Cualquier enfermedad que provoque una disminución en el suministro de oxígeno a los tejidos/órganos del cuerpo puede ser causa de disnea.



Logo de canalSALUD


Dra. Roser Mateu

Blog Salud MAPFRE  es un blog referente en el mundo de la medicina gracias a que todos sus contenidos están escritos por médicos especializados.
Los años de experiencia de MAPFRE en el sector nos avalan como fuente de información veraz y práctica, ayudándote en tus cuestiones sobre la salud del cuerpo y la mente.

La disnea es un término médico que se refiere a la sensación subjetiva de falta de aire o dificultad para respirar. Puede variar en severidad desde una sensación leve de incomodidad hasta una dificultad respiratoria grave que puede interferir con las actividades diarias normales.

¿Qué causas tiene la disnea?

Cualquier enfermedad que provoque una disminución en el suministro de oxígeno a los tejidos/órganos del cuerpo puede ser causa de disnea; entre las más frecuentes:

Obstrucción de los conductos de la nariz, la boca o la garganta

por ejemplo por inhalación de un cuerpo extraño; a sospechar ante un comienzo súbito de tos o estridor más frecuentemente en un lactante o un niño pequeño.

 Enfermedades pulmonares

  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
  • Asma.
  • Neumonía.
  • Edema pulmonar.
  • Enfermedades pulmonares intersticiales y fibrosis pulmonar.
  • Neumotórax (aire en la cavidad pleural)o derrame pleural (líquido en la cavidad pleural).
  • Tromboembolismo pulmonar (coágulo de sangre en los vasos sanguíneos pulmonares).
  • Cáncer de pulmón.

Enfermedades cardíacas

El corazón es incapaz de bombear suficiente sangre para suministrar oxígeno al cuerpo.

  • Insuficiencia cardíaca congestiva.
  • Cardiomiopatía.
  • Infarto de miocardio.
  • Pericarditis (inflamación del saco que rodea al corazón).
  • Arritmias cardíacas.

Anemia

Una disminución en el número de glóbulos rojos o de hemoglobina en la sangre puede provocar una disminución en el transporte de oxígeno a los tejidos.

Otras

Factores externos o ambientales (altitud elevada, exposición a contaminantes atmosféricos o humo), trastornos neurológicos o musculares que producen una debilidad de los músculos que intervienen en la respiración y que permiten realizar los movimientos respiratorios de una manera eficiente (esclerosis lateral amiotrófica, miastenia gravis….) o anormalidades en la caja torácica (escoliosis y/o cifoescoliosis severa).

La ansiedad, el estrés, la obesidad o la falta de condición física pueden cursar con una sensación subjetiva de disnea no directamente relacionada con una disminución del oxígeno en sangre.

hombre con una mascarilla de oxígeno en la mano

Diagnóstico

Ante una disnea es importante buscar atención médica para poder establecer la causa y tratarla de manera adecuada. Una disnea de inicio brusco, severa o que se acompañe de dolor torácico, palpitaciones, fiebre o alteraciones en el nivel de la consciencia precisa de una evaluación urgente, aunque hay que tener en cuenta que la intensidad de los síntomas no siempre es proporcional a la gravedad de la causa.

Historia clínica

  • Se valora la existencia de una enfermedad previa, la duración y la forma de inicio (agudo o crónico) y los posibles desencadenantes (exposición a alérgeno, a humo…) de la disnea.
  • La gravedad puede determinarse mediante la evaluación del nivel de actividad necesaria para causar disnea (por ejemplo, la disnea en reposo es más grave que la disnea sólo cuando se suben escaleras).
  • La presencia de algunos síntomas asociados pueden orientar hacia el origen de disnea:
    • Dolor u opresión torácica en la embolia pulmonar, isquemia miocárdica, neumonía, neumótorax o derrame pleural.
    • Ortopnea (dificultad para respirar cuando una persona está acostada y que mejora al sentarse o incorporarse) y disnea paroxística nocturna (dificultad para respirar que ocurre durante la noche, interrumpiendo el sueño y que mejora al sentarse) en la insuficiencia cardiaca.
    • Fiebre, escalofríos, tos o expectoración en la neumonía.
    • Sangrado como posible causa de la anemia.
    • Pérdida de peso o sudoración nocturna (cáncer o infección pulmonar crónica).

Examen físico

  • Se valora la presencia de fiebre, taquicardia (aumento de la frecuencia cardiaca) o taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria) y palidez (por anemia). El uso de los músculos accesorios para respirar o la disminución del nivel de consciencia, la presencia de agitación o confusión son criterios de gravedad.
  • Evaluación de los pulmones y el corazón y las vías respiratorias altas: Con el estetoscopio se realiza la auscultación cardíaca que permite determinar la frecuencia de los latidos y si estos son rítmicos y normales o si son patológicos, la presencia de soplos cardíacos que pueden indicar problemas en las válvulas del corazón, los roces pericárdicos… Con la auscultación respiratoria, se estudia si la respiración es normal o si se escuchan crepitantes (que pueden indicar líquido en los pulmones), sibilancias (que pueden ser un signo de estrechamiento de las vías respiratorias) o ruidos respiratorios disminuidos.
  • Se inspecciona si hay distensión en las venas del cuello o hinchazón en los tobillos o piernas que se asocian a insuficiencia cardíaca.

Pruebas complementarias

Lo que debes saber…

  • Cualquier enfermedad que provoque una disminución en el suministro de oxígeno a los tejidos/órganos del cuerpo puede ser causa de disnea. La ansiedad, el estrés, la obesidad o la falta de condición física pueden cursar con una sensación subjetiva de disnea no directamente relacionada con una disminución del oxígeno en sangre.
  • Ante una disnea es importante buscar atención médica para establecer la causa y tratarla de manera adecuada. Si es de inicio brusco, severa o se acompaña de dolor torácico, palpitaciones, fiebre o alteraciones en el nivel de la consciencia precisa de una evaluación urgente.
  • El tratamiento de la disnea consistirá en la administración de oxígeno y del tratamiento de la causa que la está provocando.

Bibliografía

    • Disnea. Por Rebecca Dezube, MD, MHS, Johns Hopkins University.Revisado/Modificado sep. 2021 Manual MSD para profesionales

Publicado por Dra. Roser Mateu

Ver fuente