Los problemas de salud mental se han convertido prácticamente en una pandemia que afecta a personas de todas las edades. Puede parecer que los más jóvenes son los más afectados, porque son los que más lo cuentan y, también, quienes más buscan ayuda psicológica. Sin embargo, esto en realidad ocurre porque las nuevas generaciones se han despojado de buena parte de los tabúes que tenían las anteriores. Eso no quiere decir que en el pasado no existieran la depresión o la ansiedad. De cualquier modo, sí es cierto que la situación ambiental, los conflictos bélicos y los múltiples efectos del capitalismo, por no contar con lo sucedido con la COVID-19, han avivado muchísimo más estos problemas. Eso está claro y lo sabemos bien. Sin embargo, hay impulsores mucho menos conocidos de los trastornos de salud mental. Por ejemplo, el uso de gasolina con plomo.

Lo ha explicado recientemente en un artículo para The Conversation la profesora de Economía Ludovica Gazze, de la Universidad de Warwick. En esta publicación hace referencia a un estudio reciente de científicos de la Universidad Estatal de Florida, pero también a otras investigaciones realizadas en diversas partes del mundo en los últimos años.

En todos ellos se analizan los cambios en la salud cognitiva y mental de personas expuestas al tráfico en distintas partes del mundo a medida que la gasolina con plomo se fue prohibiendo. Dicha prohibición fue muy paulatina, de modo que se pueden realizar estudios en distintas partes del mundo y comparar los resultados para obtener conclusiones más sólidas. Estas dejan poco lugar a dudas. Estos combustibles han sido, con gran probabilidad, impulsores de muchos problemas de salud mental en personas de la generación X.

Los efectos perniciosos del plomo

El plomo se ha usado durante muchísimo tiempo con fines muy dispares. Los romanos se lo añadían al vino como endulzante, los egipcios lo utilizaban para fabricar maquillaje y multitud de pintores a lo largo de la historia lo emplearon como pigmento. Los efectos perjudiciales no tardaron en hacerse ver.

Personajes históricos tan relevantes como Francisco de Goya y Ludwig van Beethoven perdieron la audición y enfermaron a causa del contacto con plomo. El primero precisamente a través de los pigmentos y el segundo por el consumo de vino adulterado y pescado procedente de aguas contaminadas. 

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Algunos personajes históricos, como Ludwig van Beethoven, enfermaron a causa del plomo.

Hoy en día se sabe que el plomo imita al calcio en el organismo. Eso significa que interfiere en muchísimas funciones fisiológicas al evitar que este lleve a cabo su función. El calcio es especialmente necesario para el sistema nervioso, de ahí que muchos de los efectos que se conocen de la intoxicación por plomo sean a nivel cognitivo.

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