Michael biopic
Michael biopic

Tras una larguísima espera, el biopic de Michael Jackson ya está en cines. Entre la polémica y la vorágine de venta de entradas de los fans más acérrimos del artista, la película aterriza en las salas con la firme intención de hacer ruido. Y es que, con la familia Jackson detrás de toda la producción, era de esperar que el proyecto dejase de lado cualquier tipo de polémica o controversia en favor del espectáculo.

De acuerdo a la sinopsis oficial, la película nos muestra el viaje de Michael Jackson más allá de la música, desde el descubrimiento de su extraordinario talento como líder de los Jackson Five hasta convertirse en una visionaria estrella cuya ambición creativa despertó un incansable afán por consagrarse como el mayor icono de la industria del entretenimiento.

El propio sobrino del artista, Jaafar Jackson, es el encargado de interpretar a su tío en lo que se convierte en su debut como actor. El joven asume el papel, encarnando toda la etapa adulta de la vida de Michael Jackson (o al menos la que abarca la película, que solo llega hasta finales de los años 80). Junto a él, el nominado en dos ocasiones al Oscar Colman Domingo (Las vidas de Sing Sing), Nia Long (Empire), Laura Harrier (Spider-Man: Homecoming) y Juliano Krue Valdi (Una casa de locos: la película), además de Miles Teller (Whiplash). La cinta está dirigida por Antoine Fuqua, el galardonado cineasta de Training Day (Día de entrenamiento), Objetivo: La Casa Blanca la saga The Equalizer.

Michael Jackson biopic tráiler

Una película concierto

Hay algo evidente en Michael que no pasa desapercibido ya desde el momento en el que aparece el logo de Universal Pictures en cuanto se apagan las luces. Lo que vamos a contemplar es, ante todo, una película espectáculo. En lugar de centrarse en el lado más personal de la vida del artista, como hacían otros biopics recientes, esta vez todo va a auparse en la música del Rey del Pop. Lógico, claro.

De esta forma, durante algo más de dos horas lo que vemos en una consecución de sus grandes éxitos. Innumerables escenas videoclip llenan la pantalla una detrás de otra, ya sea en conciertos, estudios de grabación o sets de rodaje. Es cierto, eso sí, que algunas de ellas son también lo mejor de la película, dejando una imparable sucesión de momentos icónicos. Es en todas estas escenas musicales donde el filme encuentra su lado más electrizante y disfrutón.

Desde los grandes hits de los Jackson 5 hasta Billie Jean, Thriller, Beat It o Bad, todo gira alrededor de las canciones y de su éxito masivo. La eficacia de Michael para llevar a la pantalla la sensación de estar viendo al artista en vivo es incontestable. Luces, colores y altavoces a todo trapo conforman un entretenimiento del que no es posible escapar. Aun a sabiendas de que se trata de algo totalmente artificial y carente de verdad.

Michael Jackson

Una historia de ficción

Porque, en realidad, lo que todos estos fuegos artificiales enmascaran de una manera muy burda es el flojo guion de la película, que a duras penas se sostiene en su apartado narrativo. Es muy evidente que la estructura de la película se basa en «escena narrativa-canción-escena narrativa-canción» para poder aguantar el ritmo sin hundirse. Hasta en las secuencias más aburridas se incluye de fondo la melodía de algunos de sus grandes temas para levantarlas.

Es decir, probablemente a causa de los reshoots y de todo el material que hubo que eliminar, así como de el incesante esfuerzo de sortear cualquier rastro de polémica, Michael se queda francamente coja. El potencial era enorme, pero por decisiones creativas y legales queda tan bañado en un espíritu feel-good que todo resulta demasiado superficial para el que busque algo más ella. Si se es fan incondicional, Michael es un regalo. Pero si se mira con ojos más críticos, la distancia emocional es grande.

Michael

El principal problema viene porque el biopic rehuye cualquier detalle que pueda empañar a su protagonista. Se le presenta como una suerte de genio infantil puro, casi mesiánico, divino, inocente y que todo lo hace bien. Capaz de resistir y soportar todos los golpes, físicos y emocionales, que la vida (y su padre) le ponen por delante. Frente a tanta perfección impostada e impuesta, el guion es incapaz de presentar la más mínima profundidad real en lo que podía haber sido un fascinante estudio de personaje.

Michael Jackson era un hombre complejo al que siempre rodeó un aura muy controvertida. Pero todo eso aquí desaparece. Es más, incluso banaliza de forma muy obscena las acusaciones de pedofilia. Son varias las escenas en las que trata con niños en jugueterías u hospitales, a la vez que muestra de una forma bastante poco subliminal infinitas veces el libro de Peter Pan para referenciar Neverland, el rancho en el que «pasaba tiempo» con niños. Ya sabíamos desde antes del estreno que, con los Jackson detrás, este enfoque era el elegido para el proyecto. Por lo que no sorprende ni para bien ni para mal. Pero sí incomoda.

Michael

Jaafar Jackson brilla

Polémicas y guiones cercenados al margen, lo que también podemos afirmar es que Jaafar Jackson está enorme e inconmensurable como el protagonista de Michael. No solo es su parecido físico evidente (el trabajo de maquillaje y peluquería también es extraordinario en este sentido), o su voz (retocada digitalmente para asemejarla a la de su tío). Lo que más impacta es ver cómo se mueve. Cómo un personajillo tan frágil y ultrasensible de pronto es capaz de sacar toda la garra cuando canta y baila.

Las coreografías y movimientos que ejecuta Jaafar Jackson son imposibles. El actor consigue con un virtuosismo inédito lo que cualquier imitador de Michael Jackson siempre ha soñado ser. En los momentos en los que actúa, de verdad da la sensación de estar viendo al auténtico artista resucitado. Al menos en este aspecto, no puede decirse que el filme no haya acertado de lleno.

Michael jackson

También está estupendo como contraparte Colman Domingo en el papel de Joseph Jackson, el padre de Michael. El laureado actor vuelve a demostrar por qué es uno de los mejores de la actualidad. Interpreta a un villano manipulador y despreciable bestial. Y era difícil, pero consigue ir mucho más allá de ser solo la herramienta que la película usa para reforzar la idea de los traumas de Michael y su perfección e inocencia frente al mundo.

En resumen, Michael es ante todo una película concierto dedicada exclusivamente a hacer pasar un buen rato a los fans del Rey del Pop. Sigue la fórmula clásica de biopic sin ofrecer nada nuevo. Y, de hecho, sin contar una historia particularmente interesante pese a ser una figura que se prestaba a tanto. Pero Jaafar Jackson está espléndido como protagonista y sus grandes números musicales salvan el entretenimiento palomitero.

No cabe duda de que los seguidores más incondicionales del cantante van a salir muy satisfechos. De hecho, las previsiones de taquilla son enormes, se espera que la cinta arrase. Pero quizá lo que más duele es que el filme deje tan abiertamente de lado la historia real y cualquier atisbo de oscuridad en su personaje. El legado cultural de Michael Jackson es innegable, pero su turbulenta faceta personal también. Y ambas deberían coexistir en una película biopic.

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