
Pagar un poco menos y obtener el contenido con anuncios es una buena práctica para ahorrar y seguir disfrutando de tus series y películas favoritas. Ahora bien, los usuarios que confían en estos planes económicos de Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video se están empezando a cansar de algunas prácticas que están siguiendo estas plataformas. Y no hablamos de la cantidad de anuncios, que suele ser correcta en la mayoría de los casos. Tampoco de la calidad de esos anuncios o lo que promocionan. El problema está en el volumen.
Sí, en el volumen de los anuncios. Plataformas como Netflix, Disney+ o YouTube utilizan una técnica que en su día dio mucho de qué hablar en los canales de televisión tradicional. A modo de resumen, bajan la reproducción cuando estás viendo una serie, para que así tengas que subir el volumen de la TV para escuchar bien, provocando que las pausas publicitarias (que no están bajadas) molesten en exceso.
No es casualidad, se trata de algo que hacen a propósito, una táctica para motivar que el usuario deba tener un volumen alto en la TV y los anuncios llamen más la atención o molesten. Por un lado, provocan más interés en cada pausa, y por el otro hacen que más gente se plantee el hecho de pagar por el plan sin publicidad para que este audio excesivamente alto no les moleste.
Lo hacen todas las plataformas de streaming actuales en casi todos los países del mundo, y también es algo bastante común en la televisión tradicional, pero ahora una ley está a punto de cambiar las reglas del juego.

Adiós a la diferencia de volumen entre la película y los anuncios
En foros como Reddit son cientos los usuarios que se quejan de esto, alegando que en muchas ocasiones los anuncios les despiertan cuando han conseguido dormirse o que levantan a su bebé por el sorprendente volumen de algunas pausas.
Pues bien, un senador estatal de California se ha cansado de esta práctica y ha decidido proponer una ley que impida a las plataformas de streaming diferenciar el volumen de la reproducción principal y la publicidad. En otras palabras, que por muy llamativo que sea un anuncio, este no podrá destacar cuando se trate del audio: tendrá que sonar igual de fuerte que la película, la serie o el vídeo que estés viendo.
¿La mala noticia? Que esta ley podría aprobarse solo en el estado de California. España o Latinoamérica no estarían dentro de este saco, por lo que estas prácticas, a no ser que se legisle de forma similar en cada país, seguirán molestando a todos los que paguen los planes con anuncios de Netflix, Disney+ o Prime Video.
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