa del Dragón 3×02. Una escena que cambia con respecto al libro de George R.R. Martin, en el que no es ella quien personalmente asesina al viejo amigo de su padre. Pero es un cambio que tiene sentido. Todo Poniente está mirando y debe demostrar no solo que es la legítima reina, sino que no permitirá que nadie se interponga en su camino. Solo así evitará que otros puedan intentar enfrentarla. Por eso, aunque dolorosa, la muerte de Otto Hightower era tan necesaria.

El pacto roto de Rhaenyra y Alicent
Para empeorar aún más las cosas, en el momento en que Rhaenyra ejecuta a Otto Hightower, Alicent y su hija Helaena entran en la sala. La reina madre ve con horror el cuerpo decapitado de su padre en el suelo y a su antigua amiga (e hijastra) sentada en el trono. Con esta impactante secuencia, el capítulo 3×02 de La Casa del Dragón llega a su fin.
Sin embargo, los fans saben que las implicaciones son muy importantes. Para empezar porque el pacto entre Alicent y Rhaenyra se ha roto. Ambas acordaron que la Targaryen regresara a Desembarco el Rey y tomara posesión de la corona matando a Aegon. A cambio, debía perdonar la vida de la propia Alicent y de Helaena, a quienes permitiría huir de incógnito.

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Pero aunque Alicent ha cumplido con su parte del trato (no le ha dado a Aegon pero sí a su padre), Rhaneyra no va a poder cumplir con la suya. Y es que ahora todos saben que las dos mujeres líderes de los Verdes están en la fortaleza y son prisioneras. Ya no hay posibilidad de darles la libertad a escondidas. En los próximos episodios de la serie descubriremos cómo se soluciona esto y si se encuentra la manera de evitar más muertes de personajes importantes o si la sangre sigue corriendo por Poniente.
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