Un equipo de científicos del Instituto de Virología de Wuhan acaba de publicar en Cell un estudio sobre un nuevo coronavirus hallado en murciélagos. No, esta no es una noticia de 2019 o 2020. Es totalmente actual, pues no se trata del SARS-CoV 2 causante de la COVID-19, sino del HKU5-CoV 2. Ahora bien, ¿hay posibilidades de una nueva pandemia?
Para empezar, es importante dejar claro que, aunque hablamos de un nuevo coronavirus, su descubrimiento tiene ya bastantes años. Se detectó por primera vez en muestras de células de murciélagos en 2006. Llamó la atención que su vía de entrada a las células es la misma que usa el SARS-CoV 2. Aunque, aparentemente, no podía infectar las células humanas. Ese coronavirus fue bautizado como HKU5-CoV. Parecía que no había nada que temer. Sin embargo, una investigación posterior dio con un linaje distinto de estos coronavirus que sí tenía la capacidad de infectar células humanas. Es el que ahora se conoce como HKU5-CoV 2.
Como es lógico, todo lo ocurrido con la COVID-19 ha generado mucho miedo a una nueva pandemia. Para colmo, esta comenzó en Wuhan, donde se encontraron las primeras muestras de HKU5-CoV 2. Los científicos chinos, como los del resto del mundo, quieren estar lo más preparados que puedan en caso de que pase como con el SARS-CoV 2, por lo que han puesto en marcha una investigación de la que se extraen tanto buenas como malas noticias. Pero sobre todo buenas, afortunadamente.
Coronavirus que usan la misma cerradura
Todos los virus necesitan que las células a las que infectan tengan unas proteínas que actúen como receptores para ellos. Estas se unen a otras proteínas, ubicadas en su superficie, de forma muy específica, como una llave a una cerradura. En el caso del coronavirus causante de la COVID-19, por ejemplo, su llave son las proteínas de la espícula, mientras que la cerradura es la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2). Es una proteína con un papel muy importante en el sistema circulatorio, que se encuentra sobre todo en las células de los vasos sanguíneos y los riñones. Pero también en otros muchos órganos. Por ejemplo, está bastante presente en los sistemas respiratorio y digestivo.


(Wikimedia Commons)
Más allá de la función principal de ACE2 en el sistema circulatorio, también actúa como receptor del SARS-CoV 2, porque las partículas virales se pueden unir específicamente a ella. Por eso, los científicos de Wuhan se preocuparon bastante al comprobar que la vía por la que HKU5-CoV penetraba en las células de los murciélagos era justamente la proteína ACE2.
La buena noticia es que estas proteínas son distintas entre especies, de modo que un mismo virus puede infectar a unas, pero no a otras. ACE2 es muy distinta entre murciélagos y humanos, por lo que inicialmente no parecía que pudiese infectar a humanos. Pero bastó con algo más de investigación para descubrir ese nuevo linaje de coronavirus que sí que se unen a la ACE2 humana.
¿Mejor o peor que el virus de la COVID-19?
Para comprobar el riesgo que supone este coronavirus para los humanos, los autores del estudio que se acaba de publicar lo pusieron en contacto con varios cultivos de células humanas. Había células procedentes del sistema respiratorio y digestivo, algunas con ACE2 en su superficie y otras sin ella.
Se vio que, cuando había ACE2, el HKU5-CoV 2 tiene la capacidad de infectar a las células y replicarse en ellas. Cuando no está la proteína, no pueden hacerlo. Esa es la primera mala noticia. Sí que puede infectar a las células humanas, justamente por la misma vía que el virus de la COVID-19. La segunda mala noticia es que hay varias especies más a las que puede infectar, de modo que puede que ya esté desplazándose en la naturaleza.


Pero hay varias noticias buenas. La primera es que es menos eficiente uniéndose a ACE2 que el SARS-CoV 2. Eso indica que sería mucho menos virulento, de modo que sería más complicado que surgiera una pandemia. Las otras dos noticias tienen relación con el tratamiento. Y es que se ha visto que este coronavirus es muy vulnerable tanto a unos anticuerpos monoclonales específicos como a algunos fármacos antivirales, como remdesivir y nirmatrelvir. Por lo tanto, si de verdad el virus llega a infectar a los humanos, sería mucho más fácil parar su expansión que con el de la COVID-19.
Es importante que los científicos estén ojo avizor. Mientras tanto, no debe cundir el pánico entre la población. La mayor de las buenas noticias con respecto a este coronavirus es que los investigadores se han anticipado a sus movimientos. Si hubiese ocurrido lo mismo con el SARS-CoV 2, puede que hubiese cantado otro gallo.