Un terremoto en Estambul ha sembrado el pánico entre la población; pero, por suerte, no ha dejado víctimas. Al menos que se sepa de momento. Lo que sí ha dejado es más de 150 heridos, buena parte de ellos tras tirarse por las ventanas aterrados por el seísmo. Sin duda, debió ser una situación aterradora, pero no tanto como el The Big One que llevan mucho tiempo esperando los expertos en esta ciudad.

Cabe decir que eso de The Big One, en realidad, no es un término científico. Simplemente es una forma coloquial y con algo de márketing que se usa para hablar sobre los grandes terremotos. Esos que se pueden producir en las grandes fallas del mundo, solo unas pocas veces por siglo. O quizás incluso menos.

En Japón, por ejemplo, se habla mucho del The Big One que está por venir, aunque en realidad podría decirse que ya han tenido varios. Por su parte, este terremoto de Estambul ha sido relativamente pequeño si lo comparamos con otros seísmos que han sucedido en Turquía en los últimos años. O incluso en los últimos siglos. Los expertos creen que próximamente podría haber un gran terremoto en Estambul que podría catalogarse de este modo. Uno capaz de derrumbar un porcentaje altísimo de los edificios de la ciudad. En esta ocasión, solo se ha derrumbado por completo uno que ya estaba abandonado y en ruinas. Si la intensidad del terremoto sube solo un poquito más, las consecuencias pueden ser terribles.

Los otros Big One de Turquía

Uno de los mayores terremotos de la historia de Turquía es el que tuvo lugar en 1668. En esa época no se medía la intensidad de los seísmos, pero se calcula, teniendo en cuenta la información que se escribió al respecto, que pudo situarse entre 7,8 y 8. Eso es muy destructivo, digno de poder catalogarse como The Big One. Destruyó casi por completo la ciudad de Bolu, donde se calcula que hubo unos 1.500 muertos. No obstante, en total, teniendo en cuenta el resto de ciudades afectadas, pudieron morir alrededor de 8.000 personas.

Cabe destacar que en esa época las ciudades no estaban tan pobladas como hoy en día. Actualmente, Estambul se considera la ciudad más poblada de Europa, con 16 millones de habitantes. Un gran terremoto ahí podría ser devastador. Pero sigamos viendo los que han sucedido en zona turca en años más recientes.

Por ejemplo, en 1999 hubo uno de magnitud 7,6 que dejó a su paso 17.000 víctimas. Muchas más fueron las que se registraron en 2023, con un terremoto de magnitud 7,8 que se registró en el sureste del país. En aquella ocasión murieron alrededor de 41.000 personas.

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Mapa de terremotos en Turquía entre 1900 y 2020. Crédito: Phoenix7777 (Wikimedia Commons)

Las claves del actual terremoto de Estambul

Este último terremoto de Estambul ha sido más leve que los mencionados anteriormente. Su magnitud ha sido de 6,2. Esto es bastante. Podría ser muy devastador bajo determinadas circunstancias; pero, por suerte, en esta ocasión no ha habido que lamentar víctimas mortales y no se teme por la vida de ninguno de los heridos. Además, el único edificio que se derrumbó no dejó heridos a su paso.

Según declaraciones del gobernador de Estambul, Davut Gül, reproducidas por Público, se tardó 3 horas en detectar daños materiales. No fue grave, pero podría haberlo sido.

El terremoto se produjo a una profundidad de 6,9 kilómetros, por lo que fue bastante superficial. Podría haber sido muy grave, ya que las ondas superficiales son las más destructivas y, en terremotos de este tipo, suelen ser más potentes. No ha sido el caso, pero la próxima vez podrían tener menos suerte.

Lo que podría estar por venir

Los expertos recuerdan que Estambul está solo a 20 kilómetros de la falla de Anatolia del norte. Una falla es una rotura del terreno en la que se han deslizado dos bloques del mismo, uno respecto al otro. Esto genera roces y acumula tensiones que se liberan en forma de terremotos. Cuanto más larga es una falla, más posibilidades hay de que se produzca un gran terremoto. Un Big one.

Es por eso por lo que las fallas más largas del mundo son las que más preocupan y, justamente, una de ellas es la de Anatolia del norte, con 1.500 kilómetros de longitud. Para hacernos una idea, la falla en la que se produjo el terremoto de Lorca de 2011, el más destructivo de la historia reciente de España, medía entre 40 y 50 kilómetros. 

Bastaría con un terremoto en Estambul de magnitud 7,5 para que los niveles de destrucción fuesen terribles. Se calcula que, de los 1,2 millones de edificios que hay en esta ciudad, unos 90.000 podrían derrumbarse. Por eso, es una zona en la que se deben reforzar las estructuras de los edificios. Está muy masificada de población y es bastante delicada en lo que a terremotos se refiere. Da igual si se bautiza como The Big One o como gran seísmo. Si llega a ocurrir, el país y la ciudad deben estar preparados. Pero, sobre todo, evitar que cunda el pánico y enseñar las mejores medidas de seguridad ante estas emergencias. Tirarse por la ventana no debería ser el primer recurso en estos casos. 

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