Hace apenas unos años que nos familiarizamos con el término DANA. No quiere decir que antes no existieran. Se les conocía como gotas frías, a pesar de que este es un término mucho más general. La cuestión es que, aunque sabemos que existían y hace ya bastante que conocemos el nombre, nunca habíamos tenido que pronunciarlo de una forma tan seguida y con tanto temor. ¿O sí? ¿Está pasando algo que hace que las DANAs sean más frecuentes? En resumen: ¿Por qué hay tantas DANAs?

Esta no es una respuesta sencilla. Antes de contestarla debemos hacernos una nueva pregunta. ¿Antes no había tantas DANAs o simplemente no nos dábamos cuenta? Incluso otra más: ¿Qué es exactamente una DANA?

Cuando nos preguntamos por qué hay tantas DANAs, lo primero que nos viene a la mente es el cambio climático. Y con razón. En buena parte, esas inundaciones tan terribles que se están produciendo en España son fruto del calentamiento global. Pero la situación actual se explica con otros factores. Por lo tanto, vamos a verlo paso a paso.

Para empezar: ¿qué es una DANA?

El término DANA hace referencia a las siglas de Depresión Aislada en Niveles Altos. Dicha depresión se forma en las capas altas de la troposfera. Es decir, en la parte alta de la capa de la atmósfera más cercana a la superficie terrestre. 

En dichas capas existen unas corrientes de aire frío, conocidas como chorro polar, que pueden ondularse hasta el punto de que una parte se estrangula y se descuelga. Como cuando queremos arrancar un limón de un limonero y damos vueltas a la rama hasta que se parte. 

Esa parte del chorro que se descuelga pasa a formar una bolsa de aire frío, rodeada de aire más cálido. Cuando el aire frío y el caliente impactan en una zona de baja presión, se producen tormentas y precipitaciones. Pero estas, en realidad, no son siempre torrenciales. Para que se formen las precipitaciones no solo es necesaria esa bolsa de aire frío. También hace falta vapor de agua que constituya las nubes. Ese vapor es más abundante sobre aguas calientes. Cuanta más agua caliente, más lluvias. Aquí entra en juego el cambio climático.

Ver fuente