
Si eres fanático del terror, ya lo sabes: Obsesión, escrita, dirigida y editada por el youtuber y ahora director Curry Barker, debutó con un sorprendente éxito. No solo por haber obtenido un 95 % de reseñas positivas de la crítica especializada en Rotten Tomatoes. También, porque en un raro fenómeno, se convirtió en la favorita del público, logrando 94 % de críticas favorables del público en el agregador. Como si eso no fuera suficiente, la película, que tuvo un presupuesto mínimo de 750 mil dólares, recaudó la friolera de 17 millones en su fin de estreno. Lo que la convierte en una de las películas más rentables de los últimos diez años.
Se trata de un fenómeno que ha dado mucho que hablar, pero sobre todo, muestra que el género del terror sigue siendo uno de los más exitosos de la actualidad. Pero en particular, que Obsesión, con su combinación de comedia terrorífica y una durísima premisa sobre el abuso que utiliza el tropo de la posición, sorprende. Y lo hace por su capacidad para ser mucho más que solo una colección de sobresaltos y acercarse a una propuesta que intenta establecer incluso su propio universo. El fin de semana pasado y en medio del doble triunfo entre crítica y taquilla, Curry Barker comentó la posibilidad de un universo expandido. Todo, utilizando la premisa del deseo cumplido (y sus terribles consecuencias), para ahondar en el terror.
Lo cierto es que Obsesión, con su trama en apariencia sencilla, se ha vuelto casi de forma instantánea una de las producciones más comentadas de la primera mitad del año. Eso, tras su aclamado debut mundial en la sección Midnight Madness del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). De hecho, durante el evento, la producción generó una intensa guerra de ofertas debido a su perturbadora originalidad. Finalmente, la distribuidora Focus Features adquirió los derechos globales por una cifra millonaria histórica para una película independiente de su escala.
Una historia que parece simple, pero no lo es tanto para ‘Obsesión’

Pero la inversión de 15 millones de dólares parece estar dando sus frutos. La cinta subvierte por completo las dinámicas habituales de las comedias románticas juveniles y las deforma paso a paso en una agobiante pesadilla. Una además, que explora los límites éticos del deseo, el derecho a la autonomía personal y los peligros inherentes de las fijaciones sentimentales extremas. Todo a través de un hilo conductor: ¿Qué ocurre cuando un deseo sobrenatural se pervierte y se convierte en la puerta al horror?
Para eso, el argumento sigue a Bear (Michael Johnston). Este, un tímido y retraído empleado de una tienda de instrumentos musicales que ha estado secretamente enamorado durante años de Nikki (Inde Navarrette). Pero la chica, su mejor amiga de la infancia y compañera de trabajo, es tan inaccesible para Bear como para convertirse en su obsesión. Incapaz de confesar de forma directa sus sentimientos románticos, Bear tropieza en una tienda tenebrosa con un misterioso objeto. Se trata de una caja con el sugerente título One Wish Willow y que promete cumplir un único deseo.
Un giro retorcido y cada vez más oscuro

Incrédulo pero dejándose llevar por la desesperación del amor platónico, Bear termina por pedir que Nikki lo ame más que a nada en todo el planeta Tierra. Casi de inmediato, el deseo se cumple y lo hace de manera literal, por lo que Nikki de inmediato no solo siente un apasionado amor por Bear. También, convierte al chico en el centro de su mundo. Por supuesto, algo semejante no podría salir bien (no en una película de terror) y de inmediato queda claro que el deseo es una trampa. Una, además, que se vuelve peor a cada minuto que pasa.
Nikki no solamente está enamorada, está obsesionada por Bear a un nivel cada vez más peligroso y monstruoso. De modo que lo que comienza por una supuesta fantasía idílica pronto cruza la frontera de lo siniestro. Todo, cuando la devoción de Nikki muta en una obsesión patológica extrema, desprovista de cualquier rasgo de su personalidad original. A través de una magistral interpretación de Inde Navarrette, el personaje de Nikki empieza a manifestar conductas aterradoras. Pero aún peor, queda claro que la verdadera Nikki está atrapada por alguna entidad inexplicable dentro de su propio cuerpo.
El miedo llevado a un nuevo nivel

Obsesión basa buena parte de su capacidad para aterrorizar, mostrando la transformación de Nikki en una criatura despiadada y brutal. Eso, mientras la real experimenta espasmos de pánico ciego, atrapada en alguna parte de su mente. Mucho peor, convirtiéndose en un cascarón vacío programado exclusivamente para complacer las demandas afectivas de Bear. La película utiliza este perturbador declive para realizar una punzante crítica sobre la masculinidad tóxica.
También, las corrientes de internet que deshumanizan a las mujeres, demostrando que el verdadero horror no reside en la magia del juguete. Antes que eso, está en el egocentrismo de un hombre dispuesto a anular la voluntad ajena por pura conveniencia personal.
A nivel técnico y de guion, Barker demuestra una madurez asombrosa al balancear hábilmente la incomodidad de una comedia negrísima con secuencias terroríficas. El director decidió prescindir de los tradicionales jump scares para enfocarse en construir una atmósfera densa e incómoda. Eso, apoyada en la edición de audio y los silencios prolongados. Con un presupuesto ajustado y una filmación de guerrilla realizada en diversas locaciones urbanas de Los Ángeles, Obsesión deslumbra por su aparente sencillez. Pero también por lograr contar una historia espeluznante de manera tan ingeniosa como para convertir a la película en una de las grandes contas del año.
Lo que debes saber de Curry Barker

Si el nombre de Curry Barker te parece conocido, tienes razón. Se trata del cofundador del canal de YouTube That’s a Bad Idea. En el espacio, junto a su socio Cooper Tomlinson, creó contenido, combinando la comedia absurda con tintes oscuros. El verdadero punto de inflexión en su carrera ocurrió con el lanzamiento en YouTube de Milk & Serial (2024), un largometraje de terror en formato found footage. Todo filmado con apenas $800 dólares.
El éxito viral de la cinta captó la atención de la prestigiosa agencia de talentos UTA y le abrió las puertas para dirigir su segundo filme. Que es ni más ni menos, Obsesión. Tras causar revuelo en el Festival de Toronto, los derechos globales de esta película independiente fueron adquiridos por Focus Features por la histórica cifra de $15 millones de dólares, consolidando su estatus como uno de los directores jóvenes más cotizados de la industria.
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